Diana y El Demonio de las Decisiones


La decisión hay que hacerla con el corazón, no sabes el error que podrás cometer, en mi caso, mi vida terminó mal.
No sé muy bien, el día que me sucedió este problema, pero sé que no fue hace mucho. Como buena haragana, me gustaba acostarme en la cama, para ver algo en la televisión, y para acompañar esto, comía pizza y bebía soda. Como podrán saber, soy vegetariana, habito en una ciudad muy primaveral, y vivo en un departamento de una universidad muy cara. Ustedes se preguntaran, ¿joder?, como puede tener mucho dinero, si es una perezosa? Bueno, Mis padres me envían dinero desde otro país. Saliendo de mis logros, se me hace difícil escribir con mi mano pesada, are un esfuerzo para guardar este recuerdo.
Un día, estaba en camino de ir hacia el salón de química, que estaba llegando tarde, y para apresurarme decidí correr. Pero algo me dio atención, veía una chica que estaba siendo golpeada en el pasillo, por gentes desconocidas, parecía que no son de aquí, no me dio interés, me fui al salón para no tardar más.
Al horario de terminar química, estaban reunidos en el pasillo, muchos compañeros y profesores, algo me dio curiosidad, que fui a ver. Había una chica en el suelo, con la cabeza aplastada, parecía un óvalo muy estirado. En mi mente, con tan solo un flash, recordé la chica que vi anterior mente en el pasillo. Tenía que hablar, pero me involucraría en el lio, así que, cruce de largo y me fui para mi departamento. Estaba exhausta, que me lancé hacia mi cama, a mirar tv. Pero enfrente de mi televisor, me a ciega un destello, que al poco segundo, pude recuperar visión, y veo alguien extraño, enfrente de mis ojos. Era un sujeto con la sonrisa burlona, con los ojos que se aumentaban y se alejaban, su vestimenta parecía un traje ceremonial.
Me eche para una esquina de mi cama y le pregunte con nudo en la garganta.
-¿Qué cosa eres?
Siguió sonriendo y acerco su cabeza.
-Veo que tomas decisiones que te chupa tres dedos, ¿quieres hacer un trato eficaz para tu vida?
Me dijo con seguridad, que al tiempo le di comentario.
-¿Acaso eres el diablo? Porque según en la tele debías ser rojo y  con patas de cabras.
Se rio en mi cara, escupiéndome en todo el rostro y me dijo.
-No soy esa cosa, que los humanos han creado en sus heladas cabezas. Soy un demonio, que te ofrecerá beneficios, según tu corazón dicte.
Como una chica confusa, le pregunte.
-¿Qué clase de beneficios?
El demonio, levanto su mano, formando un puño.
-Muchas cosas, pero atreves de tus decisiones que más te guste, así que, ¿aceptas?, si me estrechas la mano, significa que sí. Si me niegas con la cabeza, significa no y no te molestare, nunca más.
Pensé asustada, pero imaginaba, como iba a tener muchas cosas, así que, estreche mi mano, que el demonio dijo.
-Es tu decisión, te veré, cuando necesites de algo importante.
Desapareció, dejando rastro de humo suave, con olor a azufré. Sentía mi mano agrietada, estaba deshidratada, me fui a por algo de beber.
Pasaron algunos días, desde que me encontré con aquel ser, que cuyo propósito, es de un trato, aunque fuera un demonio, era muy sexy, como sea. Estaba rindiendo un semestre muy difícil, no sabía ni una sola pregunta. Pero en ese momento de necesidad, se congela el salón de clases, deteniendo el tiempo que en la puerta, aparece aquel demonio de hace pocos días y me hablo con ternura.
-Vaya, es difícil esto, si hubieras estudiado, no estarías en este lio que de malos resultados, repetirás una y otra vez el mismo examen.

Con enojo le dije.
-¿Crees que esto es gracioso? Si no apruebo, mis padres me sacaran de la universidad para ir a trabajar como mula en una empresa apestosa.
El demonio, se sorprendió y me ofrecio.
-Hoy vengo con 2 caminos, según tu corazón dicte.
Eso fue lo que dijo, y preste mucha atención de la propuesta que me enseñaría. El demonio levanto sus manos y dijo.
-Observa tus decisiones. En mi mano derecha, esta todas las respuestas de tu examen. En mi mano izquierda, esta una oportunidad que te ofrecerá tu profesor, así estudiarías para la próxima. ¿Cuál escoges?
Asustada, sin más remedios, le señale en la mano derecha. Cuando decidí cual escoger, desperté, sola y tarde en mi pupitre, con mi examen totalmente completo y una, A positiva. Me alegre, porque nunca tuve la suerte de encontrarme con alguien mágico, esto debe ser real muy real.
Pasaron, no sé, un par de días, y me encontraba en el subte, esperando a mis primas favoritas, que me iban a hacer compañía en la universidad. Mis primas son gemelas, una se llamaba Karen, y la otra, es Amanda. Llegaron y soltaron una risa de felicidad al verme, me abrazaron y nos fuimos a tomar café en algún sitio de la ciudad.
Yo alegre, estábamos recordando viejos momentos, cuando fuimos jóvenes, de los líos que nos metíamos las 3. Karen menciono del amuleto que llevaban siempre las 3, un solo amuleto muy valioso, que hace años se perdió. De repente, se detiene el tiempo. Debajo de la mesa, aparece el mismo demonio de aquellos días, acerco la mirada hacia mí y me dijo.
-Oh, creo que era muy importante ese amuleto. Un amuleto de madera, no será este?
En su mano derecha, tenía el amuleto de mi infancia y de mis primas. Le mire fijamente y le comente.
-Sí, así es. ¿Dónde mierda lo has encontrado?
El demonio, sonrió más y más.
-La sabiduría, oculta demasiadas cosas, pero hoy te daré 3 opciones. En mi mano derecha, ya sabes que tengo, pero no se perderá jamás, ni se echara a perder. En mi mano izquierda, tengo firmas de los lugares donde podrás pasar el día con tus primas en cualquier lugar, en cualquier evento, y en cualquier hora, para que sea el mejor día de sus vidas. Encima de mi cabeza, está un círculo, tachado diagonalmente, que significa, que cancelas el contrato, y no apareceré nunca más. ¿Y bien? ¿ Cuál te gustaría más?
Yo estaba indecisa, pero hace mucho que no las veo a las dos, mejor quiero que pase el mejor día de su vida. No me importaba nada ese amuleto en ese tiempo, escogí la izquierda. Estuvimos muchas horas con mis primas en casi todos lados. En el parque de atracciones, en una cena, hasta en un spa.
Nos divertimos mucho ese día, pero había algo raro. Una mañana,  Cuando quise irme a desayunar, no me dejaron pasar, no aceptaron mi pase. Es como si, este pase, era solo un día. Me dio mucha rabia, y jure, que si vuelvo a ver al demonio de nuevo, con mis propias manos, le daré unas cachetadas, por estafador.
Pasaron algunas horas, desde que me retire del local, y me dirigía hacia mi departamento, a ir con mis primas. Entre a mi hogar, y veía a mis 2 primas aterradas, no sé de qué era, así que, pregunte.
-¿Qué les sucede?
Amanda me respondió.
-Tengo miedo mi querida prima, vino algo horrible en este departamento.
Yo me preocupe demasiado, pensando que apareció un ladrón o algo, que pregunte para despejarme la idea.
-¿Quién vino? Díganme.
Karen, agachada del pánico, se levanta y me da una cachetada, y sale a correr. Yo me quede en shock, porque nunca nadie me pego en mi vida, lo que concurrió a rebobinar en mi mente, que abre echo algo malo. Amanda, furiosa me dijo.
Nos condenaste a nosotras idiota.
Se fue corriendo, y yo fui tras ellas. Era muy raro, afuera estaba lloviendo muy fuerte, y tronando como loco. Hace rato no estaba así el tiempo. Veo a lo lejos, que las dos estaban corriendo en la inmensa lluvia, entre los árboles, pero algo ocurre.
Cae un rayo, impactando 5 árboles de golpe, rodeándolas a las dos, había junto con las ramas, cables de electricidad, muy potente, que con tan solo tocarlo, te mueres. No pude hacer nada, había muchos cables y arboles rodeándolas, justo detrás de mí aparece el demonio, con un aspecto más repugnante que antes, estaba totalmente ensangrentado, y mi brazo me ardía como si estuviera sumergiendo mi brazo en agua caliente.
-Vaya, si hubieras escogido el amuleto, no pasaría esto.
Me dijo el demonio, yo gire y le dije.
-Hijo de puta.
Trate de darle un golpe pero acababa de traspasarlo, y caí en un charco de mugre. Me miró fijamente el demonio y me dijo.
-Hoy te daré 2 caminos muy difíciles, pero solo uno tomaras. En la mano derecha, tengo una muñeca de Karen. En mi mano izquierda, una muñeca de Amanda, tienes 15 segundos, antes de que impacte aquel poste contra las 2. Mi gesto, cambio a pánico, que quise cancelar el contrato, pero no había esa opción, así que no tenía más remedio. Grite hacia donde estaban las 2.
-Los siento Karen, escojo a Amanda.
El demonio me lanzo la muñeca de Amanda asía mí, y vi cómo se caía el poste de electricidad, que me desmaye.
Al rato tome conciencia, estaba en el hospital. En una camilla, en el otro lado, mi prima Amanda, pero no Karen. Me largue a llorar, y quise secar mis lágrimas pero tenía vendas. Era extraño, no recordaba que me había lastimado el brazo. Me sacaba la venda, y estalle de locura, al ver mi brazo como una piedra, apenas podía levantar y mover mis dedos.
Después de eso, vi hacia mi prima, que se levanta de la camilla y abre la ventana. Yo le pregunte con nudo en la garganta.
-¿Qué te sucede?
Amanda gira su cabeza y me responde.
-Esto es tu culpa.
Al decirme eso, se asoma bruscamente hacia la ventana y se lanza. Yo grite y grite, mencionando el nombre de ella. Se acercaron 5 enfermeros, y me agarraron de las piernas y brazos, inyectándome un anestésico, que caí en un sueño profundo.
Desperté, era de noche, muy tarde. Y aparece el demonio, más asqueroso, que la última vez.
-Lo siento por tu prima, ella tomo esa decisión. Te has enterado de tu brazo, eso significa del trato que tuvimos cuando aceptaste mis servicios.
Me dijo, con ganas, y yo le asquee.
-Eres un maldito, ojalá te pudras en el infierno, los servicios que me diste, eran un caos.
El demonio acerca su cabeza, hacia mí y me dice.
- No, tú decidiste, y te lo cumplí, hoy te doy una última decisión. En mi mano derecha te muestro una luz azul, que significa, que me darás tu alma. En la otra mano, un color rojo, que significa, que sufrirás toda tu vida, con ese castigo que cargas en tu brazo. Que decides, te doy una semana que lo pienses, o te daré mi decisión.
Eso fue lo que me dijo en ese entonces aquel demonio, mañana cumple una semana, y no se cual escoger, mi vida es una mierda. Mi nombre es Dianna Stech, y aprendí a que, debí escoger buenas decisiones, me despido eternamente.
By: MordecaiMortal

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