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El juego de la llamada



ADVERTENCIA: Lo Que Se Publica En Esta Pagina, Tiene El Fin De Entretenimiento.
NO! Se Recomienda Recrear (Hacer) Ninguno De Los ''Rituales'' Que Se Encuentran En Este Sitio.
ATTE: Kevin Mendoza
 
Antes de que te explique las reglas del juego, hay una serie de requisitos que es obligatorio cumplir. Primero, tienes que estar en casa y completamente solo(a); si hay alguien más, no sucederá nada. Segundo, debes realizarlo muy tarde por la noche, más allá de las doce. Y, por último, tienes que asegurarte de tener dos teléfonos en casa. Estos dos teléfonos deben ser de tu propiedad, no pueden ser de un amigo o de un familiar, y es indiferente si son teléfonos móviles o fijos siempre y cuando solo tú tengas control de ellos.
Una vez que hayas cumplido estos requisitos, necesitarás dos habitaciones para poder jugar y ambas habitaciones deberán estar iluminadas (mientras que el resto de la casa no). 

Por razones que explicaré más adelante, asegúrate de que haya cierta distancia entre los cuartos.

Por el contrario, si alguien ha atendido la llamada, oirás un silencio mortificante, seguido por susurros extraños y sonidos parecidos a muebles moviéndose. No te asustes, y por lo que más quieras, no cuelgues la llamada, ya que la persona que está al otro lado de la línea lo verá como de muy mala educación. Una voz gutural pero manejando de forma perfecta el idioma te saludará cordialmente e iniciará una conversación.

Primero te preguntará cosas triviales. Conforme los minutos vayan avanzando, te cuestionará acerca de cosas más y más personales que te verás obligado a responder por parecer cortés. Si le llegases a decir una mentira para finalizar la conversación, como decir que tienes poca batería o poca cobertura, no reaccionará a tu gesto de la manera que planeas.

Llegará un momento en el que te preguntará en dónde está tu cuarto, y tú, habiendo caído en su manipulación, te sentirás tentado a decírselo (hazme caso, su poder de convencimiento es increíble). Ten la suficiente fortaleza como para no llegar al extremo de revelar en dónde estás. Pídele, por el contrario, jugar a un juego.

El perseguidor | The Pursuer.


Esa noche, las últimas franjas de luz pálida se debilitaban en la vastedad de la ciudad. Las calles, aún húmedas por la lluvia reciente, destellaban tenuemente. El alumbrado público no había cobrado vida, y las calles permanecían suspendidas en ese apasionante momento desenfocado entre la luz y la oscuridad.


Iba camino a mi casa luego de lo que había sido un día de trabajo difícil, dejándome exhausto y desalentado. Daba pasos largos y mis manos iban recogidas en mis bolsillos a manera de puños, enterrados al fondo de la tela. Hacía frío. No un frío mordaz; uno asesino. Un frío que deslizaba sus níveas manos trepando ligeramente por mi piel —murmullos de tacto que ocasionaban piel de gallina y sospecha—. Pude sentir mi ritmo cardíaco acelerarse, mi aliento agitarse.


Me detuve, cerré los ojos y escuché el crujido ahogado de una pisada detrás de mí. Luego nada.


Alguien me seguía.


Me preparé para salir corriendo, con todos los resortes y engranajes girando, y ahora era inconfundible. Definitivamente tenía a un perseguidor.


No miré atrás, solo corrí. Mi pie golpeó el pavimento con fuerza, chirriante. Corrimos juntos, mi perseguidor y yo; un baile maníaco de alto riesgo. Por carreteras, callejones y sobre latas de basura. Al final, llegamos a mi calle. Salté apoyando el brazo sobre una valla, atravesé un patio. Llegué a mi entrada; una inspección frenética de mis llaves. No lo dudaba, si solo podía llegar a mi sótano antes de ser capturado, estaría sano y salvo en casa.


Corrí a la puerta de mi sótano, empujándola de su marco, y luego recorrí las escaleras saltando los dos últimos escalones antes de ocultarme en las sombras.


Mi perseguidor detuvo su ritmo en tanto se acercó a los escalones de mi sótano; con cada pisada, descendía todavía más hacia el brillo turbio. Un débil rayo de luz que caía, resplandeciente, desde la entrada del sótano me permitió ver la mano de mi perseguidor cepillando y palpando su camino a través de la gélida pared del sótano, buscando el interruptor de la luz. Escuché cada aliento que tomaba —irregular, pesado y húmedo—.


Cuando su mano descubrió el interruptor

Encontré a una chica que conozco en una porno



Muchos aquí en Reddit hablan de encontrar personas que conocen en /r/gonewild, o en una porno, o algo. Pero les puedo asegurar de primera mano que no siempre es como las personas dicen que es.

Tenía once años el verano que Kathy Ritter, de mi misma edad, huyó de casa, fue secuestrada, o fueran cuales fueran las mentiras que los periódicos estaban publicando aquel mes. Entre eso y que la familia Ritter se hubiese mudado luego de que el rastro se congeló, nunca comprobamos qué fue lo que pasó. Y, eventualmente, nos olvidamos de ella.

Años después, la vi de nuevo. No de manera breve, en persona, sino que en línea. En un video pornográfico.

Yo tenía dieciséis años y el video se veía reciente. Al menos, tenía una fecha de publicación reciente. Lo cerré y apagué mi computadora de inmediato. Estoy avergonzado de admitir que no fue a raíz de mi preocupación por Kathy, fue porque tenía miedo de lo que me pasaría si se me descubría viendo lo que técnicamente era pornografía infantil.

Eso ocurrió semanas antes de que la curiosidad y una noción estúpida de heroísmo adolescente —podría ser yo quien finalmente descubriese lo que le pasó a Kathy— me sobrecogieran, y regresé al mismo sitio web. Ella era sorpresivamente fácil de encontrar. Participaba en muchos videos bajo seudónimos como Katty Kathy, Kitty y similares.

Fue inútil. Todos los videos tomaban lugar en el mismo sótano, en la misma cama. Los videos eran todos iguales, más o menos. Kathy usando trajes. Kathy y otra chica. Kathy y dos hombres. Otros videos utilizaban intereses más radicales, como Kathy teniendo relaciones con un minusválido o algún actor vestido de caballo, pero no me molesté en verlos.

Sin embargo, Kathy nunca hacía juego de roles de manera activa, incluso cuando usaba trajes de enfermera o lo que sea. Ni siquiera hablaba en ninguno de sus videos. Me di cuenta de que apenas hacía sonidos —no gemía ni respiraba agitadamente—. Cuando otros actores la penetraban o utilizan otras cosas para hacerlo, no había ninguna reacción de parte de ella además del ocasional ceño fruncido.

Y, de vez en cuando, ella veía hacia la cámara. No era una mirada de enojo o resentimiento, o de súplica, como uno esperaría de alguien que estuviera siendo forzado a participar en porno. Al final, la identifiqué.

Era resignación.

Tuve que dejar de ver sus videos después de eso. Ahora estaba seguro de que eso no respondía a su voluntad, que ella había sido capturada y encasillada dentro de esa vida. Pero no había forma de que lo demostrara o de descubrir en dónde estaba.

Reporté los videos a la policía, pero nada salió de ello. Dijeron que no había manera de probar con seguridad quién era la chica de los videos. Yo sabía que era Kathy; ellos solo habían decidido hace mucho tiempo que Kathy estaba muerta y que el caso había terminado.

Traté de presionarlos, pero me dijeron que me detuviera. «Niño, piensa en sus padres. ¿Porno? Para muchos, creer que tu hija está muerta es más confortante».

Rastreé a la familia Ritter. Mi mamá me dijo que sus nombres eran Harry y Laura Ritter, y una búsqueda rápida de Google me dijo que vivían en Oregon.

—¿Señora Ritter? —dije cuando una mujer contestó el número de teléfono en listado en las páginas amarillas—. Soy Max Page.

—Hola, Max —respondió, cautelosa. No me recordaba.

—Vivíamos en el mismo vecindario —le expliqué—. Conocía a su hija. Creo que la encontré.

La mujer escuchó en silencio mientras le dije lo que había descubierto y con cuál sitio web lo había hecho.

—No es mi intención hacerla sentir mal. Pero su hija está viva. Apuesto que la encontraría si va a la policía.

Clic. La mujer me colgó la llamada.

Pensé que la policía estaba en lo correcto y dejé de tratar que los vídeos recibieran atención. Dejé de visitar la página y traté de olvidarme de ello.

Pero luego recibí un correo. Era de uno de los administradores del sitio web anunciando que tenían una actualización nueva. Ligeramente desagradado por que aún tuvieran mi información, entré en el enlace rápidamente para poder borrar mi cuenta, y fue ahí cuando entendí a lo que se referían con la actualización. Era porno gore.

La sombra del Niño [Juego]


Alguna vez has deseado algo con todas tus fuerzas? Algo por lo que te atreverías a poner tu vida en riesgo? Si es asi estas en el sitio indicado.

Para jugar a La Sombra del Niño necesitarás una pelota, papel, lápiz y un teléfono.

Cuando el sol esté poniéndose tendrás que acercarte al parque mas cercano que encuentres y una vez allí deja el balón encima del tobogán. Deberás esperar mínimo hasta medianoche, así que asegurate de haber comido algo e ir descansado.

Una vez llegue la medianoche deberás evitar mirar en la dirección donde está el balón o él no aparecerá. Deberás fijar la vista en la parte del final del tobogán hasta que veas que el balón rueda hasta bajar por el tobogán. Sabrás que no ha sido el viento porque oirás que él se ríe.

En ese momento tendrás taparte los ojos y contar hasta que él vuelva a reir. Si has contado hasta cien y aún no lo escuchas vete, él no quiere jugar hoy. Normalmente a los diez segundos oirás la risa. Abre los ojos. Aparecerás delante de la entrada del parque, y delante de ti habrá un bosque que no estaba antes, no te asustes y sigue adelante.

Al rato de caminar deberás haberte encontrado balones por el camino. Ignoralos hasta que no encuentres el tuyo. Cuando estés seguro de que el balón que hay en el suelo es tuyo, cógelo. Debajo tendrá un número que deberás apuntar en tu papel. Si en algún momento de la prueba oyes un llanto, corre hacia la salida. Le has hecho llorar y si te encuentra no tendrá piedad contigo. Si consigues reunir tantos números como los que contaste al principio del juego felicidades, has avanzado una gran parte. Ahora viene lo difícil.

El Burdel de las Parafilias: Rompiendo el protocolo [Capítulo 2] (+18)

ADVERTENCIA: Lo Que Se Publica En Esta Pagina, Tiene El Fin De Entretenimiento.
La sigiente historia no se recomienda leer para personas moralistas o de mentes debiles.
Contiene descripciones graficas y sexuales, No nos hacemos responsables por daños mentales.
ATTE: Kevin Mendoza

Lolicon8: Sé de un lugar donde puedes cumplir tu fantasía.

Putrid-doll: ¿En serio? ¿Dónde?

Lolicon8: En el centro, es un burdel clandestino.

Putrid-doll: ¿Un burdel? ¿Y cuánto cobran? Sabes que aún dependo del dinero de mis padres.

Lolicon8: No te preocupes por el dinero, digamos que pagas en especie…

Putrid-doll: Eso no suena bien…

Lolicon8: ¿Qué tanto deseas hacerlo?

Putrid-doll: Touché, valdría la pena aunque terminara como la chica de réquiem por un sueño.

Lolicon8: Solo un consejo… excédete, desquita tu pago al máximo y no te arrepentirás.

Putrid-doll: Me conoces, sabes que lo haré, dame la dirección.

Se la escribió enseguida con una breve descripción del lugar y le indicó que preguntara por Liss. Tras pocos minutos de charla intrascendental sobre sus filias, ambos se desconectaron. El seudónimo «Putrid-doll» pertenece a Jennifer Díaz, una adolescente de quince años. Decir que es aficionada al gore sería poco, lo indicado sería decir que tiene una obsesión con él; está suscrita a cuantas páginas al respecto ha encontrado y no simplemente disfruta mirar personas cortadas en dos, decapitadas o con la materia gris fuera del cráneo, sino que le genera una seria excitación. Creyó que todo se limitaba al morbo, sin embargo, comprobó lo contrario durante una visita escolar a la morgue. Tras algunos minutos de contemplación de aquel cadáver masculino con los intestinos expuestos, tuvo que correr al baño a masturbarse para no saltar sobre él y su verdusco cuerpo.

Al leer las palabras de Lolicon8 (no tenía ni la más mínima idea de cuál era su nombre verdadero), supo que tendría que visitar aquel lugar esa misma noche. Guardó en su mochila una serie de artículos que pensó que podría utilizar: un atuendo de dominatrix, un par de botas de piel con plataforma alta y su amada catana sumamente afilada que su madre no consiguió prohibirle comprar. Esperó a que sus padres se durmieran y salió sigilosamente por la ventana, como tantas veces lo había hecho antes cuando deseaba irse de juerga sin su consentimiento.

Le resultó sencillo localizar el viejo edificio con la descripción de Lolicon8. Habló con la anciana, cruzó por el pasillo abandonado y descendió las escaleras, encontrándose con la orgía. Ya que no poseía una buena vista, se acercó a observar de cerca aquella masa gimiente. Penetraciones por aquí, lengüetazos por allá, sin duda resultaría excitante para un visitante común, pero era demasiado ordinario para su gusto.

Una atractiva joven de escasa vestimenta se acercó a ella con una charola repleta de dulces, lo cual le resultó bastante curioso en un lugar así; sin embargo, los dulces eran una de sus mayores debilidades.

—¿Qué tienen? —preguntó ella, suspicaz, asumiendo que tendrían alcohol o droga.

—Las paletas son de pene cubierto con chocolate, los caramelos de limón con relleno de ojo en el centro y los bombones tienen sesos —respondió la joven con total naturalidad. Jennifer pensó que bromeaba, pero no la cuestionó, tomó una paleta, varios dulces y algunos bombones; lo primero que comió fue la paleta, descubriendo que era real y la disfrutó como ninguna golosina en su vida.

Estaba tan absorta comiendo aquellos dulces caníbales que se había distraído por un momento de su propósito en ese lugar. Entonces apareció una mujer de al menos uno ochenta de alto, de cabello oscuro, figura esbelta y rasgos europeos que la regresó a su misión.

—Vaya, nunca había visto una mujer tan joven por aquí.

—¿Tú eres Liss? —preguntó Jennifer disimulando hábilmente lo intimidada que estaba por su estatura y su belleza.

—Exactamente, supongo que viniste a hablar de negocios —respondió, tras lo cual la condujo a su oficina.

—Tengo entendido que pueden cumplir cualquier parafilia.

—Así es, cualquiera en absoluto. Y ¿cuál es la parafilia de una jovencita como tú?

—¿Tiene a la mano una libreta para tomar notas?

—No es necesario, tengo una memoria excelente.

—Espero que así sea. Quiero seis personas: tres hombres, todos de más de metro ochenta, piel clara, cabello oscuro, penes mayores a dieciocho centímetros, delgados pero bastante fuertes, atractivos, masoquistas, de entre diecisiete y veinte años; y tres mujeres que no midan más de metro setenta, piel clara, delgadas, hermosas, igualmente masoquistas, entre catorce y diecisiete años, todos sumisos y desnudos. Necesito un cuarto con una tina amplia llena de sangre tibia, una cama grande, una silla ostentosa (de poder proporcionarme un trono sería excelente), unas cuerdas bastante resistentes y un juego de cuchillos afilados.

—¿Eso es todo? —preguntó Liss, ligeramente sorprendida por las exigencias de aquella joven. Jennifer respondió afirmativamente y su interlocutora le pasó dos catálogos, uno de mujeres y uno de hombres para que escogiera su harén. Los contempló un par de minutos y soltó un suspiro.

—Esto de los catálogos no me agrada, son solo fotografías y datos al azar. Preferiría escoger a mis chicos en persona —pronunció arrojándolos al escritorio de Liss.

—Tenemos alrededor de trecientos individuos que cumplen con tu descripción, ¿piensas verlos a todos? —Jennifer fantaseó un momento con encontrarse rodeada de una multitud de personas hermosas entre las cuales elegir, sin embargo, resultaba poco práctico y debía volver a su casa antes de que sus padres despertaran.

—Tráeme lo mejor que tengas, diez hombres y diez mujeres, tu mejor material.

—Puedo asegurarte que todo lo que tenemos es excelente «material» —dijo Liss acentuando burlonamente esa última palabra.

—Bien, entonces no te costará elegir veinte.

—Rob, trae a diez chicos del grupo AD201 y a diez chicas del grupo TD104, no mayores a un metro setenta… Sí, de inmediato… a mi oficina —telefoneó rápidamente—. Estarán aquí en cinco minutos —respondió ella amablemente.

—La persona que me recomendó este sitio me mencionó que cobraban en especie, de acuerdo a la fantasía a cumplir. En ese caso, ¿cuál será el precio por la mía?

—El precio nunca se menciona antes de cumplir sus peticiones, no queremos asustar a los clientes. Además, ¿no valdría cualquier precio cumplir tu fantasía?

—Está bien, no insistiré con eso, pero tengo otra pregunta: si nunca le cobran un centavo a sus clientes, ¿de dónde obtienen los recursos para seguir manteniendo el negocio?

—Aunque no lo parezca, este es un negocio bastante rentable, y tenemos muchas otras formas de sustentarnos.

Justo al terminar esa frase, apareció Rob con la ansiada petición de Jennifer. Liss tenía razón, todo era excelente material, tanto que Jennifer consideró por un momento cambiar su trato y conservarlos a todos. Sin embargo, la parte de la elección iba a disfrutarla también. Los observó a grandes rasgos y confirmó que todos entraban en su descripción.

—Me decepcionas, ¿cómo pretendes que los elija en estas condiciones? —dijo ante la sorpresa de Liss, quien no parecía entender a qué se refería—. ¡Están vestidos! No podría estar segura de hacer una buena elección de esta manera.

Ella le dio la razón y les ordenó que se desnudaran; todos obedecieron sin titubear. Jennifer los examinó atentamente, todos eran tan bellos y perfectos que tuvo que ir desechándolos por nimiedades, hasta que por fin se quedó con seis elegidos: Vanessa Aime, Daniel Cifer, Viri Luna, Sally Mayer, Said Barrera y Eduardo Flores. Se les ordenó que se retiraran y Jennifer lamentó esto, pero sabía que pronto serían suyos.

—Tendremos tu habitación dentro de una hora, te ofrecería unirte a la orgía que presenciaste al llegar, pero, dados tus gustos, me parece que la sala dos te resultará más interesante. Sígueme.

Liss la llevó a lo que parecía un club fetichista (aunque de haber sido un hombre mayor de inmediato lo habría tomado como un men’s club). Música electrónica hacía retumbar las paredes y del techo prendían un par de jaulas en las que bailaban mujeres que devoraban partes de cuerpos humanos, algunas personas se acercaban a ellas y eran salpicadas de sangre. Al fondo del lugar había un escenario, por lo cual Jennifer se imaginó que en algún momento habría música en vivo o algo similar.

—Hoy tenemos un buen show, disfrútalo —dijo Liss antes de retirarse.

No transcurrieron ni diez minutos antes de que en aquel escenario aparecieran tres mujeres en corsé y faldas diminutas: una pelirroja de cabello corto, bastante alta y voluptuosa que tenía un aire salvaje; una castaña de cabello largo de baja estatura, que expelía sensualidad por cada poro; y una rubia delgada y alta que emitía cierta timidez en sus movimientos. Las tres estaban contoneándose al ritmo de Thunderkiss 65 tan eróticamente que Jennifer no pudo evitar reaccionar como todos los presentes, y se acercó al escenario a mirarlas de cerca. Un insulso hombre, visiblemente alcoholizado, tocó descaradamente el trasero de la castaña, que intercambió sonrisas con las demás bailarinas y procedió a invitar a aquel hombre a subir al escenario, mostrándole una silla en él.

Con los pies en el agua



Por Dios, son ya varias horas en cautela, no sé en donde me encuentro, tal parece mis pies están sobre una bañera, el olor es horrible, me encuentro sobre un líquido acuoso y muy asqueroso, su color es oscuro casi como la sangre, tal vez un poco más, solo puedo recordar el instante en el cual me dirigía a mi entrevista de trabajo, mi cuarta en el mismo día!, de repente sentí un golpe fuerte en la cabeza, y ahora me encuentro sobre esté líquido que parece tener por dentro algo extraño, algo que sin cautela recorre los dedos de mis pies, tengo miedo y terror, a lo que pueda estar pasando, observo hacia arriba y encuentro fotos mías con maggie (mi novia) en diversos lugares que hemos visitado atreves de nuestra relación, un temor inexplicable abunda mi alma, la figura de ella aparece en mis recuerdos, sus olores y aromas, aquellos que hoy se hacen lagrimas por esta situación, vuelvo la vista hacia la bañera intento usar mis manos para liberarme de la misma, pues mis pies se encuentra encadenados al soporte de esta, y mis manos se encuentran también atadas con cadenas hacia el techo, que situación es esta me pregunto?, tal vez sea un sueño me contesto, pero no es así.

Veo en el agua que se encuentran sobre mis pies bañados unos animales muy peculiares, con terror intento mirar con más cuidado y encuentro que mis pies están entrelazados con culebras, peces muertos, y otros cuantos insectos que me producen un asco inmenso, vomito sobre mi pecho, ahora, lloro con temor a morir, intento liberarme bañado en mí propio vómito, pero es tan inútil, de repente logro ver una sombra en la esquina de la habitación, es una sombra pequeña, con una sonrisa agigantada, una espalda que parece jorobada. Ahora que ocurre?, me pregunto, estoy con gran asombro sobré esta situación, con temor logro liberar uno de mis pies de las cadenas, no sé cómo, pero fue algo escalofriante ver como mis pies se encontraban cubiertos de cucarachas, y una verrugas del tamaño de mis testículos, es aterrador este momento, veo como la dedos de mi pie se van derritiendo, y un dolor inmenso aparece sobre estos.

El pequeño hombre que se hallaba en la esquina de la habitación se acerca a mí, con cautela, y a la vez con temor, su sonrisa desaparece por segundos, hasta que intenta abalanzarse sobre mí para morder los dedos de mis manos, aterrado y preocupado lloro sin contenerme, por suerte! Ese asqueroso ser también se hallaba encadenado hacia la pared, no puedo hacer más que asustarme, pero logre ver su rostro, este! tiene la apariencia más escalofriante que halla visto, unas verrugas como las de mis pies están en su cara, sus labios hinchados tienen sangre, tal parece morada, sus ojos son saltones y venosos, parece que se le fueran a salir, en su cabeza posee tres cruces de Jesucristo pero al revés, increíblemente se me ocurre rezar un padre nuestro y el sujeto lentamente, paso a paso, se aleja de mí, al terminar la oración intento hablar con el sobre lo que está ocurriendo, pero él continua con su silencio sepultador , es un terror impresionante, de nuevo logro sacar mis pies de la bañera, rompo las cadenas, que parecen estar oxidadas por el líquido de la que en esta flota , pero mis manos también están encadenas así que no puedo terminar de escapar.

Nunca Más / Never Again



Tenía diecisiete cuando llegó. Diecisiete largos y dolorosos años de vivir con mi abusiva madre. Fue alrededor de la medianoche, y mi madre ya estaba dormida, así que cuando dieron los tres golpecitos en la entrada principal tuve que ser yo el que contestase. Una niñita de aspecto extraño esperaba del otro lado, con mejillas pálidas y sin color, cabello rubio arreglado en trencitas, un vestido de color rosa con los pliegues algo rotos, pies descalzos y ligeramente azules por el frío de invierno, y ojos negros. Profundos y penetrantes ojos negros. La hice pasar, pensando en lo muy mal vestida que estaba. No fue hasta después que me pregunté por qué no estaba temblado… ni siquiera me había preguntado por qué estaba aquí en primer lugar. La llevé a la sala de estar, envolviéndola en una manta gruesa que mi abuela tejió. La sostuvo, aunque no parecía afectarla, y sonreí.

—¿Cómo te llamas, cariño?

Dejó pasar un largo silencio, durante el cual estuvo mirándome fijamente. Empezaba a sentirme incómodo por su oscura mirada, cuando abrió los labios y habló en voz baja.

—Lacy Morgan.

Asentí con la cabeza, sonriendo de nuevo.

—Puedes quedarte aquí por hoy, Lacy —le dije, señalando el sofá. Se acurrucó, con sus ojos negros todavía en mí, y regresé a mi habitación. Esa noche dormí profundamente, sin preocuparme de los maltratos de mi madre o de la extraña niña en mi sofá.

Cuando llegó la mañana y caminaba hacia la cocina, fui recibido por una taza de café presionada contra mi hombro. Di un leve grito de dolor, mirando a mi madre.

—¿Qué diablos has hecho? ¡¿Por qué el sofá está así de sucio?! —gritó ella, confundiéndome sobremanera. Tras dar un vistazo a la sala de estar, me di cuenta de que Lacy se había ido, y la única prueba de que estuvo aquí era la mugre de probablemente sus pies o vestido. Me hice responsable, ganándome un fuerte golpe en la mejilla, y luego me fui a la escuela. Estando ahí escuché algo que me produjo escalofríos.

Detrás del armario.





 Historia Escrita por - Carlos J.



Las gotas cristalinas se escurrían lentamente por la ventana como lágrimas de anciana. La luna que debería estar en la cúspide del cielo, no se asomaba. Las nubes la ocultaban celosamente como hace un niño con una barra de chocolate en el salón de clases. 

Ya hacía una hora que la lluvia había terminado. El único sonido que perduraba en la habitación era el del viento frotándose con las viejas ramas despojadas de su antifaz de belleza que llegaba con la primavera. Por lo demás era puro silencio, sórdido y monótono como siempre lo es.

Por la ventana se podía observar, aunque ligeramente fragmentado por las gotas de lluvia, la montaña cubierta por aquellas nubes negras preñadas con la purificación.

Bill se encontraba solo en su habitación. Tapado con sus mantas escucha con atención el leve ronquido de sus padres, el crujir de la madera y al viento silbante.

            Observaba con indiscutible atención el armario, tan voluminoso que se alzaba sobre la habitación como un rey lo hace ante sus esclavos. Blanco y un poco desgatado parecía la entrada a un mundo totalmente desconocido, misterioso y sombrío. La puerta se encontraba entreabierta, y de la pequeña abertura se observaba nada más que oscuridad absoluta. Desde la mente de Bill de nueve años, parecía que de aquella abertura saldría algo espantoso. Era una tontería desde luego, después de todo como era posible que algo saliera de ahí. Pero para Bill la idea dejaba de ser una idea. Sea lo que fuere que habitara el armario lo observaba pacientemente, esperando el momento oportuno para salir y llevarse a Bill a su mundo inexplorado. Un mundo donde ni siquiera la más baja cordura, o mejor dicho, ni el más psicópata humano podría imaginar, ni mucho menos explicar.

            Primero aquella puerta entreabierta, empezaría abrirse  más y más hasta, que rechinante; cesaría. Luego de aquella oscuridad intangible ese algo empezaría a emerger, mostrando primero sus enormes y amarillentas garras. Deslizándose lentamente hacia fuera, como lo haría un ladrón al girar la chapa de una casa a la cual se dispone invadir, con delicadeza aquellas garras largas y amarillentas tomarían con violencia el borde la puerta y, con el mismo sonido rechinante la empezaría a volver abrir más y más… 

El Callejon del Aguacate. (Leyenda)




La leyenda del Callejón del Aguacate, se remonta a la época de Lázaro Cárdenas en la que se cuenta que un militar frío y solitario que vivía sobre el callejón, daba la vuelta por este lugar percatándose de la presencia de un niño que anhelaba jugar con él porque le atraía su uniforme. El militar se molestaba por esto y un día ante la insistencia del niño, lo golpeó brutalmente llevándolo hasta el árbol que se encuentra en una esquina atrás de la virgen y lo ahorcó en el árbol.

Viaje a la Muerte.

 Historia escrita por - Genesilee.






Éramos un grupo de unos 7 jóvenes habían unos 4 hombres y 3 mujeres y entre una de esas estaba yo. Estábamos de excursión en un bosque, porque íbamos a acampar aun lo recuerdo, era mi primera acampada. Fue la peor y ha sido la última. Todo iba de lo más bien hasta que en el autobús en la que íbamos hizo un ruido extraño y se detuvo. Ya era de tarde, el sol apenas empezaba a ocultarse, pero aún nos faltaba un largo trayecto por recorrer pero con el autobús así no podíamos seguir. El chofer era el tío de una de las chicas que nos acompañaba y amiga mía, el intentó volver a encender el autobús pero no pudo. Así que como él era mecánico nos dijo que nos podíamos bajar allí por un rato en lo que el revisaba que había ocurrido y buscaba alguna solución. Así que nos dispusimos a planear.

Una de las chicas que iba, una tal Alexandra con la cual no me llevaba muy bien sugirió que nos adentráramos en el bosque un poco para ver si encontrábamos un lugar adecuado para acampar por si de causalidad no pudiésemos llegar a nuestro destino.

Todo el mundo estaba de acuerdo, Marcus, un chico con el que me llevaba muy bien y pues no puedo negarlo me gustaba, y yo estábamos en desacuerdo. Les dije a los demás que no era buena idea ya que yo sentía algo extraño a mi alrededor y sentía que nos vigilaban, pero nadie me hizo caso solo Marcus, así que accedimos a acompañarlos para ver el lugar en donde iban a estar en caso de que surgiera algún problema para luego volver nosotros dos al autobús.

Como aproximadamente una hora de caminata ... encontraron un lugar según ellos perfecto para acampar.

Empezaron a montar las casetas y a buscar leña desde temprano para que la noche no los cogiera sin fuego hecho y también para hacer algo de comer. Mi amiga me pidió que nos quedáramos, para que comiéramos y luego nos podíamos volver a la guagua y le lleváramos comida al chofer. Así que accedimos...

Varias horas después... Marcus y yo decidimos volver para llevarle comida al chofer. Ya el sol se había ocultado así que todo estaba oscuro. Menos mal que llevaba una linterna en mi mochila. Marcus llevaba la linterna mientras yo llevaba la comida así como es de suponer el iba delante alumbrando el camino mientras yo iba detrás.

De pronto escuché un murmullo y un ruido de pisadas, me volteé pero no vi a nadie. Se lo dije a Marcus y solo me dijo que aligerara el paso. Sentía que nos vigilaban pero ignoré mi intuición. Un rato después ya estábamos fuera del bosque frente a la guagua, pero no se veía ni rastro del conductor desde donde nos encontrábamos. Marcus revisó dentro de la guagua a ver si era que estaba allí, yo sin embargo me puse a averiguar por los alrededores, cuando rodee el autobús, sentí un escalofrío recorre mi cuerpo. El

Grýla – Un Monstruo Navideño



En Navidad no todo es Papá Noel, regalos y fiestas. Existen criaturas, como la ogresa Grýla, que cada año (como si fueran la antítesis de Santa Claus) baja a pueblos y ciudades en busca de los niños que se han portado mal durante el año…

Los niños islandeses saben muy bien que deben portarse bien durante todo el año o de lo contrario podrían acabar como la cena de Grýla, una gigantesca criatura mitad troll mitad animal que cada año, y únicamente por Navidad, baja de la cueva donde habita a secuestrar y guardar en su saco a todos los niños que han sido desobedientes.

A pesar de que pasa la mayor parte del tiempo en la montaña, donde se esconde en una cueva imposible de localizar, es capaz de distinguir que niños han tenido un mal comportamiento y cuales han sido obedientes. Estos últimos pueden estar tranquilos, pues la Grýla los ignorará totalmente, e incluso aunque entre en sus casas a buscar a alguno de sus hermanos, nunca los tratará de atrapar ni los devorará.

Y es que esta criatura que a veces es descrita como una ogresa, otras como un gigante y en algunas ocasiones se afirma que tiene sangre de trol, tiene un gusto especial por los niños que se han portado mal, ya que al parecer tienen un mejor sabor. Una vez que los detecta no duda en devorarlos vivos en sus camas si tiene demasiado hambre, aunque habitualmente lo que suele hacer es guardarlos en un saco para llevarlos a su guarida donde los cocina vivos para hacer un rico estofado que se comen ella, su mascota y su marido.

Stinka, la bailarina oscura.



Lo primero que escucharas sera una siniestra melodia acompañada por la fria noche, sentiras tus bellos erizar, y, unas pasos que bailan a compaz, si sientes esto, lamento decirte que, ella a venido a por ti.


Era una noche cualquiera mientras esperaba la llegada de mis amigas, miraba facebook para no aburrirme, al escuchar el sonido del timbre baje rapidamente las escaleras para recibir a marie y holie.

– Oye tu!, no me habias llamado en dos dias!, que te a pasado?- pregunto marie.

– No es nada marie, solo e estado algo ocupada, ya?- dije con pereza. Entramos a la casa y  subimos las escaleras.

Platicabamos de cosas triviales hasta que holie menciona algo curioso.

-Adivinen que paso hoy?, estaba viendo una caja de cosas viejas de mi abuela, y me eh encontrado una especie de diario, por lo que decia, pertenecia a una chica de 11 años, contaba la historia de una supuesta bailarina, pero luego todo se torno mas siniestro, decia que un dia estaba admirando el hermoso ballet de una chica en un sitio algo solo, y hasta se habia atrevido a hablarle, la chiquilla le pregunto su nombre, y le dijo que se llamaba “stinka”, esta pequeña iva todos los dias sin falta a ver el hermoso baile de aquella chica, pero, un dia lo unico que encontro fue el horrible vacio de aquel lugar, dejandose llevar por la curiosidad, vio un pequeño bolso desgastado, al abirlo, se encontro con unas garabatas, y tambien con una nota, esta decia asi:

“Paso, paso, yo ire a por ti, escucha la melodia, disfruta el vivir, paso, paso, stinka esta a aqui, dile adios a todo, por que viva, no lograras salir”.

– Mi abuela me ah dicho que esa nota pertenecia a una chica de su familia, y que un dia habia desaparecido repentinamente, y no se supo mas de aquello. No les resulta curioso?- Pregunto holie mirandonos.
– bueno pues, parece mas una casualidad- comento marie riendo.

Yo no habia hablado, lo unico que sentia era miedo, por que temia?, sabia que aquello no era real.
-Y, que mas sabes de esa historia?- le pregunte a holie.

– Mi abuela me ah dicho que un dia otra pequeña vio a aquella bailarina, y que habia corrido a contarle a su madre, preguntandole si conocia a aquella chica. La madre miro a su hija a los ojos, y le dijo que si la habia llegado a conocer, era una joven chica que tenia como mayor sueño ser bailarina, pero sus padres se negaban a ello, un dia grabo su ultimo baile, y se suicido. Se dice que la puedes atraer cantando una cancion mientras bailas al compaz, sabras si esta alli cuando sientas una oscura melodia, se dice que tus bellos se van a erizar, y escucharas los pasos se sus zapatillas, al esta haber llegado, nadie escapa.

Cuando holie termino su historia senti muchos nervios.

– Oh bueno, es una historia tenebrosa- dijo marie riendo.

Al llegar las doce marie y holie decidieron invocar a aquella bailarina, una idea que no me agrado en absoluto.

– Oh vamos lili!, es solo una historia, sabemos que no pasara nada, solo es diversion- Me dijo marie. Al final solo asenti.

Ellas empezaron a tararear una cancion y a bailar lentamente, yo solo las segui en silencio. Como todas esperabamos, no paso nada, asi que decidimos ir a dormir. Me recoste en mi cama junto a ellas, ya que era grande, despues de pensar miles de cosas, mas que todo en aquella historia, me dormi.

Paso, paso, yo ire a por ti, escucha la melodia, disfruta el vivir, paso, paso, stinka esta a aqui, dile adios a todo, por que viva, no lograras salir.

Fui despertando lentamente mientras escuchaba aquel sonido.

Paso, paso, yo ire a por ti, escucha la melodia, disfruta el vivir, paso, paso, stinka esta a aqui, dile adios a todo, por que viva, no lograras salir.

De repente escucho una melodia, mis bellos se erizaron.

Siento pasos lejanos, cada vez mas cerca y mas cerca, escucho aquella cancion filtrandose en mi oidos.
Paso, paso, yo ire a por ti, escucha la melodia, disfruta el vivir, paso, paso, stinka esta a aqui, dile adios a todo, por que viva, no lograras salir.

M. de miedo M. de muerte


¿Alguna vez has sentido miedo? Apuesto a que sí.

Esa sensación de pánico, inquietud que hace que te tiemblen las rodillas y se te ericen los pelos de la nuca. Esa sensación de que te están observando frente a un espejo, en tu armario, o tan solo, detrás de ti. Esa sensación que te obliga a gritar y a correr como si no hubiera un mañana, y tal vez no lo haya.
Yo también lo sentí, solo una vez.

Una noche cualquiera, yo estaba escribiendo en la computadora. Estaba determinada a ser una gran escritora algún día. Luego, cerré el Word. Tenía que dormir. Pero, antes de apagar la computadora, abrí el Google y entre a (.....). Y es que simplemente adoro las historias de terror y las leyendas urbanas.

Entonces, encontré un creepypasta que hablaba de cierta casa abandonada. Estaba cerca de mi barrio. Y según la manera en que estaba narrada la historia, parecía algo falsa. Siempre mi sueño ha sido visitar una casa abandonasa, vivir una aventura.

Así que al día siguiente hablé con mis amigas.

-No, yo ni loca. Olvídate- dijo una.

-A mi me parece bien. Me fascina la idea- dijo una de mis mejores amigas, Violeta.

-A mí también. Me da curiosidad.- dijo Carla, otra gran amiga.

Luego, un compañero se acercó. Su nombre era Francisco.

-¿De qué están hablando?

-… (no diré mi nombre por razones que explicaré luego) dice que conoce una casa abandonada a la que ir a investigar- dijo Violeta.

-Genial, yo también me apunto.

-¿En serio? ¡Super!- dije sonriendo-. ¿Qué tal hoy a la medianoche?- ellos asintieron-. Bien. Traigan linternas y cámaras. Nos vemos en la puerta de mi casa.

Salí de mi casa vestida con jeans, zapatillas y una sudadera con un bolsillo en el que guardaba mi linterna y mi cámara. Afuera, me encontré con Violeta, Carla y Francisco y partimos en nuestras bicicletas hacia la casa.

Luego de un rato, llegamos y entramos. El olor era putrefacto y el suelo y las paredes, polvorientas. Prendimos nuestras linternas, mientras yo grababa con la cámara y Francisco sacaba fotos con la suya. Nos encontramos frente a una enorme escalera. Todos empezamos a subir y yo fui la última. De repente, sentí una respiración fría en mi nuca y los pelos se me erizaron. Volteé y no había nadie, pero juro que pasó.
Pasamos al segundo piso, donde habían varios puertas. Francisco intentó abrir una, pero estaba atascada.
-Chicas, ¿me ayudan?

Yo lo ayudé y empujé la puerta mientras él giraba la manija, pero siguió sin abrirse. Violeta y Carla ayudaron, pero aún así, la puerta no se movió un milímetro.

-Mierda- murmuró Francisco-. Está más atascada que el trasero de mi abuela cuando se pone los pantalones.

La tres tuvimos que reprimir una carcajada. Francisco era el payaso del salón y un genio para el sarcasmo y las bromas.

Entonces, nuestras linternas se movieron hacía el pasillo. Por una fracción de segundo, vimos a alguien vestido de blanco. Todos retrocedimos hacia atrás y Violeta y Carla ahogaron un grito.

-¿Qué demonios fue eso?- preguntó Violeta.

-Tengo miedo- murmuró Carla.

-Chicas, no digan eso. Es lo último que podrías decirle a un fantasma.

Ellas se estremecieron. Yo seguí avanzando.

-¿Acaso no tienes miedo?- preguntó Francisco.

-No les tengo miedo a las fantasmas.

Pero eso no sería verdad por mucho tiempo.

Cuando por fin pudimos abrir la puerta de una habitación, vimos una habitación infantil en la que, en un costado de la habitación, un oso de peluche colgaba de una cuerda unida al techo, como una ejecución. Los demás se estremecieron, pero yo pensé : “Es solo un peluche”. Me acerqué al oso y lo tomé en mis manos. Sentí algo húmedo y, ante mis propios ojos, el oso comenzó a sangrar. Lo dejé caer al suelo, pero más por repugnancia que por miedo. Se me ocurrió algo. Miré a mi al rededor y dije:

-Si hay alguien más aquí aparte de nosotros, danos una señal.

Eso lo leí en el creepypasta.

Mis amigas se estremecieron mientras las paredes comenzaban a golpear.

Sonreí, como si fuera el mayor logro de toda al historia y no un supuesto riesgo de muerte.

-Quiero salir de aquí- dijo Carla mientras echaba a correr.

-Carla, ¡espera!- dijo Violeta.

-¡Carla!- dije con cierto fastidio.

Luego, escuché un sonido de choque en el piso de abajo y salí de la habitación. Francisco y Violeta tenían los ojos abiertos como platos. Me asomé por la escalera y vi el cuerpo sangrante de Carla estrellado contra el suelo. Mi mejor amiga… muerta. Mis ojos se humedecieron, a la vez que Violeta echaba a llorar. Francisco trataba de tranquilizarla, pero sus palabras eran un tanto hirientes:

-Tranquila, Violeta. No tenemos tiempo para esto. Debemos salir de aquí.

El misterioso caso de los Potter


En 1968, en el aeropuerto de Kankakee, en Illinois, la lista de pasajeros del DC-3 de la compañía de aviación Pardue, con destino a Dallas, Texas, se encontraba ya completa. Sólo dos personas, Jarrold L. Potter y su mujer, Carrie, faltaban por embarcar. Se hacía tarde, y al poco, los vieron llegar sin equipaje, corriendo por la pista.




Al subir al avión, las azafatas se sorprendieron de encontrar a dos personas de aspecto tan desmejorado. Estaban ojerosos y pálidos y tenían un color mortecino en la piel. Creyendo que era debido a su excitación por temor a perder el vuelo, las azafatas les tranquilizaron, diciéndoles que no pasaba nada e indicándoles sus asientos.

El avión despegó y los dos pasajeros se pusieron a hablar entre ellos de las ventajas de viajar en avión y del panorama que se divisaba desde el cielo. En un momento dado, cuando el avión estaba sobrevolando Rolla, en Missouri, Jarrold se levantó del asiento para ir al lavabo y su mujer le acompañó temiendo se fuera a marear y después le diera el viaje con sus lamentaciones. Pasó el tiempo, y ni uno no otro volvió a aparecer jamás.

El DC-3 aterrizó en Dallas y dos personas de la lista de pasajeros, no se encontraban ya entre ellos. Se pensó, por encontrarle sentido a la desaparición, que quizás hubiesen equivocado la puerta y hubiesen abierto accidentalmente una de las salidas del avión, sin embargo esta teoría pronto se descartó, pues eso hubiese provocado, por unos minutos, una pérdida de presión y altura en el aparato, que nadie notó en ningún momento. Nadie consiguió nunca explicarse lo sucedido, y así quedó registrado para el asombro de pasajeros y tripulantes.

Pero la historia no estaba destinada a quedarse ahí. Seis años después, en 1974, un avión de la Lufthansa, con destino a Frankfurt, salió del aeropuerto de Milán. Eleonor Thomas, compartía asiento con un hombre y una mujer de carácter simpático y extrovertido. A pesar de que parecían cansados y sus ropas, viejas y desgastadas, llamaban la atención, Eleonor habló con ellos animadamente hasta que ambos se levantaron del asiento y se dirigieron al lavabo. Nunca más volvieron a aparecer.

El infierno de Tomino


El infierno de Tomino es el nombre de un poema japonés. Se dice que debes leerlo sólo en tu mente, nunca en voz alta. Quien llegue a leerlo en voz alta, será responsable de sus acciones. El infierno de Tomino (トミノの地獄) fue escrito por Yomata Inuhizo (四方田 犬彦) para un libro llamado “The Heart is Like a Rolling Stone” (心は転がる石のように), y fue incluido en la vigésimo séptima colección de poemas de Saizo Yaso (西條 八十) en 1919. No es seguro cómo empezó este rumor, pero deja la advertencia de que “a quien lea el poema en voz alta le sucederán cosas terribles”.

La historia se hizo popular en el sitio web japonés 2ch, en donde varios usuarios publicaron fotos y videos de ellos leyendo el poema. Hubo muchos usuarios que dijeron que nada sucedió, pero también hubieron varios temas en los cuales el usuario no regresó para comunicar los resultados… me parece que es más escalofriante que alguien respondiendo que se enfermó o un pariente suyo murió. Pero si llegases a leer el poema en voz alta, lo más preferible sería que lo leyeses en japonés.

Tan dulce… como la sangre





Ya hace mucho tiempo que estoy encerrada en este cuarto oscuro. Apenas tengo un recuerdo de como era la luz. Ya no se que hacer, todo el tiempo que estoy palpando las paredes nunca encuentro nada, ni una puerta, ni siquiera un interruptor per -  Auch, que es esto. Es, es… muy raro. 

Tiene un tipo de espalda… e - esto que será, un tipo de asiento …  y lo que parecen patas. Ya se…. qué pasa si me subo a esta cosa y palpo arriba a ver si hay un techo.

Comencé a palpar y apenas subo un poco me pego en la cabeza. - Auuuchh pero que. Y - y esto q-que es - cuando palpaba sentía una como una cosa que sobresalía del techo, empecé a empujar y entonces siento que se mueve. En eso veo un rayito de luz pero muy leve.

Con todas mis fuerzas empuje y…  ¡AL FIN¡ logré empujar lo que me estorbaba de la luz. Cuando por fin salí afuera casi quedo ciega por toda la luz de una bola gigante que estaba arriba mío… pero vi que estaba muy pero muy lejos.

Extrañada por el lugar donde estaba empecé a caminar. Estaba en un lugar con lo que creo por otro recuerdo que tenía muy leve, creo que eran árboles, si, si eran árboles. Seguí caminando y me encontré con una superficie dura, muy dura y veo a mi alrededor y lo que vi eran creo que sasas, mm no, como se llamaban… a sí casas. Me acerqué a una casa que estaba vacía y la empecé a recorrer, en un cuarto había visto unos movimientos, pegue un salto hacia atrás y un sonido salió de mi creo que fue un grito.

Me iba acercando poco a poco hasta que me encuentro con lo que había visto, era yo. Me sentía realmente extrañada, mi forma física era rara, era de color blanca, con pelo eeemm era de color mm ROJO¡  Si era rojo y lo tenía hasta el piso. Mi vestimenta era de un color rosado. En ese momento me vino un recuerdo:

-Y TE QUEDARAS AQUI POR SIEMPRE PORQUE ESTOY HARTO DE TUS LLANTOS Y TUS HABLADURIAS Y DECIR QUE YO ASESINE A TU MADRE A LOS POLICIAS.
Estuviste en el lugar incorrecto en el tiempo incorrecto… y viste lo que no tenías que ver ¡- me golpeo y me empujó hacia el suelo haciendo que me sangrara la frente

P - Pero papá- dije llorando. En eso cierra el techo y se va.

La Muerte Blanca


En estos momentos estoy sentado frente a mi computadora, inmóvil de miedo. En cualquier momento seré asesinado.

Hoy, un amigo mío me contó una historia.

Su tía lo cuidaba desde que era un pequeño, y hace un par de noches le contó como murieron sus padres. El hizo una muy buena imitación de ella (yo los conocía muy bien):

Estaban realizando un trabajo en algún pequeño y sucio pueblo en Costa Rica, cuando un hombre entro agitado en el hospital de los misioneros una noche, totalmente aterrorizado. Les dijo que su hermana había sido asesinada por la Muerte Blanca, y que él estaba seguro de que vendría ahora por él. Que es la Muerte Blanca? Aparentemente es una especie de coco, algo como ese estúpido chupa cabra o algo así. La gente del pueblo le llamaban la Muerte Blanca, o la niña de blanco, porque se supone que es el espíritu de alguien que odio tanto la vida, que ella juro regresar por las personas que se atrevieran a hablar de ella.

La hermana del hombre, le contó sobre el espíritu vengador horas antes de su muerte. Era una niña con ojos enormes y muertos en sus órbitas, los cuales lloraban bilis. Esa cosa se movía sin siquiera mover sus pies, y seguía a sus víctimas hasta su casa. Ahora, si tú no te habías dado cuenta de que esa cosa te seguía, una vez que llegaras a tu casa, comenzaría a tocar la puerta de tu recamara…

Una vez por tu piel, la cual usara para reemplazar su piel decadente.

Dos por tus huesos, los cuales usara como armas para matar a sus víctimas.

Tres por tu Corazón, el cual usara en su cuello.

Cuatro por tus dientes, los cuales pulirá y mantendrá como trofeos en una caja.

Cinco por tus ojos, con los que vera a tus seres queridos.

Seis por tu alma, la cual se comerá por completa – Nunca descansaras jamás una vez que estés dentro de ella.

Ella repetirá esto en cualquier espejo o puerta que este entre tú y ella.

No podrás correr más rápido que ella, pues es más rápida que el hombre más rápido del mundo. Y si huyes de tu casa cuando ella está tocando la puerta, no será tan Cortés contigo una vez que regreses y clame tu alma.

El hombre estaba completamente seguro de que esta cosa había matado a su hermanita. Trato de ir con la policía, pero nadie quiso escuchar. Fue con el sacerdote del pueblo, pero en cuanto el sacerdote vio a esta cosa tras de él, lo corrió de la iglesia. Resulta que esta cosa solo vendrá por ti si ves como ella asesina a alguien, o si alguien, quien sea y como sea, te cuenta sobre la Muerte Blanca. El hombre en cuanto termino su historia, robo un auto, escapo, y nunca jamás lo volvieron a ver”.

Aparentemente, los papas de mi amigo le contaron a su tía inmediatamente después de que el hombre huyera de la misión, y al día siguiente, encontraron sus cuerpos destazados y sin piel. Lo más extraño de todo esto? Sus cuerpos estaban cubiertos de pequeñas manitas…

Amigas hasta... la muerte




Era una noche de muchísimo frío, uno de esos días que esta muy nublado y apunto de llover. Los padres de Elisa se iban ese día de segunda luna de miel y Elisa estaría sola en casa.

Elisa era una chica muy rebelde y festivalera, así que aprovecho la ocasión para hacer una fiesta pijama con sus amigas.

Elisa comenzó con "prenda o atrevimiento" la fiesta. Prenda o atrevimiento era un juego en que consiste en preguntar a una persona "¿prenda o atrevimiento? si dice prenda tiene que quitarse algo que lleve puesto, si dice atrevimiento la persona elige a una de las jugadoras que elegirá su castigo.

Después del turno de Irene, era el turno de Elisa. Elisa dijo que prefería atrevimiento y dijo que quería el reto hecho por maría. María era una chica gótica muy callada y con una mirada algo siniestra, maría se lo pensó un poco y dijo:

Ve hacía el cementerio del pueblo y grita "atreveos, muertos, ¡¡matadme!!".

Elisa era muy competitiva, así que agarró las zapatillas y una linterna y se fue al cementerio. Sus amigas se aseguraron de que lo iba a hacer así que fueron al cementerio con Elisa. Tras un buen rato caminando por las calles desiertas llegaron al cementerio.

Atreveos muertos, ¡¡matadme!!Gritó Elisa a pleno pulmón bueno, ya lo hice, ¿no? pues vámonos de aquí.

No dijo maría esta es sólo la primera parte del reto

Faceless

Faceless


Era una oscura noche de invierno. Yo me dirigía a mi hogar después de las clases de la facultad. Era el último día de exámenes finales, por lo que al fin podría descansar y dejarme de presionar sobre el pasar de curso. Ese día hacía mucho frío y, como era de esperarse, había muy poca gente en la calle.
Estaba a punto de llegar a casa cuando de pronto apareció frente a mí la silueta de una chica de espaldas. Al acercarme más, comencé a oír sus sollozos.

Pensé en no ayudarla. Me gustaba leer historias de terror en Internet y la situación me pareció muy familiar, pero mi sentido del deber ganó.

-¿Te Encuentras bien? - Le pregunté, un poco incómodo.

La chica seguía llorando haciendo caso omiso de mi pregunta, así que decidí hacerla una vez más.

-Oye, ¿Te encuentras bien?
 
La chica dejó de llorar inmediatamente y comenzó a girarse hacia mí.

Me quedé paralizado.

La chica no tenía rostro.

Comenzó a acercarse hacia mí. Yo no sabía qué hacer. Quería salir corriendo de allí, pero mi cuerpo no respondía a mis órdenes. Continuó avanzando, y yo caí de espaldas contra el duro asfalto, presa del pánico. Ella se recostó sobre mi cuerpo, dejando su rostro- o lo que fuese- a tan sólo unos centímetros del mío.
La chica se quedó completamente quieta sobre mi cuerpo, y mi respiración agitada y los ruidos guturales que ella emitía eran lo único que quebraba el silencio de la noche.

Finalmente, se dejó caer sobre mí. Creí que era mi fin, pero me sorprendí a mí mismo al conseguir debatirme y escapar de su agarre. En cuanto me liberé eché a correr hacia mi apartamento, con el corazón latiéndome desbocado en la garganta.

Llegué a casa y usé todos los cerrojos, llaves y cerraduras de los que disponía. Llamé a la policía, mintiendo y diciendo que creía que alguien me estaba siguiendo y que solicitaba protección. No me creyeron, y cuando terminé la llamada seguía igual de inquieto y aterrorizado.

Decidí llamar a mi hermana, y le pedí que viniese a casa.

Al poco tiempo sonó el timbre, y pese a que sabía que se trataba de ella no pude evitar mirar por la cerradura para ver si se trataba realmente de ella y no de aquella criatura- de cuya existencia yo empezaba a dudar-. 
La invité a entrar, y tras unos minutos de charla, ella sacó el tema de la llamada.

-¿Por qué me has llamado?-preguntó, y percibí la preocupación en su voz.

-No me vas a creer. - le conté lo sucedido, y no pude evitar un par de lágrimas al revivir los horripilantes hechos.

Ella se mantuvo en silencio durante todo mi relato.

-¿No tenía cara?-preguntó, intrigada.

Negué con la cabeza.

-¿Así? 
 
Se puso de pie de un salto y esbozó una sonrisa diabólica,

¡Ayudadme!

Este post fue escrito por una usuaria llamada “Leire_89F”, se encontró en un famoso foro sobre sucesos paranormales, donde la gente comenta sus experiencias con acontecimientos sobrenaturales, el post se titulaba “Ayudadme”

“Hola, soy una chica de veintidós años de Bilbao y busco ayuda por que estoy aterrorizada:
Desde que cumplí los dieciséis o los quince años, de vez en cuando tengo la misma pesadilla, que se repite exactamente igual una y otra vez.

Una pesadilla en la que me encuentro sola en una especie de edificio abandonado o en construcción, no lo sé muy bien, los recuerdos de mi pesadilla son algo borrosas. Dentro de ese edificio, oigo unos golpes muy lejanos, pero golpes bastante violentos: ”¡Pum! ¡Pum!” ,retumban con bastante eco por todo el edificio. Los golpes cada vez van sonando más cerca de mí ”¡Pum! ¡Pum!”, acercándose por los largos y lóbregos pasillos de dicho edificio que desconozco.

Es entonces cuando el terror me inunda y empiezo a correr por los pasillos del edificio buscando un escondite. Corro hasta que mi pasillo acaba en la puerta de un cuarto de baño aún sin finalizar. Acabó escondiéndome en una de las pilas separadas por maderas y cierro la puerta mientras oigo como los golpes violentos suenan más feroces y cada vez más cerca ”¡PUM! ¡PUM!”. Me agazapo encima de la taza del váter, procurando no dejarme ver por lo que sea que produzca esos golpes.

Finalmente los golpes llegan al cuarto de baño donde aterrorizada no hago ningún ruido, hasta que los golpes suenan tras la puerta de la pila donde estoy escondida ”¡PUM!¡PUM!”. La puerta tiembla en cada golpe, y yo entierro la cabeza entre mis piernas deseando que todo acabe, mientras los golpes suenan cada vez más fuertes y continuados “¡PUM! ¡PUM! ¡PUM! ¡PUM!”. Es entonces cuando la puerta parece apunto de ceder, que despierto temblorosa sudando en mi cama y chorreando sangre entre mis piernas y manchando las sabanas de sangre.

Cada vez que tengo esta pesadilla me baja la regla, trastornando incluso mi ciclo menstrual, pero no acaba aquí lo curioso de mi pesadilla. Lo curioso es que cada vez que tengo esta pesadilla en el transcurso de mi periodo menstrual surgido por dicha pesadilla, me siento perseguida y vigilada. Como si alguien estuviera observándome a cada paso y a cada momento. Al principio creí que era algo de las hormonas o del reciente recuerdo de la pesadilla. No le dí más importancia hasta la tercera o cuarta vez que conseguía ver por el rabillo del ojo y de manera muy fortuita a una chica. Cada vez que la veía estaba  en clase, paseando por la calle o incluso sentada con amigos, siempre a lo lejos medio escondida y cuando quería fijarme mejor, desaparecía.

Era una chica joven, de mi edad más o menos y parecía vestir de color gris toda ella cada vez que la veía brevemente ya que nunca conseguí verla por periodo de tiempo prolongado para poder fijarme bien en ella, pero cada vez que aparecía, no podía dejar de temblar.