La Mascota del Diablo


 15/08/2006


Esto sucedió en los Llanos de Guarico, en unas fincas cerca de un pueblo que se llama Valle de la Pascua; era un viernes de agosto y en esa finca (no sé cómo se llama) iban a grabar cómo cazar a un chiguires (rata gigante como del tamaño de un cerdo). Eran como las 11:00 PM , y estaban desilusionados porque no habían grabado nada y estaban gastando mucha cinta y estaban por irse cuando el campesino que iba a cazar -llamemosle Jesús- le pidió al camarógrafo (él grababa) que se quedaran una hora más, y que si no cazaba nada se irían.

Pasó una media hora y de repente por el monte se empezó a mover una sombra negra que se acerca cada vez más a los dos hombres. A Jesús le entra un ataque de pánico y se da cuenta que el cobarde del camarógrafo se había ido corriendo. Jesús no se quedó atrás y salió corriendo pero tropezó con una piedra que salió de la nada y en la caída se rompió una pierna, se quitó la carne del brazo (se lo raspó por completo) y se rompió la frente, cosa que causó que sangrara.

El camarógrafo se quedó paralizado sin darse cuenta de que estaba grabando. Jesús, que estaba tirado en el piso, sintió que en su cara le estaban pasando la lengua, una lengua áspera que le lamía la sangre, como probándola, y un aliento pestilente en su cara. Luego siente un gran dolor y el camarógrafo suelta un grito de horror, y es que el extraño ser se revela en forma de perro con cuerpo de pastor alemán gigante y cara de lobo.

Acto seguido el perro empieza a deborar al campesino (Jesús) mientras que el camarógrafo pide ayuda y como la finca estaba cerca sus gritos se escucharon hasta en la casa. Luego de la casa sale un obrero; era hermano de Jesús. Fue a su rescate pero era demasiado tarde, Jesús ya había sido descuartizado por la bestia quien después se avalanzó encima del hermano de Jesús, el cual también fue comido por la bestia.
El camarógrafo, como único sobreviviente por ahora, se fue corriendo hacia la casa, cerró la puerta y puso la cámara en una mesa que quedaba enfrente de él, y empezó a autograbarse mientras decía:

Cigarrillos



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 Ve hacia algún baño de alto tráfico. Debe ser un baño donde haya estado mucha gente, o no habrá la suficiente energía latente residual para poder hacer esto. El baño de un hotel es perfecto. Asegúrate que es después de las 00:00, y asegúrate de que lleves dos cigarrillos. 

Entre más fuertes sean los cigarros, más probabilidades de éxito tendrás. Siéntate a obscuras y fúmate uno de los cigarrillos; asegúrate de que haya un espejo y que puedas ver tu reflejo siempre. La cereza del cigarrillo encendido te debe dar la luz suficiente para esto. Cuando te hayas fumado más o menos tres cuartos del cigarrillo, el cuarto deberá estar lleno de humo. Tus ojos probablemente se pondrán llorosos, pero no parpadees. No quites la vista de tu reflejo en el espejo por nada del mundo. Si parpadeas, todo lo que hayas hecho hasta ahora será en vano.
 
 Te darás cuenta de que tu reflejo se desvanecerá en la obscuridad. Sin embargo, la cereza del cigarro se separara en dos ojos rojos. El humo del cuarto se empezara a condensar y antes de que te des cuenta de lo que ha pasado, una figura estará sentada a tu lado. Te pedirá un cigarrillo, dáselo y se encenderá por si sólo en cuanto lo lleve a donde su boca debiera estar. En este momento puedes preguntarle lo que tú quieras, y siempre te dirá la verdad. Puedes preguntarle sobre quién mató a JFK o quién era Jack el destripador. Cualquier cosa que se te ocurra. Asegúrate de estar pendiente de cuánto ha fumado del cigarrillo; cuando esté a punto de acabársele, el humo de tu cigarro empezará a definir más de sus facciones, haciéndolo mas material que etéreo.
 
 En este momento, párate

Ella


Llevaba toda su vida viviendo en esa casa y ella no había regresado. No la había vuelto a ver agazapada debajo del fregadero como antaño, cuando sólo era una niña de once años, pero aún así, le temía. Temía volver a ver a esa criatura en cuclillas, semioculta en un rincón de la cocina, y temía volver a ver aquel rostro surcado de lágrimas sucias que empapaban sus labios, su pecho, su alma...

La primera vez que la vio pensó que era una chiquilla que, castigada quizás, había escapado de la casa vecina. Y se lo preguntó, mas no obtuvo respuesta de parte de la pequeña. Una semana después la miró en el mismo sitio y con las mismas lágrimas a cuestas. Tampoco respondió a su pregunta. Mas la tercera vez la niña balbuceó algo, un nombre quizás, aunque no estaba segura de ello. Lo único elocuente era la mirada de tristeza infinita que sobrecogía su corazón infantil. La última vez que la vio fue durante un sueño. Despertó empapada en sudor y llanto con la imagen congelada de "la pequeña del fregadero", como comenzó a llamarla.

El tiempo pasó, ella hizo su vida. Se casó enamorada -aunque muy joven- y con el tiempo y los quehaceres de una mujer casada y con dos hijos varones, fue olvidando a "la pequeña del fregadero". Nunca más supo de ella... así que dio por hecho que todo había sido obra de su imaginación infantil. Pero el terror que la asaltaba algunas noches y el hecho de que le pareciera escuchar una voz suave y dulce que la llamaba por su nombre desde la cocina, le daban a entender que las cosas eran más complejas de lo que en un principio había supuesto.

Una noche se acostó tarde después de un día arduo. La vida de un ama de casa como ella, con una familia qué atender, no era nada fácil como mucha gente pensaba. El sueño estaba a punto de vencerla cuando un grito proveniente de la cocina la despertó... Se levantó de un salto, su marido dormía profundamente. Fue hacia donde provenía el grito y encontró al más pequeño de sus hijos llorando en medio de la cocina. Le preguntó el motivo de su llanto y él, entre sollozos, le contó que había ido por agua a la cocina y que, al cerrar el refrigerador, había visto a una niña acurrucada bajo el fregadero...

La invadió el terror.

Nunca había hablado con nadie de aquella chiquilla y no creía que todo fuese una simple coincidencia, pero no ocurriéndosele otra cosa qué hacer, intentó consolar al pequeño convenciéndolo (y convenciéndose ella misma) de que todo había sido una pesadilla o una simple "broma" de su imaginación infantil...

¿Quién se atreve?

¿Quién quiere hacer un pacto?

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A medianoche, hora solar, debe dirigirse a un cruce de caminos detrás de un cementerio.



Debe llevar, una flor marchita recogida de una corona de muertos, tierra bendecida, una gota de su sangre y agua de manantial.



Al llegar debe cavar un hoyo en el borde del camino, siempre dando la espalda al cementerio. En el hoyo introducirá la flor, la tierra, la sangre y por último el agua, tapará el agujero y dibujará una estrella de cinco puntas con mi nombre en el medio.



"ASHKARION" 



Entonces debe decir el siguiente conjuro: 

Mi experiencia jugando Libro Rojo


Perdón por el largo de la historia pero es una historia real y si la leen como se debe les aseguro que les dará tanto miedo como a mi cuando la vivi.

Siempre me ha encantado todo lo paranormal. Bueno, esta historia fue de hace aproximadamente un año cuando yo estaba por cumplir 17.

Mi amigos y yo (que llamaremos Roberto y Ana) siempre hemos sido muy unidos, nos gusta juntarnos en casas nosotros 3 a chismear y platicar de cosas paranormales mas que nada, un día nos juntamos en casa de Ana y estábamos muy aburridas, ya que Roberto tenia un examen al día siguiente y no quería hacer nada, yo (como siempre) sugerí hablar de cosas paranormales o jugar algo, en la casa de Ana siempre han asustado y como no teníamos nada a la mano dije: ¿Por qué no jugamos Mishanti? Ana dijo que si y Roberto ni siquiera nos hizo caso. Comenzamos a jugar y a hacer las típicas preguntas que hacen las adolescentes en Mishanti "¿Me quiere?" "¿Le gusto?", cosas así.
 Las cosas comenzaban a tornarse aburridas y de repente Roberto bajó el libro de química que estaba leyendo y dijo: ¿Por qué no se dejan de niñerías y juegan algo así como... libro rojo? (Roberto es una persona que esta muy familiarizada con lo paranormal; lee el tarot, ha jugado ouija y todas las cosas así). Ana y yo nunca habíamos jugado nada de eso y le preguntamos que teníamos que hacer y nos dijo: 
"Consigan un libro rojo y vengan" Estabamos en la terraza de casa de Ana que queda muy separada de la casa, así que fuimos a su casa y buscamos libros rojos, solo encontramos uno de refranes mexicanos y pensamos que ese estaría bien, se lo llevamos a Roberto y lo vio con cara de desaprobación: "Bueno, veremos si eso sirve", comenzamos a jugar Ana y yo y las respuestas eran claras, sin embargo con muchos rodeos ya que un libro de refranes de 15 paginas no te puede ofrecer muchas opciones, Roberto volvió a bajar su libro y nos dijo: "Vayan por un libro de verdad si quieren respuestas de verdad". Ana y yo nos dirigimos a casa de su abuelita que esta en el mismo terreno que la suya, y buscando encontramos un cuarto con libros antiguos, encontré un libro rojo y se lo enseñe, decía "Tesis de _______ sobre las artes" Era la tesis del abuelito de Ana, estaba lleno de palabras y supimos que ese nos serviría, bajamos de nuevo donde estaba Roberto y se lo enseñamos "Vaya, hasta que consiguen algo que vale la pena" tomo el libro entre sus manos y comenzó a orar algo en otro idioma, Ana y yo no nos sorprendimos ya que estamos acostumbradas a que haga ese tipo de cosas, nos lo dio y nos dijo que empezáramos a preguntar.
Me tocó hacer la primer pregunta, y como siempre he sido una cursi en busca del amor pregunte: "¿Voy a tener novio pronto?" El libro respondió con algo así "El amor y la belleza están en los ojos de quien mira, por lo tanto el que más los busca menos los va a encontrar" Se me hizo que respondió bien a mi pregunta así que seguí preguntando, luego de un rato volví a preguntar lo mismo y me respondió "Como se ha mencionado antes hay cosas que no se pueden apresurar, porque si se apresuran se pierde el sentido" Ahí se nos empezó a hacer raro y luego de otro rato pregunté de nuevo a lo que respondió "El hombre es necio y egoísta, busca su beneficio sin importar que el tiempo no sea el indicado" Al leer esa respuesta en voz alta Roberto abrió mucho los ojos y dijo: "Quiero jugar" dejo a un lado su libro de química y preguntó "¿Voy a ser alguien exitoso en el teatro?" El libro respondió "El hombre que se esmera triunfa en las artes", Ana y yo seguimos preguntando y luego Roberto preguntó de nuevo, a lo que el libro respondió: "La persona que ama el arte caminará sobre escenarios luciendo su mas grande talento". Las respuestas comenzaban a ser muy claras, demasiado especificas y Ana y yo nos asustamos, dije: "¿Podemos dejar de jugar ya?" y Roberto me dijo "Tienes que preguntarle al libro" Le pregunte al libro que si podíamos cerrar y dijo "La decisión esta en la persona que la toma" volví a preguntar y dijo "Cuando uno confía en lo que dicen los demás pierde la confianza en si mismo" El punto es que seguíamos preguntando y el libro nos decía en pocas palabras "como quieran". Decidimos cerrarlo y nos venimos los 3 a dormir a mi casa.
Llegamos a mi casa que es estilo mexicano, con el patio en el centro y grandes ventanas que dan hacia este, comenzó a oscurecer y estábamos en el comedor hablando de tonterías, cuando de repente Ana se pone pálida y nos dice "Volteen hacia el patio"

ANITA Y SU ¿AMIGA IMAGINARIA?.



 Esta ocasión quiero contarles el caso de una amiga y su hija. Esto me lo contó ella hace un año apróximadamente.

La historia comienza así, la hija de mi amiga era muy pequeña (unos 3 años más o menos) cuando entró en la famosa etapa del "amigo imaginario" (o al menos eso creían todos) y, como mi amiga esperaba a su segundo bebé y se vio muy afectada en su salud por eso mismo, reconoce que le puso muy poca atención a su hija en esos meses, pues la pasaba siempre en cama y sin salir de la casa. Bien, el asunto es que quien empezó a sospechar que algo "raro" sucedía con la nena fue su abuela, o sea, la mamá de mi amiga, ya que Anita (así le llamaré a la niña) hablaba mucho de una "amiga imaginaria" y se encerraba horas en su recámara a jugar con ella. Pero no sólo eso, sino que siempre que la abuela (al principio siguiéndole la corriente) le pedía a Anita que le presentara a su amiguita, le decía que no, que ya se había ido, que no quería, etc. lo cual era extraño porque cuando Anita salía a algún lado les decía que siempre iba con su amiguita... por eso la abuela no se explicaba por qué a ella no quería presentársela, en fin!! La abuela entonces habló con mi amiga y le dijo que le pusiera más atención a la niña o que la viera un psicólogo porque a lo mejor podía estarle afectando la lejanía de su mamá, el saber que iba a tener un hermanito, etc, el tipo de cosas que puede afectar a una niña pequeña, vaya.

Después de esto, la abuela comenzó a notar otra cosa más extraña, a pocas casas de distancia vivía una hermana de ella a quien la niña quería mucho y viceversa, bien, lo extraño era que desde que la niña tenía a esa "amiguita" ya no quería ir a casa de esa tía. Cuando le preguntaban decía que porque su amiguita no quería ir porque la tía era mala. En una de tantas y tantas la mamá salió de la casa junto con la abuela y la niña y fueron a visitar a la tía en cuestión. Le pidieron que llevara a la "amiguita". La niña dijo que le iba a decir pero al llegar a la casa resultó que la "amiguita" no había ido con ella, pues eso dijo Anita. Platicando con la tía de ese asunto, ella les dijo que iba a ir a su casa a visitarlas un día y que iba a orar por la niña y por esa "amiguita", cabe aclarar que la señora esta es cristiana evangélica. Y bueno, durante esa tarde la niña se comportó normalmente con todas ellas.

A los pocos días la tía llegó a la casa de ellas y le pidieron a Anita que entrara junto con su amiga (pues la niña estaba jugando en el patio). Pero Anita dijo que la amiga no quería. La tía le habló tranquilamente y le dijo: "¿Pero por qué no quiere entrar? Tómala de la mano y tráela". Y la niña contestó: "¡Es que ella no quiere, dice que eres mala y que la vas a lastimar!". Todas se quedaron viendo unas a otras. Y entonces la tía le dijo: "Bien, si ella no quiere entrar, yo voy a salir, dime dónde está". La niña las llevó fuera y entonces la tía comenzó a orar y reprender en el nombre de Jesús a lo que fuera que perturbara a esa niña y entonces la chiquilla empezó a gritar y llorar y a decir: "¡Es que mi amiguita se va a ir! ¡Tía, eres mala con ella, déjala, déjala!" y

La casa abandonada


Mi familia y yo nos hemos mudado a una nueva casa, el alrededor es algo seco y hay poca vegetación, cerca hay una casa de madera abandonada, con solo mirarla se te pone la piel de gallina. El otro día mis padres se fueron a un viaje y me quede solo con mi perro Max, en la noche como a las 3:30 a.m. Max empezó a ladrar a la puerta principal, me levante y lo quite pero empezó a gruñir de nuevo hacia la puerta, de repente sentí un escalofrío pasar por todo mi cuerpo, me quede paralizado, Max empezó a jalarme lejos de la puerta, no supe lo que paso esa noche. La mañana siguiente saque a pasear a Max porque estaba aburrido, pase por la casa de madera, Max empezó a ladrar y me jalaba, mire hacia la casa y sentí que la casa se acercaba más a mí, de repente alguien me jalo.


-No debes estar cerca de esta casa-
-¿Qué fue lo que paso?-
-La casa quería que entraras-
-Gracias por salvarme, ¿Cómo te llamas?-
- Paty ¿tu? -Carlos, él es Max-
-Un gusto Carlos y Max-
-Y dime Paty ¿que tiene esta casa?

Paty me contó que en esa casa vivía una mujer con su novio, eran muy felices juntos, pero su novio murió en un accidente, la mujer se quedó sola y se suicidó. Después de unos meses pasaban cosas raras en todas las casas, se escuchaba las pisadas de aquella mujer, muchas personas que vivían cerca de esa casa se mudaron y los niños que entraban a ver jamás salían, también se dice que la quisieron demoler con una máquina, pero la máquina empezó a fallar.

 Por la noche antes de irme a dormir empecé a buscar a Max pero no lo encontraba, lo empecé a llamar con angustia por que el jamás se separaba de mi lado, luego se me ocurrió buscar en la cochera, vi a Max arrinconado mirando al frente, pero no había nadie, luego sentí como alguien me tomaba del hombro, vi

No prendas la luz....


Estas en la fiesta disfrutando el ambiente y bebiendo con tus amigos unos tragos mientras charlan sobre las chicas que les gustan. No sabes cómo pero después de unas 3 horas terminan hablando sobre historias de terror. La fiesta acaba y vas a la casa de algún amigo a ver una pelicula de terror.

Regresas a tu casa tarde, tus papás están dormidos en la habitación al final del pasillo y lo único que quieres es irte a dormir, llegas a tu cuarto y apagas las luces mientras recuerdas la buena fiesta en la que estuviste, y de repente, las imágenes de los monstruos ficticios que tenías con tus amigos empiezan a formar parte en tu mente.

Caes dormido rápidamente, pero a los 15 minutos unos pasos fuera de tu cuarto te despiertan y los recuerdos te vuelven a traicionar, y aún después de eso vuelves a la cama sin darle mucha importancia.
Pero a los 30 minutos escuchas más sonidos y esta vez están dentro de tu habitación y despiertas exaltado, prendes la luz porque recuerdas que de niño eso ayudaba a calmar tu miedo, pero no hay nada…

Justo cuando cierras tus ojos

La Mano



“Carola y yo siempre fuimos las mejores amigas. Ayer ella me invitó a su casa, a jugar y a que me quedara a dormir. La verdad, no supe bien si aceptar su invitación, porque aunque tengo ya ocho años, jamás me animé a quedarme en la casa de nadie. “No te preocupes”, me dijo ella, “todo estará bien”.Acepté y fui con ella luego de la escuela. Jugamos hasta el anochecer, cenamos, y su madre nos dejó ver una película antes de ir a dormir. Cuando llegó la hora de acostarse, me di cuenta de un problema.

La habitación de Carola tiene las dos camas (la de ella y la de su hermana mayor que se fue de viaje) separadas por el espacio que ocupa la mesita de luz. Pero arriba de la misma, no hay una lámpara que encender durante la noche.

Traté de ser fuerte y no decir nada para no quedar como una bebé, pero cuando nos acostamos y la mamá de Carola apagó la luz, no pude evitar sentir miedo.

“¿Qué pasa?” me preguntó mi amiga.

“Nunca te dije, pero tengo mucho miedo a la oscuridad”, contesté.

“No tiene nada de malo, es algo muy común. Tengo una idea: saca la mano que tienes de mi lado y toma la mía. Así no tendremos miedo”.

Me pareció un buen plan, y cumplí lo que me dijo. Cuando por fin sentí su mano aferrada a la mía, mi miedo desapareció, y pude dormir.

Esta mañana

Faceless

Faceless


Era una oscura noche de invierno. Yo me dirigía a mi hogar después de las clases de la facultad. Era el último día de exámenes finales, por lo que al fin podría descansar y dejarme de presionar sobre el pasar de curso. Ese día hacía mucho frío y, como era de esperarse, había muy poca gente en la calle.
Estaba a punto de llegar a casa cuando de pronto apareció frente a mí la silueta de una chica de espaldas. Al acercarme más, comencé a oír sus sollozos.

Pensé en no ayudarla. Me gustaba leer historias de terror en Internet y la situación me pareció muy familiar, pero mi sentido del deber ganó.

-¿Te Encuentras bien? - Le pregunté, un poco incómodo.

La chica seguía llorando haciendo caso omiso de mi pregunta, así que decidí hacerla una vez más.

-Oye, ¿Te encuentras bien?
 
La chica dejó de llorar inmediatamente y comenzó a girarse hacia mí.

Me quedé paralizado.

La chica no tenía rostro.

Comenzó a acercarse hacia mí. Yo no sabía qué hacer. Quería salir corriendo de allí, pero mi cuerpo no respondía a mis órdenes. Continuó avanzando, y yo caí de espaldas contra el duro asfalto, presa del pánico. Ella se recostó sobre mi cuerpo, dejando su rostro- o lo que fuese- a tan sólo unos centímetros del mío.
La chica se quedó completamente quieta sobre mi cuerpo, y mi respiración agitada y los ruidos guturales que ella emitía eran lo único que quebraba el silencio de la noche.

Finalmente, se dejó caer sobre mí. Creí que era mi fin, pero me sorprendí a mí mismo al conseguir debatirme y escapar de su agarre. En cuanto me liberé eché a correr hacia mi apartamento, con el corazón latiéndome desbocado en la garganta.

Llegué a casa y usé todos los cerrojos, llaves y cerraduras de los que disponía. Llamé a la policía, mintiendo y diciendo que creía que alguien me estaba siguiendo y que solicitaba protección. No me creyeron, y cuando terminé la llamada seguía igual de inquieto y aterrorizado.

Decidí llamar a mi hermana, y le pedí que viniese a casa.

Al poco tiempo sonó el timbre, y pese a que sabía que se trataba de ella no pude evitar mirar por la cerradura para ver si se trataba realmente de ella y no de aquella criatura- de cuya existencia yo empezaba a dudar-. 
La invité a entrar, y tras unos minutos de charla, ella sacó el tema de la llamada.

-¿Por qué me has llamado?-preguntó, y percibí la preocupación en su voz.

-No me vas a creer. - le conté lo sucedido, y no pude evitar un par de lágrimas al revivir los horripilantes hechos.

Ella se mantuvo en silencio durante todo mi relato.

-¿No tenía cara?-preguntó, intrigada.

Negué con la cabeza.

-¿Así? 
 
Se puso de pie de un salto y esbozó una sonrisa diabólica,

¡Ayudadme!

Este post fue escrito por una usuaria llamada “Leire_89F”, se encontró en un famoso foro sobre sucesos paranormales, donde la gente comenta sus experiencias con acontecimientos sobrenaturales, el post se titulaba “Ayudadme”

“Hola, soy una chica de veintidós años de Bilbao y busco ayuda por que estoy aterrorizada:
Desde que cumplí los dieciséis o los quince años, de vez en cuando tengo la misma pesadilla, que se repite exactamente igual una y otra vez.

Una pesadilla en la que me encuentro sola en una especie de edificio abandonado o en construcción, no lo sé muy bien, los recuerdos de mi pesadilla son algo borrosas. Dentro de ese edificio, oigo unos golpes muy lejanos, pero golpes bastante violentos: ”¡Pum! ¡Pum!” ,retumban con bastante eco por todo el edificio. Los golpes cada vez van sonando más cerca de mí ”¡Pum! ¡Pum!”, acercándose por los largos y lóbregos pasillos de dicho edificio que desconozco.

Es entonces cuando el terror me inunda y empiezo a correr por los pasillos del edificio buscando un escondite. Corro hasta que mi pasillo acaba en la puerta de un cuarto de baño aún sin finalizar. Acabó escondiéndome en una de las pilas separadas por maderas y cierro la puerta mientras oigo como los golpes violentos suenan más feroces y cada vez más cerca ”¡PUM! ¡PUM!”. Me agazapo encima de la taza del váter, procurando no dejarme ver por lo que sea que produzca esos golpes.

Finalmente los golpes llegan al cuarto de baño donde aterrorizada no hago ningún ruido, hasta que los golpes suenan tras la puerta de la pila donde estoy escondida ”¡PUM!¡PUM!”. La puerta tiembla en cada golpe, y yo entierro la cabeza entre mis piernas deseando que todo acabe, mientras los golpes suenan cada vez más fuertes y continuados “¡PUM! ¡PUM! ¡PUM! ¡PUM!”. Es entonces cuando la puerta parece apunto de ceder, que despierto temblorosa sudando en mi cama y chorreando sangre entre mis piernas y manchando las sabanas de sangre.

Cada vez que tengo esta pesadilla me baja la regla, trastornando incluso mi ciclo menstrual, pero no acaba aquí lo curioso de mi pesadilla. Lo curioso es que cada vez que tengo esta pesadilla en el transcurso de mi periodo menstrual surgido por dicha pesadilla, me siento perseguida y vigilada. Como si alguien estuviera observándome a cada paso y a cada momento. Al principio creí que era algo de las hormonas o del reciente recuerdo de la pesadilla. No le dí más importancia hasta la tercera o cuarta vez que conseguía ver por el rabillo del ojo y de manera muy fortuita a una chica. Cada vez que la veía estaba  en clase, paseando por la calle o incluso sentada con amigos, siempre a lo lejos medio escondida y cuando quería fijarme mejor, desaparecía.

Era una chica joven, de mi edad más o menos y parecía vestir de color gris toda ella cada vez que la veía brevemente ya que nunca conseguí verla por periodo de tiempo prolongado para poder fijarme bien en ella, pero cada vez que aparecía, no podía dejar de temblar.

El Dibujo

¿Nunca haz sentido un aliento en el cuello? Una presencia a tu  alrededor… o  mas de una? Una sensación de soledad aun estando en una plaza con gente alrededor… sensación que desaparece… al ver niños hamacarse y te tomas la mano con la persona que amas… si te ha pasado puede que sea mas complicado de lo que parece…

Paso un largo tiempo hasta que lo note… dieciséis años. Estoy viviendo en mi tercera casa, esta es la tercera mudanza y me siento muy cómoda aquí… me la paso escribiendo o dibujando sin embargo muchas veces me he levantado y mis cosas estaban en otro lugar… enojada devolví todos mis dibujos y demás a la carpeta, mi madre como siempre se quejaba de tener que limpiar tanto, la cantidad de polvo en la casa era demasiada para un lugar en el cual solo viven dos personas y un perro, igual intente no darle importancia… después de todo era raro que yo limpiara la casa. De vez en cuando estando en mi computadora con los auriculares puestos escuchaba sonidos a mi alrededor… pero al quitármelos no oía nada… me recordaba cuando en mi casa anterior de niña vi una mujer de cabello largo y negro cocinando… llevando la cena a alguien, solamente fue por un parpadeo; aun así es diferente… en ese momento sentí frío… pero ahora lo que siento es calor… calidez… mucha calidez en el hogar. Me quede pensando mucho en eso algo asustada… de pronto me sobresalte cuando aun escuchando a un volumen muy considerable oí algo caer! Era como.. como una radio o una televisión… algo mas o menos grande y con un sonido a quebrarse, me levante y fui hacia la cocina mientras mi perro le ladraba al suelo… pero no… no había nada… por alguna extraña razón no me dio miedo… Unos meses mas tarde en medio de una fuerte tormenta se corto la luz, y yo me senté en le sillón mientras mi madre iría a buscar velas y mi perro le perseguía, espere cantando… y luego sentí un ruido y un hundimiento a mi lado…como si alguien se hubiera sentado… sentí una energía cálida… y por curiosidad y un poco de molestia le dije… “vete de mi lado” y sentí como si esa presencia se parara y se fuera corriendo, escuche sus pasos irse y un grito hueco que pareciera venir de otro mundo… fue algo muy extraño…

En casa no tenemos espejos… mi madre les teme… pero yo tengo dos espejos de bolsillo y uno un poco mas grande y nunca he visto algo extraño… solía tener algunos muy grandes pero por alguna razón siempre se rompen, no me compraría otro para perder dinero en vano.  Una tarde  estaba tranquila escuchando música y esta pareciera entrecortarse, como si se estuviera mezclando con otra melodía, sin dudarlo mas pensé que se interpuso la señal de la radio… pero me vi obligada a irme de casa y salir ya que sentí un liquido frió caer en mi rostro y mi espalda, como si me salpicaran con agua…aun así mas tarde volví, y al día siguiente la sensación cálida había desaparecido… fue un largo tiempo hasta que una noche volví a sentir una calidez… un aliento  a mi lado… me gire hacia aquel lado y dormí con una sonrisa. No puedo mentir… siempre me han gustado las cosas macabras… siempre desee en convertirme en esos personajes eternos…extraños, esos asesinos… o tan solo seres que observan a la gente sin que puedan verlos… solo sienten aquella presencia… Me sorprendía que muchas cosas de las cuales escribía en mis historias sucedían, era algo fantástico… en invierno del año pasado una peste y una ola polar ataco mi ciudad… mas una extraña enfermedad de la cual nadie sabia…Yo, mi madre, y mi novio… junto a una niña sobrevivimos a esto… o eso es lo que yo pensé… la ciudad en la que paseamos… la casa en la que vivo… hace meses fueron abandonadas… fueron reconstruidas luego de una catástrofe… tarde en enterarme…
Tanto mi madre como esa niña… como yo… como mi novio… y esos niños que se hamacan en la plaza por la noche ya no estamos vivos. Nos encontramos en una franja que divide el mundo de los vivos y el de los muertos…seguimos creciendo, viviendo una vida normal, hasta que llegue nuestro momento de marchar. Sabia que algo era diferente, algo había cambiado… ¿Por que nosotros…justamente nosotros vivendo bajo tales riesgos? Al final… me convertí en eso que deseaba… ni humana ni fantasma… me encuentro aquí… y en todas partes… no puedo verte… pero te aseguro que se cuando te encuentras cerca mio… y puedo observarte… ¿Podrías sentirme? ¿Podrías verme?… te daría miedo? O es que tal vez… tu como yo perdiste parte de tu memoria y te encuentras en medio de la nada vagando… hasta que sea hora de tu muerte? Tranquilo… o tal vez tranquila… note haría daño… tan solo me gusta observarte y entrar en tus sueños… de esta forma lograrías ver lo que he visto… lo que viví… lo que veo… lo que vivo… lo que asecho… Me gustan los espejos… me gusta verme… ver mi nuevo rostro, mi nuevo ser… mira con atención a tu lado en el reflejo del espejo cuando sientas ese aliento helado… no te parezco hermosa? Dime… no quisieras parecerte a mi? te dolerá… pero no te preocupes… no recordaras nada…
Por cierto… espero que te guste mi pintura…

El maestro de la muerte


 La facultad se caracterizo por ser la cuna de grandes maestros pero ninguno fue tan publico como el que estamos por relatar.

Marilin una chica de 21 años estaba con sus amigas en la puerta de la facultad.Tomy el novio de la chica le iba a proponer compromiso,ya que hacia rato que estaban formalmente de novios.

Desde la ventana del primer piso, se asomaba una sombra, que miraba fijamente lo que sucedia con Tomy y su novia, de repente se cierra de golpe la persiana lo que hace que todos miraran al lugar del ruido, no pudiendo ver a nadie.

Marilin que se habia ido junto a su novio, en el auto recordo haber dejado su libro de ciencias en el laboratorio, por lo que decide que Tomy se fuera a su casa a bañarse y cambiarse para su reunion de la noche, mientras ella regresaba a la facultad a recoger su libro, era viernes y hasta el lunes no volveria, y tenia que hacer muchos ejercicios para mantener sus buenas notas, ya que sus padres eran muy exigentes y ella no queria darles disgustos como su hermano Charlie que vivia de vago.

Cuando Marilin llego ala escuela noto que habia una lucesita parpadeando en la sala del laboratorio,ella entro para averiguar y recoger su libro.Recorria lentamente los pasillos de la escuela hasta que una voz en su mente le decia.

-¡NO,NO ENTRES AL LABORATORIO!

asi se lo repitio varias veces ,ella sin hacerle caso entro decidida,su libro estaba arriba del escritorio de su maestro.

La puerta se cerro bruscamente y sin compasion,la muchacha asustada corrio por su libro e intentando abrir la puerta.Al darse cuenta que no se abria empezo a desesperarce y gritando¡AYUDA!se desvanecio en el piso.

Cuando desperto un trapo envolvia su delicada boca unas sogas sosteniendo y atando su cuerpo fuertemente a una silla de madera, sus ojos tenian cintas con clavos que le impedian cerrarlos, el salon estaba a oscuras, solo entraba el reflejo rojizo del sol del atardecer.

Pasadas casi dos horas sin saber como safarse de las ataduras, de repente siente un ruido que hizo se le helara la sangre, la puerta se abria y entraba una persona enorme que traia en sus brazos y tapandole la boca a su novio.

El hombre cuya cara no pudo reconocer por tener una media en su cara, de repente saca un enorme cuchillo y obliga a Charlie a confesar su amorio con Sally la mejor amiga de Marilin, esta no salia de su asombro no solo por el engaño sino por el interes que tendria el personaje en que esa verdad saliera a la luz.
Charlie trataba de zafarse y negaba todo clase de amorio, diciendo que Marilin era el amor de su vida y que esa noche pensaba proponerle matrimonio, pero de pronto sin mediar palabra, el personaje de la media paso su cuchillo por el cuello de Charlie, cortando su yugular, brotando tanta sangre que Marilin no pudo soportarlo y volvio a desmayarse.

Sin saber que dia y hora era Marilin se desperto sobresaltada por el rayo del sol que entraba por la ventana del laboratorio, no habia rastro de su novio, no habia sangre y ella era libre de irse ya que las ataduras habian desaparecido, se incorporo velozmente y salio del establecimiento convencida en que todo habia sido un sueño.

Al llegar a su casa toma el telefono para llamar a Charlie, atendio su mama que le dijo que este la habia llamado para decirle que se iba por un tiempo para pensar bien en su relacion sentimental, que la disculpara pero que volveria, no obstante Marilin comenta lo supuestamente sucedido en la facultad, sintiendo del otro lado de la linea una risa mas bien sarcastica y a la mama de Charlie preguntando que tipo de droga habia consumido, demas esta decir, que le corto ya que entendia que no le habia creido su historia, ademas nunca se habia querido por tema de celos de ambos lados.

Deseperada Marilin se dirige a la policia para hacer la correspondiente denuncia, por supuesto nadie le creyo, llamaron a su padre, que era muy amigo del comisario y por esa amistad decidieron mandar a revisar el establecimiento, no hallando nada.

Marilin fue antendida por el medico que le receto ansioliticos, por el diagnostico de stress y mucho reposo.
Pasado el fin de semana, Marilin vuelve a la facu, comienza a preguntar si alguno habia visto a Charlie, nadie queria decirselo pero su cadaver fue hallado flotando en el rio, la policia caratulo el hecho como suicidio, cosa que ella no creyo, pero no reacciono mucho por estar medicada y ademas temia que la internaran si contaba su historia.

Ese mismo dia tenia medicina forense por lo que el profesor quizo analizar la muerte de Charlie, dandoles como ejercicio levantar pruebas o investigar la posible causa de su muerte.

El les fue preguntando:

-¡TU SALLY QUE PIENSAS SOBRE LA MUERTE DE CHARLY!

con los ojos llorosos y casi rompiendo en llanto salio rapidamente del laboratorio.Detras salio Marilin enojada pero con un vacio y una angustia por su amiga inconmensurable.

Agarrandola del brazo le pregunto:

Amor Terrorifico





En el año 2004 un  niño llamado Leonardo  fue encerrado en un manicomio  decía que su novia era una criatura del demonio sin embargo  yo le creo porque  me lo conto el esta es su historia júzguenla  ustedes: 

31de octubre del 2004 Leonardo un niño de tan solo 14 años de edad  estudiaba la secundaria aunque tenía todo  dinero, calificaciones excelentes, estaba enamorado perdidamente de una de sus mejores amigas Karla  quien ese mismo día en clases le dijo que si quería ser su novia,  sin embargo ella dijo no.

El se sintió destrozado por dentro  tanto que se encerró en su cuarto a escuchar una canción llamada gloomy Sunday , ese mismo día salió a caminar  hacia un bosque cercano a su casa para despejarse la mente cuando encontró a una niña llamada Casandra.

Después de  una rato  de platicar dijeron que se verían mañana, el día siguiente el llego como de costumbre y se encontró una sorpresa  Casandra estaba en su grupo.

1 de diciembre  del 2004 un mes después se habían hecho amigos fue cuando Leonardo se atrevió  a decirle que si quería ser su novia ella contesto que si fue cando empezó todo.

Cada vez Leonardo se sentía mas incomodo con ella hasta que un dia que conversaba con Karla ella le pregunto que quien era ella y se molestó. En casa de Karla ella llego y no había nadie a sí que subió a su cuarto a escuchar algo de música, cuando las luces se apagaron,  ella se asustó un poco,  fue a buscar una linterna sin embargo al final del pasillo estaba Casandra parada, después de conseguir  la linterna alumbro el pasillo y solo vio la cara de Casandra quien se le acercó y le dijo que se le dejara de acercarse a su novio y ella con miedo salió corriendo hacia la escalera donde la alcanzo y la aventó  hacia abajo matándola.

 al día siguiente  Leonardo  extrañado de la ausencia de Karla le pregunto a Casandra y ella dijo que no se preocupara pero necesitaba hablar con él sin embargo uno de sus amigos  Alexis  sospechaba y decidió investigar a si que la siguió hasta su casa, donde  entro por atrás estaba normal hasta ver su cuarto, aprovechando que ella  salió entro y vio toda su habitación llena de símbolos satánicos, tomo varias fotografía con su cámara polaroid, después al abrir la puerta se encontró con Casandra quien le dijo que hacia allí pero él se izó para atrás después lo aventó hacia la cama y de un cajón saco un pequeño crucifijo y se lo encajo en la boca y lo desangro  como a un pobre animal colgándolo en medio de su cuarto, después  fue con Leonardo el sin saber nada  la dejo entrara a su casa en su cuarto cuando ella le dijo  que se acostara en la cama el se desalentó y le pregunto que  le pasaba fue cuando ella le dijo que lo hiciera sino correría el mismo destino que karla y Alexis  el le pregunto que les había echo ella contesto:

LA ALUMNA NUEVA



Recuerdo que aquella tarde, como ya se había hecho costumbre, me había quedado después de clases a estudiar y repasar las materias sentado en una de las escaleras que conducían al 4to piso de la escuela. No me gustaba, pero tenía que hacerlo pues no quería volver a reprobar otro año. Eso era un asunto serio, un año más que reprobara y mis padres seguramente iban a tener que buscarme otra escuela. Bueno, estaba intentando hacer que la enredada materia de los libros entrara en mi cabeza cuando de pronto la vi a ella, una chica delgada y pálida que apareció caminando justo frente a mí en el pasillo. Nos miramos fijamente el uno al otro, parecía algo extraviada, me miró confundida por algunos segundos y luego como si algo malo ocurriera… siguió su camino con urgencia y en silencio.

Algo había en ella, no sé, no pude explicármelo en aquel primer encuentro… pero ella tenía algo, ese algo especial que me decía que podíamos entablar comunicación y una linda amistad. Grande fue mi sorpresa al día siguiente cuando la vi en el aula, era la alumna nueva de nuestra clase y se sentó delante de mí, a unos cuatro puestos de distancia. Nunca me integré mucho en el curso, ya me había acostumbrado a sentarme siempre atrás de los últimos y a no hablar mucho con mis compañeros… algo bastante común para un alumno repitente como yo. Varias veces estando en plena clase recuerdo haber levantado la vista y sorprender a la chica nueva mirándome de reojo, luego ella desviaba su mirada hacia adelante con cierto nerviosismo. Era una chica bastante extraña… casi tan silenciosa como yo y eso no me gustaba, no lo sé… me inquietaba.

Pasaron los días y me la topé de nuevo en aquel pasillo solitario de la escuela, ella venía bajando del cuarto piso, aquel piso maldito al cual nunca quise ir, me daba mala espina… no lo sé, es raro, pero ese piso me asustaba y yo siempre me sentaba en la escalera a estudiar, pero jamás subí al piso superior. Aquel encuentro fue fortuito e inesperado, ella venía bajando apresurada y se topó conmigo en las escaleras… asustada por quien sabe qué cosa se detuvo y luego me ofreció una amable sonrisa… yo solo le devolví el gesto. Cuando bajó las escaleras y pasó junto a mí quise ser cordial y le dirigí unas palabras.

-Hola… ¿cómo te llamas?- pregunté.
-Ahmm… debo… debo irme.- me dijo secamente y se fue casi corriendo.

En ese momento su raro y extraño comportamiento ya me había cansado. Quise sacarla de mi cabeza y traté de ocuparme de otros asuntos, pero por alguna estúpida razón ella se robaba mis pensamientos. ¿Porqué actuaba tan raro?, ¿Porqué gustaba de ir al cuarto piso de la escuela?, ¿porqué a veces en la sala de clases me miraba de reojo? Fueron todas preguntas sin respuesta. En casa yo no tenía una muy buena relación con mis padres debido a mis bajas calificaciones, así que no tenía con quien hablar de ella ni en casa ni en la escuela.

Ella me evitaba, lo podía sentir con el correr de los días y eso duró hasta que una buena tarde me le planté frente a frente. La agarré del brazo y ella se asustó mucho… casi temblaba, yo solo sonreí, en verdad quería ser su amigo.

-Hey, tranquila…- le dije.- Solo quiero ser tu amigo, mi nombre es Gabriel ¿tú como te llamas?
-…
-Vamos…- insistí amablemente.
-Me llamo Beatriz…- contestó con una voz temblorosa.- no debemos estar hablando…. No debemos… no debemos…
-¿Porqué no?
-Porque… ¡porque soy rara!, soy muy rara…. No soy como el común de los chicos.- exclamó de pronto con desesperación.
-Eso ya lo sé…- le dije sonriendo.- eres una chica muy extraña y mira que yo también lo soy… no hablo con nadie, ni siquiera en casa, estoy tratando de mejorar mis calificaciones, pero casi no entiendo la materia… ¿ves?, soy un friki.

-No lo entiendes… ¿verdad?, no lo sabes….
-¿Saber qué?- pregunté confundido.

Aggie......



Los niños son criaturas fascinantes. No puedo dejar de maravillarme de la manera en la que actúan y piensan. Sus mentes pueden ser moldeadas muy fácilmente, sin ningún esfuerzo, como la plastilina más suave en la más fuerte de las manos. Me preocupa nunca llegar a entender a esta niña, es decir, cómo pensaba.
Estas cosas pasaban por mi mente mientras examinaba la habitación levemente iluminada. Las puertas y ventanas estaban clausuradas con esa cinta amarilla que usan en las escenas de un crimen, el pegajoso desastre en el suelo estaba siendo analizado por el equipo forense.

El sitio que tenía enfrente era espeluznante, lo que alguna vez fue una niña de ocho años yacía en el suelo. Uno no podría decir con exactitud qué era a primera vista. Su cabeza apenas estaba unida a la columna vertebral, colgando grotescamente hacia un lado, con el líquido escarlata coagulado debido al paso del tiempo. Un ojo estaba fuera del cráneo, perdido unos metros más allá. Había un hueco donde antes estaba su estómago, como si hubiera sido arrancado a mordiscos por una bestia, mientras que los órganos aparecían esparcidos a su alrededor. Unas horribles marcas de cortes adornaban sus pequeñas muñecas, manos y dedos, llenos de costras de sangre. Claramente, alguien o algo la quería muerta. Sus padres y su abuela estaban en condiciones similares, dispersos por toda la sala.

El lugar era un verdadero baño de sangre. Me hizo volver el estómago. Evidentemente hubo una lucha. Juguetes, muñecas, títeres, revistas, vidrios rotos y ladrillos habían sido arrojados sobre el macabro espectáculo. La sala parecía combustible para pesadillas.Quedé enmudecido por el olor a sangre y entrañas. Aparentemente tenían tres días de muertos, aquello era demasiado para mí.

Un tanto mareado, me di la vuelta y me alejé de la escena. Quizá en alguna otra parte de la casa encontrara algo aún más vomitivo. Una vez que pasó el malestar me sorprendí a mi mismo subiendo las escaleras, hacía lo que parecía el cuarto de una niña. Ahí no había señal de lucha, todo estaba en su lugar… excepto por una cosa: Un cuaderno.

Era un cuaderno escolar común y corriente, tirado en el suelo. Lo levanté lentamente, dándole vuelta en mi mano. Estuve a punto de entrar en estado de shock. Estaba cubierto por letras sanguinolientas, extraños símbolos y signos. Había una cara dibujada sobre el papel, prácticamente en cada una de las páginas. Era una cara torcida, parercía estar cosida. Los ojos estaban rellenos con pequeñas líneas a través de ellos, como si fueran botones. Me parecía familiar, pero era incapaz de recordar por qué. Un pequeño pedazo de papel cayó de entre las páginas. Me agaché para recogerlo.

“No temas, mi niño, yo alejaré a los espíritus,
Te mantendré a salvo durante la noche, seré tu amiga todos los días,
Cuando se trata de amistades, tengo muy pocas,
Así que no me dejes, querida, o mi corazón se partirá en dos.”
Aquello no se veía bien. Le dí la vuelta al papel y leí el reverso:
“Muñecas Preocupadas de Madame Zoh
Tus amigas hasta el final.”

El remake de ‘Eso’ el payaso asesino se empezara a grabar en 2015




A quienes les gusten las películas de terror esta noticia quizás les guste tanto como a mi, pues se ha confirmado quien será el director del remake de la película It, o ‘Eso’ el payaso asesino que se estreno en 1990 a cargo del director Tommy Lee Wallace, bueno pues esta nueva versión de la novela original de Stephen King empezara a grabarse durante e l 2015 a cargo del director Cary Fakunaga quien fue el director responsable de True Detective.
Según las noticias que se han dado a conocer sobre la nueva película del payaso asesino, esta tendrá dos entregas para intentar llenar las expectativas de los fans mas exigentes y contar la historia completa, el director Cary Fakunaga dijo:
El libro es tan épico que no podíamos decir todo en una película y construir personajes con suficiente profundidad.
La primera entrega de estas dos películas de It (Eso) relatara la historia de los niños y la pesadilla de enfrenar a este payaso asesino que ha asustado a muchas generaciones y ha alimentado la fobia contra los payasos, la segunda película se centrara en un reencuentro con el payaso diabólico de los personajes ya en edad adulta, este asunto de dividir la historia en dos partes puede ser un gran acierto pero también un gran error del director, ya que el director Tommy Lee deja la estafeta muy en alto en la primera versión cinematográfica de esta historia.

Tres Velas…




Cuando desperté, la oscuridad eran tan profunda que ni siquiera una noche sin luna ni estrellas podía estar sumida en un abismo más insondable.

            Lo que vino después de la oscuridad, fue la bofetada que me pegó el nauseabundo olor que impregnaba el lugar. Era intenso, asqueroso, el mismo olor que piensas encontrar en un montón de excremento, en la carne putrefacta de un perro muerto,  con los huesos rotos y la sangre mojándole el pelaje infestado de pulgas. El asco fue tan agudo y penetrante como una cuchillada en el corazón, que sin darme cuenta, me encontré vomitando sobre un suelo desconocido.

            En tercero, llegó el silencio. Ni un ruido había en aquél desconocido lugar, fuera del sonido de mi ruidosa y entrecortada respiración, los audibles latidos de mi corazón. El silencio era tan anormal, tan perfecto y frágil, que debía venir de otro mundo.

            Finalmente, después de que los síntomas físicos tuvieran lugar, vino algo peor: el horror. Porque, cuando me pregunté dónde estaba, no obtuve respuesta. Me cuestioné, sintiendo mi corazón acelerarse, cómo había llegado aquí. Pero el verdadero clímax de mi terror, ocurrió cuando me pregunté quién era, y a pesar del esfuerzo, a mi mente no vino el recuerdo de un nombre, un rostro, una familia. No era nadie.

            Arrodillada, temblando, sudando; no fui capaz de nada más que permanecer petrificada. Porque tenía esa sensación angustiosa de saber que, a pesar de la falta de ruido y vida, no estaba sola. Había algo en la habitación. Quise gritar, pero ni siquiera pude abrir mis labios. No sé dónde estoy, no sé quién soy.

            Algo tomó mi hombro. Me hizo estremecerme de pies a cabeza, erizándome los cabellos de la nuca. Como la garra de una de esas bestias con cuernos que los artistas pintan en sus lienzos, atravesando cuellos con sus uñas, bebiendo la sangre de las cabras y seduciendo a vírgenes doncellas.  Y mi garganta se desgarró, venciendo a mi aterrorizada petrificación, en un agudo grito. Entonces,  todo se vuelve aún más oscuro de lo que ya era.

Cuando desperté, el olor y el horror…seguían ahí. La única diferencia, era la luz. Escasa. La luz de tres velas era suficiente para mostrarme la habitación, a excepción de los rincones más alejados perdidos en las tinieblas, sumergidos en lo oscuro.

La habitación estaba desnuda, totalmente vacía. El único adorno en sus paredes pelonas, era Él. Desde ahí arriba me está mirando: veo su rostro de engañoso beato empapado en lágrimas de sangre, sus ojos de fingido dolor y pureza, la carne de su cabeza desgarrada por la corona de espinas, sus manos y pies atravesados por clavos de hierro oxidado. Su piel derramando sangre, manchando la cruz de madera donde está clavado. Ése es el hombre por el cual estoy aquí. No recuerdo ni nombre, no sé quién soy, pero como criatura recién nacida que se prende a los pechos de su madre, el instinto, salvaje e impulsivo, más fuerte que la razón; me hizo odiar a aquel hombre, y culparlo de todos mis males.

Fue entonces, cuando el característico ruido de una forzada respiración me hizo volver a la realidad; y con la sangre congelada y el corazón detenido, me giré. Nunca he visto unos ojos tan azules. La chica tenía el rostro hinchado, con un ojo de un preocupante y putrefacto color morado, un derrame sanguinolento en su ojo izquierdo. Sonreía con una incongruente y enfermiza alegría, dejándome ver sus encías negras y desprovistas de dientes.

Abrí la boca para gritar, pero ella cubrió, con una agilidad inesperada, mis labios; provocando que mis gritos fueran solamente gemidos ahogados. Nos miramos a los ojos, entre las tinieblas, sin pronunciar palabra, una vez que mis gritos se hubieran apagado. Ella me penetro con esos tristes ojos azules y me acarició las mejillas.

-Se los llevaron a todos.- me susurró, aún sin quitarme las manos de encima, sus ojos desquiciados fijos en mí. – Menos a nosotras tres. – miró de reojo un bulto hecho un ovillo en un esquina, apenas visible. – Pero no tardarán en venir, no señor. Nos van a exterminar como ratas: nos aplastarán hasta desparramarnos los sesos, quebrarnos el cráneo, bañarnos en agua hirviendo para que se nos despelleje la piel…

-¿De…de qué hablas?- pregunté, con un hilo de voz.

-¿En dónde has estado, chiquilla tonta? ¿Qué no los viste? – No esperó a que yo respondiera, y continuó, con un tono más agudo.- Estábamos rodeadas de muertos. Algunos tan viejos que no eran más que un montón de huesos con piel podrida atravesada de gusanos. Otros tan recientes que todavía respiraban con suavidad, como un bebé, pero ya estaban muertos porque les habían sacado los ojos, cortado la lengua y los genitales, vaciado hasta la última gota de sangre…

            – ¿Quienes…? ¿Quiénes les hicieron…eso?

            – Ellos. – respondió simplemente, y de reojo miró al hombre de la cruz, que nos observaba con sus ojos adoloridos.- Esos malditos, los mismos que nos han estado matando desde el principio de los tiempos…no se rendirán hasta vernos a todos muertos. Pero ellos ya están muertos. Todos lo estamos.

            Sus palabras me provocaron tal impacto, que no pude hacer nada. Ni asentir, ni musitar palabra alguna. Me abrazó, hablándome de Ellos con tal angustia y odio que termine aterrada, sin saber nada más que yo los odiaba. Me aseguró que no había manera de escapar, y no pude hacer otra cosa que creerle. Me convenció de esperar la Muerte pacientemente, pero yo no quería hacerlo. El suelo estaba cubierto de excremento, sangre seca, orines de rata, cucarachas y gusanos. Había tanta porquería que su olor provocaba nauseas.

            Me obligó a callar, de pronto, rogándome por silenciar mis sollozos con un débil siseo. Un ruido metálico me hizo sobresaltarme. Pero para la chica de ojos azules parecía significar algo. Se mantuvo quieta y atenta.

            -Ya vienen por mí.- dijo solamente.

            -¡No!- grite, aferrándome a ella con toda la fuerza de la que fui capaz, aterrorizada.- ¡No!

            Se puso de pie, solemne, dispuesta a enfrentar a la Muerte. Hubo otro ruido, seguido del sonido de unas brutales y risueñas voces ahogadas. Y entonces,

EL INFIERNO DE JUNKO FURUTA (+18)


(ADVERTENCIA - Este texto se recomienda que sea leído por mayores de edad.
Puede ser textual mente gráfico. La página no se hace responsable por el daño psicológico que esta puada causar.)

– Basado en un hecho real –


Junko Furuta, una típica estudiante de secundaria japonesa de 16 años, había sido secuestrada por cuatro de sus compañeros apenas uno ó dos años mayores que ella, y llevada a la casa de uno de estos. El líder del grupo y un miembro de la temible mafia Yakuza la amenazó con una afilada navaja y su destino quedó sellado ese día.

—Papá, mamá, no me busquen. He decidido escaparme de casa. Estaré bien…

—le decía Junko a sus padres por teléfono, obligada a hacerlo por sus secuestradores como una estrategia para que no la buscaran. Su madre reaccionó airada y perpleja del otro lado del teléfono y Junko se sintió tentada a decirle la verdad, pero el cuchillo en el cuello la disuadió. 
—Adiós mamá —dijo casi llorando—

 te… te amo…

Sus captores colgaron el teléfono.

—¡Muy bien! —dijo Miyano Hiroshi, el líder— ¡Eres tremenda actriz! Veremos si eres tan buena en la cama…

Dicho esto tomó a la niña y la lanzó contra el colchón del lecho más próximo. A pesar de la resistencia de la chica, le arrancó la ropa, le removió violentamente sus bragas, se desabrochó el cinturón y desfloró a la niña. Su pene le desgarró sangrientamente el himen en medio de las súplicas, quejidos y lágrimas de la joven. Una vez que se satisfizo con el orgasmo, se retiró sonriente.

Sus cómplices estaban enardecidos por aquello. Uno a uno se lanzaron sobre Junko y la violaron. Luego la giraron boca abajo e introdujeron sus penes por aquel ano tan virginal como hasta hace poco era la vagina sumiéndola en estrepitosos alaridos y en un temblor convulsivo.

Miyano, Jo, Mirato y Watanabe, los raptores de Junko, estaban muy satisfechos y fumaban complacidos contemplando su obra. Los padres de Watanabe escucharon el llanto de la niña y estaban temerosos de las implicaciones, pero Miyano les aseguró que, de delatarlo, haría que sus compinches en la mafia los mataran, así que desistieron de la idea.

Los cuatro adolescentes se ubicaron en el sótano donde colocaron unas colchonetas, un sofá y algunos otros muebles sin importancia. Las esperanzas de Junko de que, una vez violada, la dejaran ir se desvanecieron. Aquello iba para rato.

Durante dos ó tres días no hubo que no le hicieron a Junko. Le abrieron la boca para que les chupara las vergas, la violaban a veces de dos en dos —uno por la boca y otro por la vagina— ó hasta de tres —agregándose un tercero al ano—. Finalmente la violaron los cuatro al mismo tiempo cuando un cuarto usó sus pechos para masturbarse mientras el resto disfrutaba de sus orificios naturales.

Así terminaba Junko el día, repleta de semen en la boca, el recto, la vagina y los pechos. Bañada en aquella sustancia pegajosa y además ensangrentada por las constantes vejaciones a su anatomía.

Aunque reacia al principio, Junko decidió que era mejor ser sumisa, para evitar la ira de sus secuestradores, así que los complació en todo lo que le pidieron. Si le decían que se masturbara, lo hacía. Si la querían degradar ordenándole que bebiera orina ó masticara cucarachas, obedecía (aún cuando esto la hacía vomitar). Si los cuatro orinaban sobre ella, si le tomaban fotos desnuda para humillarla y amenazaban con difundirlas, etc., resistía. En general, cumplía todas las indicaciones por perversas que fueran. Pero esto, lejos de aplacar a los muchachos, enardeció su sadismo.

La ataron al techo y la usaron como saco de boxeo. Cuando se cansaron de la paliza que le propinaban con sus propias manos, tomaron los palos de golf del padre de Watanabe y comenzaron a azotarla con ellos. Posteriormente le clavaron agujas en los pezones. Luego la soltaron, tirándola sobre el piso y le quebraron los dedos de la mano derecha a punta de pisotones y le aplastaron la cara varias veces contra el suelo.

Junko emitió un gemido agónico y se desmayó del dolor.

Cuando Junko despertó