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4:03 am



Eran las 4:03 de la madrugada y me desperté gritando. Fue un sueño.

En mi sueño, vi a todo aquel que conozco o amo ser asesinado por una criatura. Su cuerpo era de baja estatura aunque voluminoso, con largos brazos delgados que terminaban en garras similares a espadas. Sus ojos eran aberturas que despedían un rojo vibrante en la oscuridad, y exhibía hileras de dientes afinados como cuernos.

Me observaba antes de aniquilar a mis allegados, y reía cada vez que los mutilaba blandiendo sus garras.

¿Y cómo nos había encontrado? Me engañó para que lo dejara entrar a mi habitación imitando la voz de mi papá. No podía entrar sin que se le concediera el permiso, me dijo esto cuando estrujó el corazón de mi mamá. El sueño acabó con la criatura produciendo su cacareo burlesco y moviéndose lentamente hacia mí, raspando el suelo con sus garras. Yo grité y me levanté. Estaba en mi dormitorio, a salvo una vez más.

4:03, escuché que llamaban a mi puerta. Me congelé al instante.

Encontré a una chica que conozco en una porno



Muchos aquí en Reddit hablan de encontrar personas que conocen en /r/gonewild, o en una porno, o algo. Pero les puedo asegurar de primera mano que no siempre es como las personas dicen que es.

Tenía once años el verano que Kathy Ritter, de mi misma edad, huyó de casa, fue secuestrada, o fueran cuales fueran las mentiras que los periódicos estaban publicando aquel mes. Entre eso y que la familia Ritter se hubiese mudado luego de que el rastro se congeló, nunca comprobamos qué fue lo que pasó. Y, eventualmente, nos olvidamos de ella.

Años después, la vi de nuevo. No de manera breve, en persona, sino que en línea. En un video pornográfico.

Yo tenía dieciséis años y el video se veía reciente. Al menos, tenía una fecha de publicación reciente. Lo cerré y apagué mi computadora de inmediato. Estoy avergonzado de admitir que no fue a raíz de mi preocupación por Kathy, fue porque tenía miedo de lo que me pasaría si se me descubría viendo lo que técnicamente era pornografía infantil.

Eso ocurrió semanas antes de que la curiosidad y una noción estúpida de heroísmo adolescente —podría ser yo quien finalmente descubriese lo que le pasó a Kathy— me sobrecogieran, y regresé al mismo sitio web. Ella era sorpresivamente fácil de encontrar. Participaba en muchos videos bajo seudónimos como Katty Kathy, Kitty y similares.

Fue inútil. Todos los videos tomaban lugar en el mismo sótano, en la misma cama. Los videos eran todos iguales, más o menos. Kathy usando trajes. Kathy y otra chica. Kathy y dos hombres. Otros videos utilizaban intereses más radicales, como Kathy teniendo relaciones con un minusválido o algún actor vestido de caballo, pero no me molesté en verlos.

Sin embargo, Kathy nunca hacía juego de roles de manera activa, incluso cuando usaba trajes de enfermera o lo que sea. Ni siquiera hablaba en ninguno de sus videos. Me di cuenta de que apenas hacía sonidos —no gemía ni respiraba agitadamente—. Cuando otros actores la penetraban o utilizan otras cosas para hacerlo, no había ninguna reacción de parte de ella además del ocasional ceño fruncido.

Y, de vez en cuando, ella veía hacia la cámara. No era una mirada de enojo o resentimiento, o de súplica, como uno esperaría de alguien que estuviera siendo forzado a participar en porno. Al final, la identifiqué.

Era resignación.

Tuve que dejar de ver sus videos después de eso. Ahora estaba seguro de que eso no respondía a su voluntad, que ella había sido capturada y encasillada dentro de esa vida. Pero no había forma de que lo demostrara o de descubrir en dónde estaba.

Reporté los videos a la policía, pero nada salió de ello. Dijeron que no había manera de probar con seguridad quién era la chica de los videos. Yo sabía que era Kathy; ellos solo habían decidido hace mucho tiempo que Kathy estaba muerta y que el caso había terminado.

Traté de presionarlos, pero me dijeron que me detuviera. «Niño, piensa en sus padres. ¿Porno? Para muchos, creer que tu hija está muerta es más confortante».

Rastreé a la familia Ritter. Mi mamá me dijo que sus nombres eran Harry y Laura Ritter, y una búsqueda rápida de Google me dijo que vivían en Oregon.

—¿Señora Ritter? —dije cuando una mujer contestó el número de teléfono en listado en las páginas amarillas—. Soy Max Page.

—Hola, Max —respondió, cautelosa. No me recordaba.

—Vivíamos en el mismo vecindario —le expliqué—. Conocía a su hija. Creo que la encontré.

La mujer escuchó en silencio mientras le dije lo que había descubierto y con cuál sitio web lo había hecho.

—No es mi intención hacerla sentir mal. Pero su hija está viva. Apuesto que la encontraría si va a la policía.

Clic. La mujer me colgó la llamada.

Pensé que la policía estaba en lo correcto y dejé de tratar que los vídeos recibieran atención. Dejé de visitar la página y traté de olvidarme de ello.

Pero luego recibí un correo. Era de uno de los administradores del sitio web anunciando que tenían una actualización nueva. Ligeramente desagradado por que aún tuvieran mi información, entré en el enlace rápidamente para poder borrar mi cuenta, y fue ahí cuando entendí a lo que se referían con la actualización. Era porno gore.

El Burdel de las Parafilias: Rompiendo el protocolo [Capítulo 2] (+18)

ADVERTENCIA: Lo Que Se Publica En Esta Pagina, Tiene El Fin De Entretenimiento.
La sigiente historia no se recomienda leer para personas moralistas o de mentes debiles.
Contiene descripciones graficas y sexuales, No nos hacemos responsables por daños mentales.
ATTE: Kevin Mendoza

Lolicon8: Sé de un lugar donde puedes cumplir tu fantasía.

Putrid-doll: ¿En serio? ¿Dónde?

Lolicon8: En el centro, es un burdel clandestino.

Putrid-doll: ¿Un burdel? ¿Y cuánto cobran? Sabes que aún dependo del dinero de mis padres.

Lolicon8: No te preocupes por el dinero, digamos que pagas en especie…

Putrid-doll: Eso no suena bien…

Lolicon8: ¿Qué tanto deseas hacerlo?

Putrid-doll: Touché, valdría la pena aunque terminara como la chica de réquiem por un sueño.

Lolicon8: Solo un consejo… excédete, desquita tu pago al máximo y no te arrepentirás.

Putrid-doll: Me conoces, sabes que lo haré, dame la dirección.

Se la escribió enseguida con una breve descripción del lugar y le indicó que preguntara por Liss. Tras pocos minutos de charla intrascendental sobre sus filias, ambos se desconectaron. El seudónimo «Putrid-doll» pertenece a Jennifer Díaz, una adolescente de quince años. Decir que es aficionada al gore sería poco, lo indicado sería decir que tiene una obsesión con él; está suscrita a cuantas páginas al respecto ha encontrado y no simplemente disfruta mirar personas cortadas en dos, decapitadas o con la materia gris fuera del cráneo, sino que le genera una seria excitación. Creyó que todo se limitaba al morbo, sin embargo, comprobó lo contrario durante una visita escolar a la morgue. Tras algunos minutos de contemplación de aquel cadáver masculino con los intestinos expuestos, tuvo que correr al baño a masturbarse para no saltar sobre él y su verdusco cuerpo.

Al leer las palabras de Lolicon8 (no tenía ni la más mínima idea de cuál era su nombre verdadero), supo que tendría que visitar aquel lugar esa misma noche. Guardó en su mochila una serie de artículos que pensó que podría utilizar: un atuendo de dominatrix, un par de botas de piel con plataforma alta y su amada catana sumamente afilada que su madre no consiguió prohibirle comprar. Esperó a que sus padres se durmieran y salió sigilosamente por la ventana, como tantas veces lo había hecho antes cuando deseaba irse de juerga sin su consentimiento.

Le resultó sencillo localizar el viejo edificio con la descripción de Lolicon8. Habló con la anciana, cruzó por el pasillo abandonado y descendió las escaleras, encontrándose con la orgía. Ya que no poseía una buena vista, se acercó a observar de cerca aquella masa gimiente. Penetraciones por aquí, lengüetazos por allá, sin duda resultaría excitante para un visitante común, pero era demasiado ordinario para su gusto.

Una atractiva joven de escasa vestimenta se acercó a ella con una charola repleta de dulces, lo cual le resultó bastante curioso en un lugar así; sin embargo, los dulces eran una de sus mayores debilidades.

—¿Qué tienen? —preguntó ella, suspicaz, asumiendo que tendrían alcohol o droga.

—Las paletas son de pene cubierto con chocolate, los caramelos de limón con relleno de ojo en el centro y los bombones tienen sesos —respondió la joven con total naturalidad. Jennifer pensó que bromeaba, pero no la cuestionó, tomó una paleta, varios dulces y algunos bombones; lo primero que comió fue la paleta, descubriendo que era real y la disfrutó como ninguna golosina en su vida.

Estaba tan absorta comiendo aquellos dulces caníbales que se había distraído por un momento de su propósito en ese lugar. Entonces apareció una mujer de al menos uno ochenta de alto, de cabello oscuro, figura esbelta y rasgos europeos que la regresó a su misión.

—Vaya, nunca había visto una mujer tan joven por aquí.

—¿Tú eres Liss? —preguntó Jennifer disimulando hábilmente lo intimidada que estaba por su estatura y su belleza.

—Exactamente, supongo que viniste a hablar de negocios —respondió, tras lo cual la condujo a su oficina.

—Tengo entendido que pueden cumplir cualquier parafilia.

—Así es, cualquiera en absoluto. Y ¿cuál es la parafilia de una jovencita como tú?

—¿Tiene a la mano una libreta para tomar notas?

—No es necesario, tengo una memoria excelente.

—Espero que así sea. Quiero seis personas: tres hombres, todos de más de metro ochenta, piel clara, cabello oscuro, penes mayores a dieciocho centímetros, delgados pero bastante fuertes, atractivos, masoquistas, de entre diecisiete y veinte años; y tres mujeres que no midan más de metro setenta, piel clara, delgadas, hermosas, igualmente masoquistas, entre catorce y diecisiete años, todos sumisos y desnudos. Necesito un cuarto con una tina amplia llena de sangre tibia, una cama grande, una silla ostentosa (de poder proporcionarme un trono sería excelente), unas cuerdas bastante resistentes y un juego de cuchillos afilados.

—¿Eso es todo? —preguntó Liss, ligeramente sorprendida por las exigencias de aquella joven. Jennifer respondió afirmativamente y su interlocutora le pasó dos catálogos, uno de mujeres y uno de hombres para que escogiera su harén. Los contempló un par de minutos y soltó un suspiro.

—Esto de los catálogos no me agrada, son solo fotografías y datos al azar. Preferiría escoger a mis chicos en persona —pronunció arrojándolos al escritorio de Liss.

—Tenemos alrededor de trecientos individuos que cumplen con tu descripción, ¿piensas verlos a todos? —Jennifer fantaseó un momento con encontrarse rodeada de una multitud de personas hermosas entre las cuales elegir, sin embargo, resultaba poco práctico y debía volver a su casa antes de que sus padres despertaran.

—Tráeme lo mejor que tengas, diez hombres y diez mujeres, tu mejor material.

—Puedo asegurarte que todo lo que tenemos es excelente «material» —dijo Liss acentuando burlonamente esa última palabra.

—Bien, entonces no te costará elegir veinte.

—Rob, trae a diez chicos del grupo AD201 y a diez chicas del grupo TD104, no mayores a un metro setenta… Sí, de inmediato… a mi oficina —telefoneó rápidamente—. Estarán aquí en cinco minutos —respondió ella amablemente.

—La persona que me recomendó este sitio me mencionó que cobraban en especie, de acuerdo a la fantasía a cumplir. En ese caso, ¿cuál será el precio por la mía?

—El precio nunca se menciona antes de cumplir sus peticiones, no queremos asustar a los clientes. Además, ¿no valdría cualquier precio cumplir tu fantasía?

—Está bien, no insistiré con eso, pero tengo otra pregunta: si nunca le cobran un centavo a sus clientes, ¿de dónde obtienen los recursos para seguir manteniendo el negocio?

—Aunque no lo parezca, este es un negocio bastante rentable, y tenemos muchas otras formas de sustentarnos.

Justo al terminar esa frase, apareció Rob con la ansiada petición de Jennifer. Liss tenía razón, todo era excelente material, tanto que Jennifer consideró por un momento cambiar su trato y conservarlos a todos. Sin embargo, la parte de la elección iba a disfrutarla también. Los observó a grandes rasgos y confirmó que todos entraban en su descripción.

—Me decepcionas, ¿cómo pretendes que los elija en estas condiciones? —dijo ante la sorpresa de Liss, quien no parecía entender a qué se refería—. ¡Están vestidos! No podría estar segura de hacer una buena elección de esta manera.

Ella le dio la razón y les ordenó que se desnudaran; todos obedecieron sin titubear. Jennifer los examinó atentamente, todos eran tan bellos y perfectos que tuvo que ir desechándolos por nimiedades, hasta que por fin se quedó con seis elegidos: Vanessa Aime, Daniel Cifer, Viri Luna, Sally Mayer, Said Barrera y Eduardo Flores. Se les ordenó que se retiraran y Jennifer lamentó esto, pero sabía que pronto serían suyos.

—Tendremos tu habitación dentro de una hora, te ofrecería unirte a la orgía que presenciaste al llegar, pero, dados tus gustos, me parece que la sala dos te resultará más interesante. Sígueme.

Liss la llevó a lo que parecía un club fetichista (aunque de haber sido un hombre mayor de inmediato lo habría tomado como un men’s club). Música electrónica hacía retumbar las paredes y del techo prendían un par de jaulas en las que bailaban mujeres que devoraban partes de cuerpos humanos, algunas personas se acercaban a ellas y eran salpicadas de sangre. Al fondo del lugar había un escenario, por lo cual Jennifer se imaginó que en algún momento habría música en vivo o algo similar.

—Hoy tenemos un buen show, disfrútalo —dijo Liss antes de retirarse.

No transcurrieron ni diez minutos antes de que en aquel escenario aparecieran tres mujeres en corsé y faldas diminutas: una pelirroja de cabello corto, bastante alta y voluptuosa que tenía un aire salvaje; una castaña de cabello largo de baja estatura, que expelía sensualidad por cada poro; y una rubia delgada y alta que emitía cierta timidez en sus movimientos. Las tres estaban contoneándose al ritmo de Thunderkiss 65 tan eróticamente que Jennifer no pudo evitar reaccionar como todos los presentes, y se acercó al escenario a mirarlas de cerca. Un insulso hombre, visiblemente alcoholizado, tocó descaradamente el trasero de la castaña, que intercambió sonrisas con las demás bailarinas y procedió a invitar a aquel hombre a subir al escenario, mostrándole una silla en él.

El Burdel de las Parafilias [Capítulo 1] (+18)


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ATTE: Kevin Mendoza



Leonel había escuchado rumores acerca de un burdel clandestino en el centro de la ciudad. Decían que en ese lugar se llevaban a cabo toda clase de perversiones, desde BDSM hasta canibalismo, zoofilia, coprofilia e incluso necrofilia; claro que el costo variaba de acuerdo a la perversión deseada.

Él siempre había sido un pedófilo en secreto, se paseaba constantemente fuera de las primarias observando con lascivia a las pequeñas niñas en sus uniformes escolares, imaginando sus cuerpos poco desarrollados debajo de estos. Deseaba tanto poseerlas como matarlas a golpes, pero, por supuesto, aquello era ilegal. La Deep Web era un paraíso para él: miles de fotos de pequeñas niñas desnudas realizando actos sexuales y algunas incluso siendo maltratadas, todas clasificadas por edades; sus preferidas eran las de siete años porque consideraba que dejaban de parecer bebés para empezar a tener un poco de femineidad.

Así pasaba sus solitarias tardes, masturbándose con aquellas pequeñas sin nombre, deseando poder realizar su fantasía, pero controlándose al saber que terminaría en prisión. Por ello, en cuanto escuchó sobre aquel burdel, sus ojos se iluminaron. Ahorraría hasta el cansancio, no le importaba cuál fuera el precio: quería poseer una de esas lolitas.

Cuando por fin juntó una suma considerable de dinero, acudió a la dirección que le había sido indicada.
 Era un viejo edificio que lucía abandonado, en la entrada estaba una anciana pidiendo limosna con una niña de aproximadamente cuatro años, sucia y harapienta. «Espero que esa no sea la clase de niñas que hay dentro», pensó. Le habían dicho que le preguntara a la señora por «Liss», y así lo hizo.

—Le puedo decir dónde encontrarla, pero… ¿está seguro de querer verla?

Leonel respondió afirmativamente, y tras darle un par de billetes a la anciana, esta le señaló una puerta en el interior del edificio. Él percibió un extraño aroma que le recordó su visita a alguna mina, pero lo ignoró y siguió caminando hasta la puerta. Detrás de ella habían unas escaleras descendentes de las que provenían música y luces danzantes. Tal parecía que estaba en el lugar indicado.

Al final de las escaleras había una larga estancia en la que se estaba realizando una orgía. Eran al menos veinte personas teniendo sexo simultáneamente, todos poseían cuerpos hermosos y tentadores. Observó en particular a las mujeres de piel que parecía cincelada por Miguel Ángel, de largas cabelleras rubias, castañas, pelirrojas, delgadas y con curvas, pero todas de una excepcional belleza; sin embargo, dentro de toda la bacanal no había una sola niña, y esto lo decepcionó bastante.

—¿Quieres unirte? —le preguntó una mujer de largo cabello castaño y ropa formal pero provocativa. Leonel rechazó la propuesta y averiguó que aquella mujer era Liss. Le dijo lo que deseaba y ella le pidió que la siguiera hasta su oficina. Ahí rebuscó entre una larga biblioteca y extrajo una carpeta azul que le entregó.

—Este es nuestro catálogo de niñas de entre seis y nueve años, están ordenadas por fecha de nacimiento. Avíseme cuando encuentre alguna de su agrado.

Leonel pasó aquellas hojas, tenían varias fotografías de cuerpo completo y debajo de ellas un nombre y algunos datos: «le gusta morder», «buena para trabajos manuales», «muda», «sin dientes»… Ninguna le llamaba del todo la atención hasta que vio una fotografía que resaltaba entre las demás: una hermosa pelirroja de ojos color miel. «Haley R.: tímida, recién llegada, sin usar». Rozó ligeramente la fotografía con el dedo índice. Supo que era la correcta y así se lo dijo a la mujer.

—Perfecto, ¿y será desechable?

—¿Disculpe?

—Me refiero a que si no podremos ocuparla después. ¿Piensa cercenarla o comerla?

—Ah, claro, será desechable.

—En eso caso, ¿quiere algunas herramientas en la habitación?

—Sí, eso estaría bien.

—Perfecto, y ¿gusta de algún escenario en especial? ¿Un confesionario, un manicomio, un salón de clases?

—El salón de clases —dijo él inmediatamente.

—Entonces supongo que le gustaría que la niña llevara un uniforme escolar.

—Sería excelente.

—Es usted demasiado predecible, pero me parece bien. La habitación estará lista en una hora; mientras tanto, puede unirse a la orgía en la estancia.

Leonel regresó a contemplar la maraña de cuerpos; eran diferentes participantes, pero igual de bellos que los primeros. Se sentó en un sillón a observar aquella actividad, supuso que se le cobraría más si participaba, así que se contuvo, aunque en realidad aún no había preguntado cuál sería el precio. No que importara, tenía suficiente dinero como para pagar una casa.

Una hermosa joven desnuda se acercó a él con una charola repleta de rollos de sushi y unas cuantas copas de lo que parecía vino.

—Son… ¿humanos? —preguntó nervioso creyendo que aquella chica se reiría de él.

Primer Beso



Soy una chica tranquila, siempre lo he sido, nunca he tenido problemas con nadie -que yo recuerde-. Tengo algunas amigas, no me junto mucho con los hombres, tal vez esa es una de las causas por la cual nunca he tenido novio… ni tampoco he dado un beso.

En mis 15 años de vida no he salido a muchas fiestas… Se puede decir que nunca he hecho alguna locura, siempre que sentía esa especie de impulso para hacer alguna maldad, por muy pequeña que fuera, me la reprimía. “No, está mal, no debo hacerlo”, me decía a mí misma, así calmaba mi adrenalina, la que sentía que poco a poco se iba acumulando en mi interior, sabiendo que... SOY UNA PUTA. Siempre a principio de año me empezaba a gustar un niño, lo miraba de lejos, pero él nunca se fijaba en mí. Así pasaban todos los años y en todos me gustaba alguien diferente esperando a que este sí se fijara en mí.

Cierto año comencé a fijarme en un chico, lo conocí a principio de año, era el amigo de una amiga de otro curso. Con el tiempo comenzamos a hablar, nos volvimos amigos -mi primer amigo hombre cercano-, lo empecé a conocer mejor y me comenzó a gustar. Me tenía confianza, era muy simpático y muy tierno conmigo, incluso prefería pasar recreos conmigo que con sus amigos, lo que me hizo pensar que yo también le podía gustar.

-¡Por fin! ¡Por fin alguien que me gustaba se fijaba en mí!- pero no había nada confirmado.
Una vez me confesó que nunca había tenido novia y que tampoco había dado un beso, me conmovió porque él sentía lo mismo que yo.

A final de año pasábamos mucho tiempo juntos. Me gustaba mucho, pero aún no me atrevía a decírselo, aunque la mayoría ya se había dado cuenta…, menos él.

Una vez estábamos conversando por chat –era la última semana de colegio y yo estaba desesperada pensando cómo decírselo- y de la nada me escribió:

El Cristo





Hay cosas que no puedo soportar, una de ellas es ver las imágenes de cristo crucificado, lo detesto, me aterra de sobre manera y me hace cuestionarme sobre que mente desquiciada pretendía causar amor por ese hombre sufriente, en mi infancia desarrolle ese maldito miedo, un terror indescriptible contra el cual, por más que quisiese, no podía luchar. 

La imagen de cristo en la cruz era la más grande que estaba en el altar de mi madre, junto a otras de menor tamaño pero esa, tan realista, tan sórdida la que más resaltaba, su rostro era impresionante, horrible expresión de dolor, no llegaba a comprender como cada persona que lo veía decía que era hermoso, me parecía incoherente, pero así era, a la gente que nos visitaba les gustaba y a mi madre también, era ella la que lo limpiaba, lo rociaba siempre con agua bendita y le encendía velas a sus pies, jamás pude comprender tal admiración a la imagen de un moribundo, esa imagen que decían era gloriosa.

Paso un día, uno en el que por cosas del destino, no había podido evitar ver aquella imagen antes de irme a dormir, si bien mi cuarto quedaba cerca de la sala, pero mi casa era grande, siempre intentaba evitar la sala a toda costa, pero ese día no tuve tanta suerte, pase por la sala con mi vaso de leche en dirección a mi habitación, y allí estaba, entre la oscuridad, espectral a la luz de las velas, con su rostro, ese rostro que representaba un dolor indescriptible, me aterre como siempre, me entro pánico y mi mente dibujo en esa expresión una macabra sonrisa, unos ojos que se abrían de pronto y parecían infames, temí, temí muchísimo, corrí a mi habitación, me abalancé sobre mi cama y me arrope de pie a cabeza dejando mi vaso de leche lleno sobre la mesa de noche, cerré los ojos pero lo vi, estaba allí, los abrí y desapareció, mi vista se paseó por la habitación vacía reparando en cada esquina, sintiéndome aliviado de que aquello no fuera más que mi imaginación, me relajé y tome el vaso de leche, comencé a beberlo, aún caliente me reconfortó, sentía como calmaba mis nervios, mi mente intentó recordar todo lo entretenido que había pasado aquel día, desde el juego de futbol, hasta el acercamiento que tuve con Tamara, la niña que me gustaba <creo que por fin la conquistaría> pensé, súbitamente vino a mí la imagen del cristo y un escalofrío recorrió mi cuerpo, mis ojos no dieron crédito a lo que veían, por un momento había creído que era mi imaginación pero la leche que bebía se tornó roja y en mi mente no dejaban de repetirse la frase _Bebed mi sangre, alianza nueva y eterna- con un grito ahogado escupí la leche que se había vuelto viscosa y rojiza, tire el vaso al suelo que estallo en pedazos, el ruido atrajo a mi madre que asustada acudió deprisa a mi cuarto

Stinka, la bailarina oscura.



Lo primero que escucharas sera una siniestra melodia acompañada por la fria noche, sentiras tus bellos erizar, y, unas pasos que bailan a compaz, si sientes esto, lamento decirte que, ella a venido a por ti.


Era una noche cualquiera mientras esperaba la llegada de mis amigas, miraba facebook para no aburrirme, al escuchar el sonido del timbre baje rapidamente las escaleras para recibir a marie y holie.

– Oye tu!, no me habias llamado en dos dias!, que te a pasado?- pregunto marie.

– No es nada marie, solo e estado algo ocupada, ya?- dije con pereza. Entramos a la casa y  subimos las escaleras.

Platicabamos de cosas triviales hasta que holie menciona algo curioso.

-Adivinen que paso hoy?, estaba viendo una caja de cosas viejas de mi abuela, y me eh encontrado una especie de diario, por lo que decia, pertenecia a una chica de 11 años, contaba la historia de una supuesta bailarina, pero luego todo se torno mas siniestro, decia que un dia estaba admirando el hermoso ballet de una chica en un sitio algo solo, y hasta se habia atrevido a hablarle, la chiquilla le pregunto su nombre, y le dijo que se llamaba “stinka”, esta pequeña iva todos los dias sin falta a ver el hermoso baile de aquella chica, pero, un dia lo unico que encontro fue el horrible vacio de aquel lugar, dejandose llevar por la curiosidad, vio un pequeño bolso desgastado, al abirlo, se encontro con unas garabatas, y tambien con una nota, esta decia asi:

“Paso, paso, yo ire a por ti, escucha la melodia, disfruta el vivir, paso, paso, stinka esta a aqui, dile adios a todo, por que viva, no lograras salir”.

– Mi abuela me ah dicho que esa nota pertenecia a una chica de su familia, y que un dia habia desaparecido repentinamente, y no se supo mas de aquello. No les resulta curioso?- Pregunto holie mirandonos.
– bueno pues, parece mas una casualidad- comento marie riendo.

Yo no habia hablado, lo unico que sentia era miedo, por que temia?, sabia que aquello no era real.
-Y, que mas sabes de esa historia?- le pregunte a holie.

– Mi abuela me ah dicho que un dia otra pequeña vio a aquella bailarina, y que habia corrido a contarle a su madre, preguntandole si conocia a aquella chica. La madre miro a su hija a los ojos, y le dijo que si la habia llegado a conocer, era una joven chica que tenia como mayor sueño ser bailarina, pero sus padres se negaban a ello, un dia grabo su ultimo baile, y se suicido. Se dice que la puedes atraer cantando una cancion mientras bailas al compaz, sabras si esta alli cuando sientas una oscura melodia, se dice que tus bellos se van a erizar, y escucharas los pasos se sus zapatillas, al esta haber llegado, nadie escapa.

Cuando holie termino su historia senti muchos nervios.

– Oh bueno, es una historia tenebrosa- dijo marie riendo.

Al llegar las doce marie y holie decidieron invocar a aquella bailarina, una idea que no me agrado en absoluto.

– Oh vamos lili!, es solo una historia, sabemos que no pasara nada, solo es diversion- Me dijo marie. Al final solo asenti.

Ellas empezaron a tararear una cancion y a bailar lentamente, yo solo las segui en silencio. Como todas esperabamos, no paso nada, asi que decidimos ir a dormir. Me recoste en mi cama junto a ellas, ya que era grande, despues de pensar miles de cosas, mas que todo en aquella historia, me dormi.

Paso, paso, yo ire a por ti, escucha la melodia, disfruta el vivir, paso, paso, stinka esta a aqui, dile adios a todo, por que viva, no lograras salir.

Fui despertando lentamente mientras escuchaba aquel sonido.

Paso, paso, yo ire a por ti, escucha la melodia, disfruta el vivir, paso, paso, stinka esta a aqui, dile adios a todo, por que viva, no lograras salir.

De repente escucho una melodia, mis bellos se erizaron.

Siento pasos lejanos, cada vez mas cerca y mas cerca, escucho aquella cancion filtrandose en mi oidos.
Paso, paso, yo ire a por ti, escucha la melodia, disfruta el vivir, paso, paso, stinka esta a aqui, dile adios a todo, por que viva, no lograras salir.

Helen y yo


Soy una niña de 9 años, soy muy feliz. Tengo una gran amiga llamada Helen, ella siempre me da buenos consejos y me acompaña a cada escuela a la que me cambian, ya que me cambian muy seguido, aunque aún no entiendo por qué.

Helen es muy parecida a mi y diferente a la vez, mientras yo tengo la piel medio tostada ella es muy pálida, yo tengo el pelo negro, ella lo tiene rubio bien claro, mi color favorito es el azul y el de ella el rojo, etc.

Mi mamá y yo vivimos solas, ella (mi mamá) nunca sonríe mucho, en especial cuando me cambia de escuela, no sé por qué.

Helen casi siempre está en mi casa, y hasta se queda a dormir muchas veces, pero no se habla mucho con mi mamá, es decir, se saludan bien, mi mamá un poco con expresión extrañada, pero se saludan normal, pero mi madre nunca le dice algo como “¿Qué tal estás?” o algo por el estilo.

Cuando estamos en la escuela se me hace muy difícil adaptarme, al igual que a mi amada amiga, es más, Helen está rodeada de indiferencia por parte de los demás, mis compañeros la ignoran, ni la miran, eso pasa en todas las escuelas a las que vamos, y por eso soy su única amiga.

-Helen, ¿qué querés hacer?- Le pregunto en el recreo a mi querida amiga.

-Mmm…no lo sé…pero…- Deja de hablar y voltea. Luego de unos segundos de mirar hacia atrás, Helen vuelve a voltear y continúa hablándome- Esa niña te está mirando raro, quizá quiere ser nuestra amiga y le da vergüenza preguntar, – Helen siempre da buenos consejos y tiene buenos planes, y está vez me comentó un plan, algo que quizá hará que tengamos amigos, algo…algo que nunca intentamos y que según ella sería divertido, en especial por que involucra su color favorito.

Tal vez en otra vida.-...


A veces cuando nos aburrimos recurrimos directamente a recostarnos en algún lugar, lo cual nos lleva a pensar a recordar, por alguna razón raramente vienen a nuestra mente imágenes que no creíamos recordar, que no nos parecía importar. En la tarde de ayer, una tarde calurosa de verano cerca de la noche de navidad descansaba sobre mi sofá pensando en la noche que me esperaba, ya que este sería el primer año que puedo salir con mis amigos luego de la medianoche; entre aquellos pensamientos y demás un rostro lleno de lágrimas y odio vino de repente a mi mente aunque no entendía el porqué, se trataba de una compañera de la secundaria la cual solía sentarse sola o llorar sujetándose la cabeza, nadie la ayudaba pero todos pensábamos en que sucedía, supongo que ella nunca lo supo. Luego de pensarlo un poco más recordé que estaba viendo fotografías de este año en la escuela e inconscientemente habré pasado la vista sobre ella, era extraño como en tantas fotos salía sonriente pero en la última no era igual, sonreía pero falsamente, dándole cierto tono extraño a la fotografía que no podía entender. Pero ya fue demasiado pensamiento por el momento, debía prepararme para ir a casa de mis abuelos y festejar la navidad, como siempre. Después de unas largas horas junto a la familia al fin tocarían las doce, contamos como cada año los diez segundos y comenzamos a saludarnos y abrazarnos entre todos por una feliz navidad, entonces así llegaría mi libertad, al fin, ya no sería la chica estudiosa que nunca sale de su casa, ahora todo cambiaria.

Eran las doce y media cuando mis amigas llegaron y nos dispusimos a ir a algún buen lugar para festejar, pero como siempre algo se interpondría en esta felicidad. Pues era navidad y todo parecía estar cerrado, no había donde ir ni que hacer así que la única solución fue quedarse en casa de alguna comiendo y tomando algo mientras veíamos unas películas, así como siempre. Le pedí a mi padre que por favor me llevara a la casa de mi amiga Aldana y así fuimos las cinco, ahora lo único que faltaba era conseguir que tomar que comer, además de las sobras junto con una amiga decidimos que lo  mejor sería comprar algo en algún lugar, estando cerca del centro no es tan complicado, o eso pensaba. Ambas salimos algo nerviosas pues llevábamos puesto ropas algo vistosas y nos daba cierto miedo el salir así por allí, a pesar de la luz que poco nos hacía sentir seguras sentía que algo no iba bien. Faltaba poco para las dos de la madrugada y luego de tanto caminar me sentía rendida, convenciendo a mi amiga de volver escuche pasos, podía ser cualquiera pero por si acaso nos tomamos de los brazos para no perdernos de vista. No quería demostrarlo pero sentía mucho miedo, aún más que ella, mi corazón latía muy rápido y se aceleraba con cada paso que escuchaba. Entonces las cosas empeoraban cuando escuche un llanto provenir de algún lugar cercano, mi compañera no lo escuchaba simplemente caminaba, pero al avanzar el llanto era más fuerte es por esto que le pedí tomar otro camino sin importar la escaza luz mientras ella seguía adelante como si nada más importara. Ella no me escuchaba, insistía e insistía tanto que no encontré más solución que gritarle dejándola paralizada, pero algo más sucedió

Canta mi nombre . . .


Mi nombre es Lucía, tengo 15 años y soy una chica normal, que lleva una vida totalmente simple, siempre me he considerado una persona poco importante, pero todo eso cambió aquel día…
Mi historia comienza así…

Yo vivía con mis padres y mis 3 hermanos (2 hombres y 2 mujeres en total), teníamos incluso una mascota, un perro de nombre bell, ya que de pequeña me gustaba como sonaba la campanita de su correa, fue entonces cuando decidí llamarlo así. Mi pasión siempre fue cantar, mi padre veía lo interesada que yo estaba en el canto desde pequeña que decidió meterme a un coro a los 8 años, desde entonces no he dejado de cantar, de hecho hice algunas presentaciones en mi escuela, en la secundaria hasta ahora no he hecho ninguna, pero se acerca un festival y estoy casi segura de que me pedirán que participe.

Esa mañana, no desayuné, como de costumbre, ya que no tenía apetito. Me despedí de mis papás y de mis hermanos y despué me fui caminando  a la escuela, yo caminaba porque decía que era más sano y me gustaba encontrarme con mis amigos por la mañana para llegar juntos, incluso me llegué a encotrar a aquél chico que me gustaba…

Salí a la carrera para encontrarme con todos, pero al llegar a la esquina de la cuadra donde vivía, unas chicas desagradables que me molestaban salieron y me comenzaron a insultar, yo traté de ignorarlas, pero una de ellas me sujetó del brazo y me jaló con fuerza. Yo por supuesto no me quise dejar, así de con toda la fuerza de mi mano, le dí un buen puñetazo en la cara, las demás se molestaron y me agarraron entre todas, me tiraron al piso y comenzaron a patearme y a escupirme mientras yo, lo único que podía hacer era gritar. Cuando terminaron de hacerme sus maldades, se largaron gritándome estupideces, algo así como que no me atreviera a ponerle una mano encima a alguien más de ellas, o si no me iría peor la próxima vez. Esa era la primera vez que se atrevían a golpearme, pero decidí quedarme callada.

Cuando llegué a la secundaria, me detuvo la trabajadora social, que estaba con la chica que golpée, por supuesto, sospeché que esas no habían dicho nada bueno ni cierto…

—¿Por qué atacaste a esta jovencita sin razones, y encima, afuera de su casa?

—Qué?? yo no hice eso, ella y su bandita fueron las agresoras, siempre me agreden, lo que es más, todas y cada una de ellas me golpearon, ¿¿qué a caso no ve mi uniforme sucio??—dije señalándo mi falda—

—Pues yo no sé a quién creerle, pero por lo tanto, hablaré con ustedes 2 en receso, ¿queda claro?

—Bueno, pero ya le tengo miedo—dijo en un tono sarcástico la chica que me atacó—

—Está bien.

Hablaron con nosotras, y llegaron a la conclusión de que investigarían a todas las chicas de su bandita, en cuanto a mí, sólo tenía que hacer trabajos como recoger basura y todo eso (“qué ridículo!!”, eso fue lo que pensé). Cuando estuve a punto de salir de la oficina, la directora me llamó a su oficina, cuando llegué me dijo que quería hablar conmigo de mi maravillosa voz, dijo que quería que le cantara una estrofa de una pequeña canción, cuando terminé de cantar aplaudió de pie y me dijo que participara en el festival. Yo no dudé ni un sólo momento en decirle que sí.

Cuando acabaron las clases, me dirigí a mi casa muy alegre, porque por fin iba a participar en el festival. Iba pasando por una privada y me encontré para mi mala suerte a esa bandita de chicas estúpidas y pesadas.

Las ignoré mientras me gritaban cosas como:

—Cobarde! Vuelve acá estúpida! No seas gallina! Quieres llorar?? Jajaja vas a ir con tu mami?

Yo sólo escuchaba como me decían esas cosas, pero me dió igual y seguí el camino a mi casa. Cuando llegué, les platiqué todo a mis padres y a mis hermanos (claro, lo de participar en el festival), y me felicitaron, cenamos y me fui a bañar, mientras me bañaba, tenía la costumbre de cantar canciones que yo inventaba, al terminar me puse la pijama y me fui a dormir. Esa noche tuve un muy mal sueño, donde yo mataba brutalmente a aquellas agresoras, una por una… todas pagaron por lo que me hicieron… yo…. cantaba alegremente mientras escuchaba sus gritos… oh! esa sensación fue algo muy placentero para mi! podría seguirlo haciendo, pero a ellas ya se les acabaron las ganas de gritar, que  mala suerte… pero no me importa, para recoradar este bello día, guardaré sus bonitos cuerpos en un lugar donde sólo yo pueda verlos.>> Me desperté de un brinco, sudando, y mi corazón latía muy fuerte, mi perrito comenzó a ladrar y se subió a mi cama, yo lo acaricié para calmarme y él también se calmó. Que bueno que sólo fue un sueño. Me levanté, hice lo de costumbre antes de irme y me fui corriendo porque se me hizo tarde. Cuando llegué, ví que el evento sería el día 6 de junio, y ya estábamos a 5, me quedaban pocas horas para preparame.

Historia alternativa de Slenderman


Yo era un hombre normal. No sé porque todo cambió tan repentinamente, nunca me creí capaz de lo que hago como un maldito monstruo mutante. No quiero asustarte, y es enserio. Nunca me ha gustado el terror. Yo solo quiero salir, tal vez buscar algún acompañante.

Pero comprendo que tengas miedo de mí, después de todo, todo el mundo lo tiene. ¿Cómo no tenerle miedo a un monstruo de piel blanca, sin rasgo facial alguno, con unos malditos tentáculos que mata sin razón?, pero no, a mi no me gusta matar. Es que es contra mi voluntad. No puedo controlarme, y aunque no veas mis ojos, yo lloro si te hago sufrir, después de todo creo que esto es un castigo por haber sido tan engreído antes.

Si quieres conocer mi historia, y dejar de tener un poco de miedo de mí, aunque no es lo más seguro, te invito a leerla:

Yo era un hombre delgado, feliz, apuesto y con mucho dinero. Era un abogado con mucho éxito, tenía una hermosa esposa y una linda y pequeña hija llamada Sophie, la recuerdo como si hubiese sido ayer cuando la tuve por primera vez en mis brazos.

Amaba mi vida, pero también amaba presumir. Tenía amigos, pero falsos, interesados… mis verdaderos amigos, estoy seguro, me habían dejado porque era demasiado creído, abusaba de lo que tenía, y sé que podía hacerlos sentir mal en algunas ocasiones.

No era mi intención, lo juro, siempre quise mantener amistades. Pero tal vez haya sido la razón, que me gustaba mucho decir lo hermosa y perfecta que era mi vida.

Podía darle todos los gustos a mi familia.

Pero un día, todo dio un giro de 360 grados.

Estaba tranquilo, recién llegaba del trabajo, sentado viendo el programa favorito de mi hija, junto a ella.

Reíamos y nos divertíamos, no me gustaba ese programa, pero me gustaba verla feliz. De pronto el teléfono nos interrumpió, no sabía que era, pero tenía un mal presentimiento.

-Espera, mi niña- Le dije a mi hija mientras me levantaba del sillón a responder.

-¿Hola?

-Señor… – Preguntó una voz masculina, diciendo mi apellido.

-El mismo. ¿Qué necesita?

-Lamento informárselo de esta manera, pero su esposa ha sufrido un accidente. Ella está muy herida

-¿Qué pasa papi? -oí la voz de mi pequeña hija, mientras mis ojos se cristalizaban. El hombre del teléfono me dio una dirección de donde había sido el accidente, llamé a mi hermano para que se quedara con mi hija, ya que el vivía al lado. No le dije a mi hija nada sobre eso, y me fui rápidamente hacia el lugar.

Una horrible escena se podía divisar por mis ojos, un lugar repleto de policías, ambulancias. Sangre por doquier. Y entre toda la multitud, tirada a un lado de la ambulancia, mi querida esposa, mi razón de ser, el amor de mi vida, totalmente ensangrentada, a un lado, el auto totalmente destrozado. Corrí como un loco a su encuentro, y noté que estaba convulsionando. Llamé rápidamente a los médicos de esa maldita ambulancia, se tardaban tanto. Malditos, a ellos no les importa si pierdo al amor de mi vida.

La Mano



“Carola y yo siempre fuimos las mejores amigas. Ayer ella me invitó a su casa, a jugar y a que me quedara a dormir. La verdad, no supe bien si aceptar su invitación, porque aunque tengo ya ocho años, jamás me animé a quedarme en la casa de nadie. “No te preocupes”, me dijo ella, “todo estará bien”.Acepté y fui con ella luego de la escuela. Jugamos hasta el anochecer, cenamos, y su madre nos dejó ver una película antes de ir a dormir. Cuando llegó la hora de acostarse, me di cuenta de un problema.

La habitación de Carola tiene las dos camas (la de ella y la de su hermana mayor que se fue de viaje) separadas por el espacio que ocupa la mesita de luz. Pero arriba de la misma, no hay una lámpara que encender durante la noche.

Traté de ser fuerte y no decir nada para no quedar como una bebé, pero cuando nos acostamos y la mamá de Carola apagó la luz, no pude evitar sentir miedo.

“¿Qué pasa?” me preguntó mi amiga.

“Nunca te dije, pero tengo mucho miedo a la oscuridad”, contesté.

“No tiene nada de malo, es algo muy común. Tengo una idea: saca la mano que tienes de mi lado y toma la mía. Así no tendremos miedo”.

Me pareció un buen plan, y cumplí lo que me dijo. Cuando por fin sentí su mano aferrada a la mía, mi miedo desapareció, y pude dormir.

Esta mañana

Faceless

Faceless


Era una oscura noche de invierno. Yo me dirigía a mi hogar después de las clases de la facultad. Era el último día de exámenes finales, por lo que al fin podría descansar y dejarme de presionar sobre el pasar de curso. Ese día hacía mucho frío y, como era de esperarse, había muy poca gente en la calle.
Estaba a punto de llegar a casa cuando de pronto apareció frente a mí la silueta de una chica de espaldas. Al acercarme más, comencé a oír sus sollozos.

Pensé en no ayudarla. Me gustaba leer historias de terror en Internet y la situación me pareció muy familiar, pero mi sentido del deber ganó.

-¿Te Encuentras bien? - Le pregunté, un poco incómodo.

La chica seguía llorando haciendo caso omiso de mi pregunta, así que decidí hacerla una vez más.

-Oye, ¿Te encuentras bien?
 
La chica dejó de llorar inmediatamente y comenzó a girarse hacia mí.

Me quedé paralizado.

La chica no tenía rostro.

Comenzó a acercarse hacia mí. Yo no sabía qué hacer. Quería salir corriendo de allí, pero mi cuerpo no respondía a mis órdenes. Continuó avanzando, y yo caí de espaldas contra el duro asfalto, presa del pánico. Ella se recostó sobre mi cuerpo, dejando su rostro- o lo que fuese- a tan sólo unos centímetros del mío.
La chica se quedó completamente quieta sobre mi cuerpo, y mi respiración agitada y los ruidos guturales que ella emitía eran lo único que quebraba el silencio de la noche.

Finalmente, se dejó caer sobre mí. Creí que era mi fin, pero me sorprendí a mí mismo al conseguir debatirme y escapar de su agarre. En cuanto me liberé eché a correr hacia mi apartamento, con el corazón latiéndome desbocado en la garganta.

Llegué a casa y usé todos los cerrojos, llaves y cerraduras de los que disponía. Llamé a la policía, mintiendo y diciendo que creía que alguien me estaba siguiendo y que solicitaba protección. No me creyeron, y cuando terminé la llamada seguía igual de inquieto y aterrorizado.

Decidí llamar a mi hermana, y le pedí que viniese a casa.

Al poco tiempo sonó el timbre, y pese a que sabía que se trataba de ella no pude evitar mirar por la cerradura para ver si se trataba realmente de ella y no de aquella criatura- de cuya existencia yo empezaba a dudar-. 
La invité a entrar, y tras unos minutos de charla, ella sacó el tema de la llamada.

-¿Por qué me has llamado?-preguntó, y percibí la preocupación en su voz.

-No me vas a creer. - le conté lo sucedido, y no pude evitar un par de lágrimas al revivir los horripilantes hechos.

Ella se mantuvo en silencio durante todo mi relato.

-¿No tenía cara?-preguntó, intrigada.

Negué con la cabeza.

-¿Así? 
 
Se puso de pie de un salto y esbozó una sonrisa diabólica,

El maestro de la muerte


 La facultad se caracterizo por ser la cuna de grandes maestros pero ninguno fue tan publico como el que estamos por relatar.

Marilin una chica de 21 años estaba con sus amigas en la puerta de la facultad.Tomy el novio de la chica le iba a proponer compromiso,ya que hacia rato que estaban formalmente de novios.

Desde la ventana del primer piso, se asomaba una sombra, que miraba fijamente lo que sucedia con Tomy y su novia, de repente se cierra de golpe la persiana lo que hace que todos miraran al lugar del ruido, no pudiendo ver a nadie.

Marilin que se habia ido junto a su novio, en el auto recordo haber dejado su libro de ciencias en el laboratorio, por lo que decide que Tomy se fuera a su casa a bañarse y cambiarse para su reunion de la noche, mientras ella regresaba a la facultad a recoger su libro, era viernes y hasta el lunes no volveria, y tenia que hacer muchos ejercicios para mantener sus buenas notas, ya que sus padres eran muy exigentes y ella no queria darles disgustos como su hermano Charlie que vivia de vago.

Cuando Marilin llego ala escuela noto que habia una lucesita parpadeando en la sala del laboratorio,ella entro para averiguar y recoger su libro.Recorria lentamente los pasillos de la escuela hasta que una voz en su mente le decia.

-¡NO,NO ENTRES AL LABORATORIO!

asi se lo repitio varias veces ,ella sin hacerle caso entro decidida,su libro estaba arriba del escritorio de su maestro.

La puerta se cerro bruscamente y sin compasion,la muchacha asustada corrio por su libro e intentando abrir la puerta.Al darse cuenta que no se abria empezo a desesperarce y gritando¡AYUDA!se desvanecio en el piso.

Cuando desperto un trapo envolvia su delicada boca unas sogas sosteniendo y atando su cuerpo fuertemente a una silla de madera, sus ojos tenian cintas con clavos que le impedian cerrarlos, el salon estaba a oscuras, solo entraba el reflejo rojizo del sol del atardecer.

Pasadas casi dos horas sin saber como safarse de las ataduras, de repente siente un ruido que hizo se le helara la sangre, la puerta se abria y entraba una persona enorme que traia en sus brazos y tapandole la boca a su novio.

El hombre cuya cara no pudo reconocer por tener una media en su cara, de repente saca un enorme cuchillo y obliga a Charlie a confesar su amorio con Sally la mejor amiga de Marilin, esta no salia de su asombro no solo por el engaño sino por el interes que tendria el personaje en que esa verdad saliera a la luz.
Charlie trataba de zafarse y negaba todo clase de amorio, diciendo que Marilin era el amor de su vida y que esa noche pensaba proponerle matrimonio, pero de pronto sin mediar palabra, el personaje de la media paso su cuchillo por el cuello de Charlie, cortando su yugular, brotando tanta sangre que Marilin no pudo soportarlo y volvio a desmayarse.

Sin saber que dia y hora era Marilin se desperto sobresaltada por el rayo del sol que entraba por la ventana del laboratorio, no habia rastro de su novio, no habia sangre y ella era libre de irse ya que las ataduras habian desaparecido, se incorporo velozmente y salio del establecimiento convencida en que todo habia sido un sueño.

Al llegar a su casa toma el telefono para llamar a Charlie, atendio su mama que le dijo que este la habia llamado para decirle que se iba por un tiempo para pensar bien en su relacion sentimental, que la disculpara pero que volveria, no obstante Marilin comenta lo supuestamente sucedido en la facultad, sintiendo del otro lado de la linea una risa mas bien sarcastica y a la mama de Charlie preguntando que tipo de droga habia consumido, demas esta decir, que le corto ya que entendia que no le habia creido su historia, ademas nunca se habia querido por tema de celos de ambos lados.

Deseperada Marilin se dirige a la policia para hacer la correspondiente denuncia, por supuesto nadie le creyo, llamaron a su padre, que era muy amigo del comisario y por esa amistad decidieron mandar a revisar el establecimiento, no hallando nada.

Marilin fue antendida por el medico que le receto ansioliticos, por el diagnostico de stress y mucho reposo.
Pasado el fin de semana, Marilin vuelve a la facu, comienza a preguntar si alguno habia visto a Charlie, nadie queria decirselo pero su cadaver fue hallado flotando en el rio, la policia caratulo el hecho como suicidio, cosa que ella no creyo, pero no reacciono mucho por estar medicada y ademas temia que la internaran si contaba su historia.

Ese mismo dia tenia medicina forense por lo que el profesor quizo analizar la muerte de Charlie, dandoles como ejercicio levantar pruebas o investigar la posible causa de su muerte.

El les fue preguntando:

-¡TU SALLY QUE PIENSAS SOBRE LA MUERTE DE CHARLY!

con los ojos llorosos y casi rompiendo en llanto salio rapidamente del laboratorio.Detras salio Marilin enojada pero con un vacio y una angustia por su amiga inconmensurable.

Agarrandola del brazo le pregunto:

Amor Terrorifico





En el año 2004 un  niño llamado Leonardo  fue encerrado en un manicomio  decía que su novia era una criatura del demonio sin embargo  yo le creo porque  me lo conto el esta es su historia júzguenla  ustedes: 

31de octubre del 2004 Leonardo un niño de tan solo 14 años de edad  estudiaba la secundaria aunque tenía todo  dinero, calificaciones excelentes, estaba enamorado perdidamente de una de sus mejores amigas Karla  quien ese mismo día en clases le dijo que si quería ser su novia,  sin embargo ella dijo no.

El se sintió destrozado por dentro  tanto que se encerró en su cuarto a escuchar una canción llamada gloomy Sunday , ese mismo día salió a caminar  hacia un bosque cercano a su casa para despejarse la mente cuando encontró a una niña llamada Casandra.

Después de  una rato  de platicar dijeron que se verían mañana, el día siguiente el llego como de costumbre y se encontró una sorpresa  Casandra estaba en su grupo.

1 de diciembre  del 2004 un mes después se habían hecho amigos fue cuando Leonardo se atrevió  a decirle que si quería ser su novia ella contesto que si fue cando empezó todo.

Cada vez Leonardo se sentía mas incomodo con ella hasta que un dia que conversaba con Karla ella le pregunto que quien era ella y se molestó. En casa de Karla ella llego y no había nadie a sí que subió a su cuarto a escuchar algo de música, cuando las luces se apagaron,  ella se asustó un poco,  fue a buscar una linterna sin embargo al final del pasillo estaba Casandra parada, después de conseguir  la linterna alumbro el pasillo y solo vio la cara de Casandra quien se le acercó y le dijo que se le dejara de acercarse a su novio y ella con miedo salió corriendo hacia la escalera donde la alcanzo y la aventó  hacia abajo matándola.

 al día siguiente  Leonardo  extrañado de la ausencia de Karla le pregunto a Casandra y ella dijo que no se preocupara pero necesitaba hablar con él sin embargo uno de sus amigos  Alexis  sospechaba y decidió investigar a si que la siguió hasta su casa, donde  entro por atrás estaba normal hasta ver su cuarto, aprovechando que ella  salió entro y vio toda su habitación llena de símbolos satánicos, tomo varias fotografía con su cámara polaroid, después al abrir la puerta se encontró con Casandra quien le dijo que hacia allí pero él se izó para atrás después lo aventó hacia la cama y de un cajón saco un pequeño crucifijo y se lo encajo en la boca y lo desangro  como a un pobre animal colgándolo en medio de su cuarto, después  fue con Leonardo el sin saber nada  la dejo entrara a su casa en su cuarto cuando ella le dijo  que se acostara en la cama el se desalentó y le pregunto que  le pasaba fue cuando ella le dijo que lo hiciera sino correría el mismo destino que karla y Alexis  el le pregunto que les había echo ella contesto:

LA ALUMNA NUEVA



Recuerdo que aquella tarde, como ya se había hecho costumbre, me había quedado después de clases a estudiar y repasar las materias sentado en una de las escaleras que conducían al 4to piso de la escuela. No me gustaba, pero tenía que hacerlo pues no quería volver a reprobar otro año. Eso era un asunto serio, un año más que reprobara y mis padres seguramente iban a tener que buscarme otra escuela. Bueno, estaba intentando hacer que la enredada materia de los libros entrara en mi cabeza cuando de pronto la vi a ella, una chica delgada y pálida que apareció caminando justo frente a mí en el pasillo. Nos miramos fijamente el uno al otro, parecía algo extraviada, me miró confundida por algunos segundos y luego como si algo malo ocurriera… siguió su camino con urgencia y en silencio.

Algo había en ella, no sé, no pude explicármelo en aquel primer encuentro… pero ella tenía algo, ese algo especial que me decía que podíamos entablar comunicación y una linda amistad. Grande fue mi sorpresa al día siguiente cuando la vi en el aula, era la alumna nueva de nuestra clase y se sentó delante de mí, a unos cuatro puestos de distancia. Nunca me integré mucho en el curso, ya me había acostumbrado a sentarme siempre atrás de los últimos y a no hablar mucho con mis compañeros… algo bastante común para un alumno repitente como yo. Varias veces estando en plena clase recuerdo haber levantado la vista y sorprender a la chica nueva mirándome de reojo, luego ella desviaba su mirada hacia adelante con cierto nerviosismo. Era una chica bastante extraña… casi tan silenciosa como yo y eso no me gustaba, no lo sé… me inquietaba.

Pasaron los días y me la topé de nuevo en aquel pasillo solitario de la escuela, ella venía bajando del cuarto piso, aquel piso maldito al cual nunca quise ir, me daba mala espina… no lo sé, es raro, pero ese piso me asustaba y yo siempre me sentaba en la escalera a estudiar, pero jamás subí al piso superior. Aquel encuentro fue fortuito e inesperado, ella venía bajando apresurada y se topó conmigo en las escaleras… asustada por quien sabe qué cosa se detuvo y luego me ofreció una amable sonrisa… yo solo le devolví el gesto. Cuando bajó las escaleras y pasó junto a mí quise ser cordial y le dirigí unas palabras.

-Hola… ¿cómo te llamas?- pregunté.
-Ahmm… debo… debo irme.- me dijo secamente y se fue casi corriendo.

En ese momento su raro y extraño comportamiento ya me había cansado. Quise sacarla de mi cabeza y traté de ocuparme de otros asuntos, pero por alguna estúpida razón ella se robaba mis pensamientos. ¿Porqué actuaba tan raro?, ¿Porqué gustaba de ir al cuarto piso de la escuela?, ¿porqué a veces en la sala de clases me miraba de reojo? Fueron todas preguntas sin respuesta. En casa yo no tenía una muy buena relación con mis padres debido a mis bajas calificaciones, así que no tenía con quien hablar de ella ni en casa ni en la escuela.

Ella me evitaba, lo podía sentir con el correr de los días y eso duró hasta que una buena tarde me le planté frente a frente. La agarré del brazo y ella se asustó mucho… casi temblaba, yo solo sonreí, en verdad quería ser su amigo.

-Hey, tranquila…- le dije.- Solo quiero ser tu amigo, mi nombre es Gabriel ¿tú como te llamas?
-…
-Vamos…- insistí amablemente.
-Me llamo Beatriz…- contestó con una voz temblorosa.- no debemos estar hablando…. No debemos… no debemos…
-¿Porqué no?
-Porque… ¡porque soy rara!, soy muy rara…. No soy como el común de los chicos.- exclamó de pronto con desesperación.
-Eso ya lo sé…- le dije sonriendo.- eres una chica muy extraña y mira que yo también lo soy… no hablo con nadie, ni siquiera en casa, estoy tratando de mejorar mis calificaciones, pero casi no entiendo la materia… ¿ves?, soy un friki.

-No lo entiendes… ¿verdad?, no lo sabes….
-¿Saber qué?- pregunté confundido.

EL INFIERNO DE JUNKO FURUTA (+18)


(ADVERTENCIA - Este texto se recomienda que sea leído por mayores de edad.
Puede ser textual mente gráfico. La página no se hace responsable por el daño psicológico que esta puada causar.)

– Basado en un hecho real –


Junko Furuta, una típica estudiante de secundaria japonesa de 16 años, había sido secuestrada por cuatro de sus compañeros apenas uno ó dos años mayores que ella, y llevada a la casa de uno de estos. El líder del grupo y un miembro de la temible mafia Yakuza la amenazó con una afilada navaja y su destino quedó sellado ese día.

—Papá, mamá, no me busquen. He decidido escaparme de casa. Estaré bien…

—le decía Junko a sus padres por teléfono, obligada a hacerlo por sus secuestradores como una estrategia para que no la buscaran. Su madre reaccionó airada y perpleja del otro lado del teléfono y Junko se sintió tentada a decirle la verdad, pero el cuchillo en el cuello la disuadió. 
—Adiós mamá —dijo casi llorando—

 te… te amo…

Sus captores colgaron el teléfono.

—¡Muy bien! —dijo Miyano Hiroshi, el líder— ¡Eres tremenda actriz! Veremos si eres tan buena en la cama…

Dicho esto tomó a la niña y la lanzó contra el colchón del lecho más próximo. A pesar de la resistencia de la chica, le arrancó la ropa, le removió violentamente sus bragas, se desabrochó el cinturón y desfloró a la niña. Su pene le desgarró sangrientamente el himen en medio de las súplicas, quejidos y lágrimas de la joven. Una vez que se satisfizo con el orgasmo, se retiró sonriente.

Sus cómplices estaban enardecidos por aquello. Uno a uno se lanzaron sobre Junko y la violaron. Luego la giraron boca abajo e introdujeron sus penes por aquel ano tan virginal como hasta hace poco era la vagina sumiéndola en estrepitosos alaridos y en un temblor convulsivo.

Miyano, Jo, Mirato y Watanabe, los raptores de Junko, estaban muy satisfechos y fumaban complacidos contemplando su obra. Los padres de Watanabe escucharon el llanto de la niña y estaban temerosos de las implicaciones, pero Miyano les aseguró que, de delatarlo, haría que sus compinches en la mafia los mataran, así que desistieron de la idea.

Los cuatro adolescentes se ubicaron en el sótano donde colocaron unas colchonetas, un sofá y algunos otros muebles sin importancia. Las esperanzas de Junko de que, una vez violada, la dejaran ir se desvanecieron. Aquello iba para rato.

Durante dos ó tres días no hubo que no le hicieron a Junko. Le abrieron la boca para que les chupara las vergas, la violaban a veces de dos en dos —uno por la boca y otro por la vagina— ó hasta de tres —agregándose un tercero al ano—. Finalmente la violaron los cuatro al mismo tiempo cuando un cuarto usó sus pechos para masturbarse mientras el resto disfrutaba de sus orificios naturales.

Así terminaba Junko el día, repleta de semen en la boca, el recto, la vagina y los pechos. Bañada en aquella sustancia pegajosa y además ensangrentada por las constantes vejaciones a su anatomía.

Aunque reacia al principio, Junko decidió que era mejor ser sumisa, para evitar la ira de sus secuestradores, así que los complació en todo lo que le pidieron. Si le decían que se masturbara, lo hacía. Si la querían degradar ordenándole que bebiera orina ó masticara cucarachas, obedecía (aún cuando esto la hacía vomitar). Si los cuatro orinaban sobre ella, si le tomaban fotos desnuda para humillarla y amenazaban con difundirlas, etc., resistía. En general, cumplía todas las indicaciones por perversas que fueran. Pero esto, lejos de aplacar a los muchachos, enardeció su sadismo.

La ataron al techo y la usaron como saco de boxeo. Cuando se cansaron de la paliza que le propinaban con sus propias manos, tomaron los palos de golf del padre de Watanabe y comenzaron a azotarla con ellos. Posteriormente le clavaron agujas en los pezones. Luego la soltaron, tirándola sobre el piso y le quebraron los dedos de la mano derecha a punta de pisotones y le aplastaron la cara varias veces contra el suelo.

Junko emitió un gemido agónico y se desmayó del dolor.

Cuando Junko despertó

La Fanática de Hello Kitty


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Hace no mucho tiempo vivía una chica que era una absoluta fan de Hello Kitty. Tenía la más increíble colección de merchandising de la simpática gatita y su habitación parecía más un museo que el cuarto de una niña de su edad. Era un chica tímida y muy reservada, y su extraña afición la puso en el punto de mira de un grupo de chicas indeseables que había en su escuela.

Este era un grupo de delincuentes juveniles que se divertían golpeando, robando y humillando al resto de muchachas, pero en su caso el acoso era continuo y diario. Sabían que ella nunca diría nada ni a sus padres ni a los profesores, y eran lo suficientemente listas como para golpearla en lugares en los que no quedara marca o se taparan con la ropa. Tan continuo fue el acoso, que acabó acostumbrándose y cuando la empezaban a molestar se alejaba del dolor pensando en su adorada Hello Kitty. En sus fantasías recorría un idílico mundo donde nada ni nadie podía hacerla daño, y de esta forma aprendió a ignorar el dolor y la humillación.

Las abusadoras vieron cómo los llantos y quejidos se convirtieron en una cara inexpresiva. Y lo que más las inquietaba, era que sus ojos parecían como muertos, vacíos e indiferentes a las palizas que recibía.

La líder del grupo comenzó a darse cuenta de que su comportamiento le hacía perder el respeto de las demás, que veían como era incapaz de doblegarla. La chica no se resistía, no luchaba, no lloraba, era como si simplemente la ignorara. Pero lo que era aún peor…

¡Le daba miedo!.

No sabía el porqué, pero esos ojos inexpresivos con los que la miraba cuando la estaba golpeando, simplemente le helaban la sangre. Un día decidió acabar con el problema y organizó a su banda para seguir a la chica hasta su casa. Aprovechando que sus padres llegaban tarde del trabajo, pretendían infligirle tanto dolor que temblara cada vez que se acercaran a ella. Sabía que eso no lo podía hacer en la escuela o en la calle porque siempre podría haber alguien que las delatara.

Escondete


El reloj me miró fijamente con sus ojos rojos, señalándome que él vendría pronto. Siempre viene a la hora de las brujas. Por supuesto que no sabía que la hora de las brujas era a las tres de la madrugada hasta que le comenté a mi amigo sobre mi merodeador nocturno. La hora de las brujas es el momento de la noche cuando Dios es más débil y todos los demonios y sirvientes del Mal vienen al mundo. Pero este hombre no es ningún diablo de tres cuernos; se ve viejo y solitario. Le tengo lástima, probablemente fuera un vagabundo sin familia ni amigos de los que hablar.

Cada noche está ahí, sentado en nuestro jardín trasero. Cada noche quiero ir a hablarle, pero no puedo juntar el valor. Sólo se sienta en el columpio de llanta y murmura algo para sí mismo. Afortunadamente no tengo árboles cerca de la ventana de mi cuarto, o lo que sea que pudiera bloquear mi visión de él. Mi amigo dice que es una trampa para atraerme afuera. Dice que un niño pequeño como yo no piensa bien tan tarde en la noche, una carnada fácil para el Príncipe de las Tinieblas.

Quizá mi amigo tiene un punto. No sobre la parte malvada, pero sí sobre la parte de que es poco seguro. El viejo puede estar loco. El no tener hogar debe traerle consecuencias a tu cuerpo.
No puedo verlo muy bien desde mi ventana, hoy dormiré, tal vez mañana por la noche vaya y compruebe si es o no peligroso.

La cama se veía tan cómoda que no pude evitar hundirme en ella. El viento estaba soplando muy fuerte afuera, llovía. Pude escuchar cómo una rama de árbol golpeaba mi ventana. Suponía que el hombre tenía frío; me preguntaba si sería lo suficientemente listo para conseguir refugio. Mis ojos se ponían extremadamente pesados, pero el golpeteo no me permitía dormir. Miré directamente a la oscuridad, cuando un escalofrío me recorrió la columna vertebral: «no tengo un árbol cerca de mi ventana».

Me quedé acostado en la cama y miré fijamente a la ventana en el otro lado de mi cuarto. No sabía qué podía ser. Hoy era noche de luna llena… ¿qué me había dicho mi amigo sobre la hora de las brujas?, ¿todos los demonios salían?, ¿y hoy era luna llena? El doble de malo.

El Trato Por Suscriptores




Desde el momento en que decidí subir mi primer video a youtube jure que iva a hacer cualquier cosa para conseguir muchos suscriptores,sin embargo, nunca pense que eso me iva a llevar a “casi” cometer el peor error de mi vida. Esta aterradora historia no es mas que un desesperadointento de querer juntar muchas suscripciones en mi canal de youtube, de una forma facil y rapida pero a la vez macabra y escalofriante.

Todo comenzo hace algunas semanas mientras estaba subiendo mi ultimo video, buscaba foros en donde poder dejar los link de todos mis videos para q mas gente pudiera verlos; ya que solamente con dejarlos en youtube no bastaba. Fue asi que buscando y buscando me tope con un foro demasiado extraño del cual me arrepiento de haber entrado, el foro se llamaba “souls for subscriptions”, que en castellano seria “almas a cambio de suscripciones”, decidi no darle importancia al nombre, ya que parecia ser solo un juego de palabras para llamar la atencion de la gente (grave error). mientras la pagina se cargaba ruidos extraños empezaron a hacerse notar en mi habitacion, las luces parpadeaban como en una tipica pelicula de terror, senti una presencia oscura alli adentro, como si al abrir esa pagina hubiera invocado a algun espiruto malgino que venia a atormentarme. Ah medida que la pagina terminaba de cargarse las luces volvian a la normalidad y los ruidos cesaban, a su vez tambien mi corazon volvia a latir normalmente y mi miedo desaparecia pensando que ese momento macabro habia terminado, pero lo cierto es que el verdadero horror recien comenzaba…

Una vez adentro note que el diseño de la pagina no era nada parecido a lo que haya visto antes en cualquier otro foro, tenia un aspescto muy terrorifico con imagenes de fondo tan asquerosas y morbidas que si cualquier otra persona las hubiera visto no dudarian en cerrar esa pagina rapidamente, A su vez acompañaba un sonido muy tetrico e inquietante, se distinguian murmullos, gritos y tambien llantos muy fuertes que me ponian cada vez mas nervioso, aunque yo quize abandonar mi busqueda no pude hacerlo, ya que algo me impulso a seguir, era como si algo me controlara y no me dejara cerrar esa pagina hasta que de alguna forma u otra me registre, despues de eso ya no hubo marcha atras.

Una vez registrado (lo cual fue muy rapido ya que solo me pedia mi hotmail) fui a mi correo electronico, a mi bandeja de entradas para activar la cuenta y seguir con el siguiente paso que me mando de nuevo al foro. Ahora solo me aparecia un mensaje centrado en un recuadro con un fondo todo en negro, el sonido esta vez cambio, era una melodia muy tranquila y relajante que me hacia entrar en confiansa con dicho mensaje, aunque yo sabia que aqui algo no andaba bien, cabe recordar que yo seguia poseido, algo o alguien me controlaba y yo no podia hacer nada al respecto. El mensaje decia masomenos lo siguiente: