El cuadro de la anciana


Los 94 años de mi abuela habían llegado a su fin, la conocí desde muy niño por la razón de que vivíamos en la misma casa. Su herencia claramente estipulaba que aquella casa quedaba a mi nombre, pero que por respeto debía dejar los cuadros y muebles donde estaban.

Siempre que de niño iba al segundo piso a llevarle una sopa a mi abuela cuando estaba enferma, pasaba por el pasillo mirando al suelo para no tener que ver el horrible cuadro colgado en la pared. El cuadro de una anciana de mirada penetrante.

Nadie nunca me contó algo de ella, pero como exigía la herencia, no debía mover el espantoso cuadro de su lugar.

Un día como cualquier otro, me levanté a preparar mi desayuno, y casi me llevo un susto con el cuadro. Veía a la nada con una mirada tan tétrica… parecía que había cambiado el gesto que mostraba normalmente, frunciendo el ceño, como intentando ver algo a lo lejos. Era sumamente espantosa.

En medio del susto, sólo reaccione echándole una sábana encima, que quedó colgando de tal forma que cubría el cuadro. Durante todo el día me pasé por el pasillo sin tener que ver ese rostro mirándome.

Ya al caer la noche, pude escuchar un ruido muy sigiloso. Al salir al pasillo para ver de dónde había provenido el ruido, pude notar que la sábana se había caído. Mi corazón dio un vuelco. Ahora el rostro de la anciana me estaba sonriendo de una manera macabra, mostraba sus malgastados dientes y se notaban exageradas arrugas en su rostro. Realmente no sabía por qué mi abuela apreciaba tanto a ese cuadro, y me intrigaba más que ella no lo encontrara horrible. Fue un martes por la mañana cuando casi me da un infarto por algo que llegué a ver.

Estaba desayunando mi clásico café y empanedado de pollo, al momento que noté una cabeza asomándose por el extremo de la puerta para verme.

Pegué un grito que se debió de haber escuchado en toda la cuadra, a la par que la cabeza se escondió rápidamente. Salí al pasillo a ver qué era lo que había pasado, pero no vi nada: nada aparte de ese horrible cuadro, que de nuevo había cambiado los gestos de su rostro.

Estaba seria.

Yo sabia perfectamente que esa cabeza que había visto era la de esta mujer; no sé cómo, pero había estirado su cuello para vigilar lo que hacía.

La noche siguiente decidí hacer algo más inteligente. Coloqué una cámara delante del cuadro, con la intención de comprobar si era de éste de donde salió la cabeza, o si en verdad el cuadro hacía movimientos extraños. La dejé grabando tres días, en los cuales salí fuera de Lima a otro departamento de mi país. Al tercer día, subí directamente al segundo piso para ver las condiciones del cuadro y de la cámara. El cuadro cambió una vez más, ahora estaba enojada, tenía una expresión llena de rabia y de furia, sus ojos brillaban de odio… ¿por qué?

Pasé a revisar lo que había capturado mi cámara en los tres días que estuve ausente. El primer día no hubo movimiento alguno hasta que cayó la noche, pude ver claramente cómo la cabeza del cuadro miraba a los lados, quizá revisando si había alguien cerca, y después vi cómo estiraba su cuello y salía del cuadro.

Emulador de Sueños



Lo peor que hice en mi vida ocurrió hace doce años, cuando tenía dieciséis y vivía en Cleveland, Ohio. Fue al comienzo de otoño, cuando las hojas estaban empezando a tornarse naranjas y la temperatura comenzaba a decaer, haciendo alusión al torrente frío que estaba a pocos meses de distancia. La escuela acababa de empezar, pero toda la emoción de regresar y reunirse con los viejos amigos había sido sustituida por la idea de que estábamos cautivos en un lugar que sólo quería cargarnos de trabajo.

Naturalmente, mis amigos y yo estábamos dispuestos a hacer cualquier cosa con tal de recordar cómo era cuando no teníamos obligaciones, aquellos días de verano libres de responsabilidades.
A principios de ese año, uno de mis amigos del trabajo —en McDonalds, que algunas personas creen que es algo poco convincente, pero la pasé bien allí— me había enseñado una técnica para «morir» con la ayuda de un asistente y regresar a la vida a los pocos segundos.

Funcionaba así: la persona haría diez respiraciones largas y profundas, y en la décima cerraría sus ojos, apretando los parpados y conteniendo la respiración tan firmemente como le fuera posible, mientras cruzaba sus muñecas sobre el corazón. Entonces el asistente le daría un abrazo fuerte desde atrás, apretando las muñecas de la persona contra el esternón. En cuestión de segundos ésta perdería la conciencia. El efecto dura sólo un segundo o dos, pero pareciera que hubieses estado fuera de tu cuerpo por horas, y cuando retomas la conciencia, la sensación de desorientación, de no saber en dónde demonios estás o qué estás haciendo allí, es impresionante.

Sé que algunas personas dirán, «¿Qué carajo? ¿Sos retrasado o algo así?», y sí, ahora sé que probablemente matábamos millones de neuronas cada vez que «moríamos»; pero yo era un joven de dieciséis años, aburrido a más no poder y creía que era genial. Os alentaría a probarlo para que lo experimentaseis por vuestra cuenta, pero luego de lo sucedido, nunca se lo recomendaría a nadie.

Otro efecto secundario interesante de esto, que fue en realidad la razón por la cual lo hacíamos, es que mientras permaneces «fuera» de tu cuerpo, siempre estás lúcido y tienes sueños vívidos que puedes recordar fácilmente al despertar (después de todo sólo te has dormido por unos segundos).

Éramos buenos chicos y nunca probaríamos drogas, así que para nosotros esto era lo que el LSD era para un hombre pobre.

Las visiones o sueños están relacionados de alguna forma con lo que veías justo antes de morir. Por ejemplo, una vez soñé que estaba escalando una montaña, estaba en la cima del Himalaya o algo así, pero había un pasamanos. ¿Quién diablos pone un pasamanos de escalera a 6,000 metros de altura?

Cuando volví a mi cuerpo y recordé en dónde estaba, me di cuenta de que había estado mirando la escalera que se encontraba en una esquina de la sala de estar de mi novia. En otra ocasión, tuve una visión de Pedro Picapiedra sonriendo y levantando sus manos delante de un mural con el logotipo de la ERAD (Educación de Resistencia al Abuso de Drogas, un programa en el cual policías enseñan a los niños de escuelas públicas sobre estos asuntos), y cuando volví a mi cuerpo pude ver que mi amigo Brett tenía el mismo logotipo en su camiseta. Ahora, de dónde salió Pedro Picapiedra, no tengo idea.

Nuestras visiones siempre eran sobre cosas mundanas, nunca nada raro. Hasta ese día. Como dije, hacía un mes que estábamos en época de clases y hartos de ella. Habíamos salido a pasar el rato afuera, estábamos sentados en las vigas de las torres de alta tensión, en la parte de abajo. Mi amigo Mike subió hasta el segundo nivel de las vigas para estar más alto.

Era un cálido día de octubre y el cielo estaba gris. Lentamente, el cielo fue oscureciendo cada vez más; y en Cleveland eso probablemente significaba que en cualquier momento la temperatura podría descender y, si éramos realmente desafortunados, una lluvia helada podría empezar a caer. El aire estaba pesado y se podía oír el leve zumbido de los cables de alta tensión sobre nosotros.

Definitivamente no quería pasar los últimos momentos de una linda tarde de sábado subiéndome a una torre de alta tensión, saltar al suelo y quejarme luego del dolor en mis pies, sólo para hacerlo una y otra vez como estúpidos.

—Hey, ¡vamos a morir por un rato! —dije. Para ese tiempo, dejar nuestro cuerpo no era tan divertido como cuando lo descubrimos, pero era mucho mejor que lo que estábamos haciendo. Vince estuvo de acuerdo, al igual que Richard, pero Mike, el que saltaba desde más alto de la torre, preguntó de qué carajo estábamos hablando.

—Joder, ¿nunca te indujiste el desmayo antes? —preguntó Vince. Mike respondió que no, él había pasado todo el verano en casa de su madre y no estaba al tanto de lo que nosotros habíamos hecho—.

Amigo, ¡tienes que probar esto! Mira, te mostraremos.

Vince y yo nos bajamos de la torre, cayendo de pie en el césped. Yo hice las diez respiraciones, apreté los ojos y contuve la respiración. Entonces sentí a mi amigo presionar sus brazos contra mi pecho y, de repente, como si fuese lo más natural del mundo, una langosta gigante estaba trepándose a una de las torres, bajo el mar. Algas marinas crecían del fondo de arena bajo mis pies. Lo siguiente que recuerdo es que cuando desperté Vince y Richard me estaban preguntando, «¡Amigo, ¿qué has visto?! ¿Qué has soñado?». La parte de atrás de mi cabeza me dolía mucho, me estaba matando.

—Mierda, ¿me dejaste caer? —pregunté. Yo no era muy pesado, pero Vince era bastante débil. Él solo se quedó mirándome, y Richard me dijo que sí me había dejado caer. Me preguntaron nuevamente qué vi. Me froté la cabeza y les dije que una langosta, que estaba pellizcándole la cabeza a Vince con sus tenazas. Me volví hacia Mike, y le dije:

—¿Ves? ¡Es increíble! ¡Tienes que probarlo!

—Y una mierda —respondió—, no me fío lo suficiente de ninguno de ustedes como para hacer eso.

—¡Vamos hombre! Tienes que probarlo; no es más peligroso que estar trepado allí. Te prometo que no te dejaré caer como este idiota lo hizo conmigo —le persuadí.

Lo consideró por un momento. Luego saltó de donde estaba, se incorporó y dijo:

—Bien, una vez.

Repitió las diez respiraciones profundas conmigo de asistente para asegurarse de que no lo dejaríamos caer. Contuvo la respiración y yo lo ayudé a caer en ese otro lugar. Sentí el cambio de peso en su cuerpo, y él era un tipo robusto, así que me aseguré de bajarlo lentamente para que no se lastimara. Justo cuando tocó el suelo, volvió en sí.

Despertó gritando.

Con los pies en el agua



Por Dios, son ya varias horas en cautela, no sé en donde me encuentro, tal parece mis pies están sobre una bañera, el olor es horrible, me encuentro sobre un líquido acuoso y muy asqueroso, su color es oscuro casi como la sangre, tal vez un poco más, solo puedo recordar el instante en el cual me dirigía a mi entrevista de trabajo, mi cuarta en el mismo día!, de repente sentí un golpe fuerte en la cabeza, y ahora me encuentro sobre esté líquido que parece tener por dentro algo extraño, algo que sin cautela recorre los dedos de mis pies, tengo miedo y terror, a lo que pueda estar pasando, observo hacia arriba y encuentro fotos mías con maggie (mi novia) en diversos lugares que hemos visitado atreves de nuestra relación, un temor inexplicable abunda mi alma, la figura de ella aparece en mis recuerdos, sus olores y aromas, aquellos que hoy se hacen lagrimas por esta situación, vuelvo la vista hacia la bañera intento usar mis manos para liberarme de la misma, pues mis pies se encuentra encadenados al soporte de esta, y mis manos se encuentran también atadas con cadenas hacia el techo, que situación es esta me pregunto?, tal vez sea un sueño me contesto, pero no es así.

Veo en el agua que se encuentran sobre mis pies bañados unos animales muy peculiares, con terror intento mirar con más cuidado y encuentro que mis pies están entrelazados con culebras, peces muertos, y otros cuantos insectos que me producen un asco inmenso, vomito sobre mi pecho, ahora, lloro con temor a morir, intento liberarme bañado en mí propio vómito, pero es tan inútil, de repente logro ver una sombra en la esquina de la habitación, es una sombra pequeña, con una sonrisa agigantada, una espalda que parece jorobada. Ahora que ocurre?, me pregunto, estoy con gran asombro sobré esta situación, con temor logro liberar uno de mis pies de las cadenas, no sé cómo, pero fue algo escalofriante ver como mis pies se encontraban cubiertos de cucarachas, y una verrugas del tamaño de mis testículos, es aterrador este momento, veo como la dedos de mi pie se van derritiendo, y un dolor inmenso aparece sobre estos.

El pequeño hombre que se hallaba en la esquina de la habitación se acerca a mí, con cautela, y a la vez con temor, su sonrisa desaparece por segundos, hasta que intenta abalanzarse sobre mí para morder los dedos de mis manos, aterrado y preocupado lloro sin contenerme, por suerte! Ese asqueroso ser también se hallaba encadenado hacia la pared, no puedo hacer más que asustarme, pero logre ver su rostro, este! tiene la apariencia más escalofriante que halla visto, unas verrugas como las de mis pies están en su cara, sus labios hinchados tienen sangre, tal parece morada, sus ojos son saltones y venosos, parece que se le fueran a salir, en su cabeza posee tres cruces de Jesucristo pero al revés, increíblemente se me ocurre rezar un padre nuestro y el sujeto lentamente, paso a paso, se aleja de mí, al terminar la oración intento hablar con el sobre lo que está ocurriendo, pero él continua con su silencio sepultador , es un terror impresionante, de nuevo logro sacar mis pies de la bañera, rompo las cadenas, que parecen estar oxidadas por el líquido de la que en esta flota , pero mis manos también están encadenas así que no puedo terminar de escapar.

Sangre En Mi Cuerpo



Los sonidos en mi habitación son inestables, apenas si abro los ojos y observo mi soledad, mi cuerpo se siente agotado, con magulladuras, me levanto levemente de mi cama y siento como bajan por mis rodillas y piernas la sangre de mi cuerpo, esta es tensa y huele tan mal, el olor a estiércol cubre toda mi casa, en mi habitación un raro hedor brota del armario, antes de que me dirija hacia el observo mi cuerpo, este inundado de sangre, justo en ese instante observo algo, de repente mis testículos no están donde deben de estar, me asusto y al darme cuenta siento un dolor fuerte en mi mano izquierda, que ocurre! 

Me pregunto cuando observo que no tengo los dedos de esta mano, no recuerdo nada de lo que ocurrió ayer, asustado y con lágrimas recubriendo mis mejillas, observó en mi mesa de noche, mis testículos y mi pene se hallan enfrascados, en algo que parece ser un recipiente con alcohol, preocupado lo tomo con mi mano derecha, (la que está completa), asustado y tembloroso este resbala de mis manos cae con precisión al suelo y se estalla por completo, mis testículos enjuagados en alcohol junto con mi pene se desbordan por la habitación, recordando una escena anterior, corro hacia el armario, lo abro y en él un perro cubierto de vino y sangre cuelga sin su pene, lloro sin contenerme y caigo al suelo, doy la vista hacia atrás y encuentro a mi esposa debajo de la cama, que escena más horrible!, me paro del suelo con la angustia más impaciente, y corro a donde ella, ya es tarde, sus senos se encuentran magullados como si hubieran sido mordidos con por cualquier animalejo, intento levantarla, pero al hacerlo tomo su espalda y noto que está recubierta de estiércol y sangre, pero que es esto, parece una brujería o una mala pesadilla, cierro los ojos y los vuelvo abrir después de unos segundos, intentando pensar que esto sea solo una pesadilla, los abro y todo sigue igual, mientras me desangraba por la falta de mis testículos y pene, mi esposa estaba en mis manos, doy el giro de su cuerpo observando su espalda con más claridad, y observo una frase algo corta escrita con la misma sangre, esta dice algo así: 

Las sombras en la puerta




La familia Fernández de 5 integrantes, esta estaba formada por Ramiro y Alejandra,  Juan el hijo menor y el más travieso, Dalila la del medio y también la más dedicada, Martin, el mayor, le gustaba escribir sobre poesía y ciencia ficción. Esta Familia muy unida vivía en la ciudad de Mendoza, Argentina,  en el barrio Don Bosco, recién se habían mudado a esa zona, así que no conocían muy bien la casa. 

   Al entrar a la casa se sintieron atraídos por la belleza de la vivienda. La primera noche se escuchaban ruidos muy raros en el sótano y en el entre-techo, eran ruidos muy peculiares ya que se podían distinguir niños cantando, no sabían de donde provenía, recorrieron la casa buscando el origen de todo lo que estaba pasando pero no hallaron nada.

  Al siguiente día de lo sucedido la familia desesperada decidió llamar a un sacerdote de iglesia y decirle a la familia que sucedía, el padre les explico que habían fallecido muchos niños ya que era un antiguo hospital que un día se incendió con todos los niños y el personal adentro. Los niños estaban muy asustados y esa noche decidieron dormir juntos, a la madrugada empezaron a escuchar pasos provenientes del armario todos se levantaron a ver que era y no vieron nada. 

  A el día siguiente los niños tras ya no poder más con el miedo le pidieron dormir con ellos en la pieza más grande denominada "La pieza oscura", ya que no tenía ventanas, Esa noche durmieron con la puerta abierta así tenían un poco de luz, aproximadamente a las 4 de la madrugada escucharon gritos fuertes en la cocina y se levantaron alterados a ver que era, la sorpresa que se llevaron cuando miraron a la puerta y vieron la sombra de un niño sin piernas y totalmente desgarrado con la piel en estado de putrefacción.

La hora de dormir | Bedtime



Después de leer miles de creepypastas, me olvidé de pensar que alguna vez sentiría el miedo que los primeros me hicieron sentir. Esta historia corrigió eso, al punto de no poder controlar la velocidad con la que mis ojos se comían las palabras, llegado el momento.

Se supone que la hora de dormir debe ser un momento feliz para un niño cansado; para mí era aterrador. Mientras que algunos niños pueden quejarse por ser enviados a la cama antes de que hayan terminado de ver una película o jugado su videojuego favorito, cuando yo era un niño, la noche era algo a lo que temer realmente. En algún lugar de mi mente lo sigue siendo.

Como alguien que ha sido instruido en las ciencias, no puedo demostrar que lo que me pasó fue objetivamente real, pero puedo jurar que lo que experimenté fue terror genuino. Un miedo que en mi vida, me alegro de decir, nunca ha sido igualado. Voy a relatarles todo lo mejor que pueda; tómenlo como mejor les convenga. Yo estaré contento con solo sacarlo de mi pecho.

No puedo recordar exactamente cuándo inició, pero mi aprensión hacia conciliar el sueño parecía corresponder con haber sido trasladado a una habitación propia. Tenía ocho años de edad entonces, y hasta ese momento había compartido una habitación con mi hermano mayor. Como es perfectamente comprensible para un niño cinco años mayor que yo, mi hermano finalmente pidió una habitación para él solo y, como resultado, se me entregó la habitación en la parte trasera de la casa.

Era una habitación pequeña, estrecha, y sin embargo extrañamente alargada, lo suficiente como para alojar una cama y un par de muebles, pero no mucho más. Realmente no podía quejarme; incluso a esa edad, comprendía que no teníamos una casa grande y no tenía ningún motivo válido para estar decepcionado, puesto que mi familia era tanto amorosa como protectora. Fue una infancia feliz, durante el día.

Una ventana solitaria daba a nuestro jardín trasero, nada fuera de lo común, pero incluso durante el día la luz que se colaba en esa habitación parecía casi vacilante.

Mientras que mi hermano recibió una nueva cama, a mí me dieron la litera que solíamos compartir. Aunque me sentía mal por tener que dormir a solas, estaba emocionado ante la idea de poder dormir en la cama de arriba, lo que me parecía mucho más audaz.

Desde la primera noche recuerdo una extraña sensación de malestar abriéndose paso desde el fondo de mi mente. Me tumbé en la cama de arriba, observando mis figuras de acción y coches regados sobre la alfombra azul. En tanto batallas y aventuras imaginarias tenían lugar entre los juguetes del piso, no podía evitar sentir que mis ojos estaban siendo lentamente arrastrados hacia la litera de abajo, como si algo se moviera en el rabillo del ojo. Algo que no quería ser visto.

La cama estaba vacía, arreglada impecablemente con una manta azul oscuro que cubría de manera parcial dos almohadas blancas algo flácidas. No reflexioné más sobre ello en aquel momento, era un niño, y el ruido de la televisión de mis padres deslizándose por debajo de mi puerta me envolvía en una cálida sensación de seguridad y bienestar.

Me quedé dormido.

No leas esto


Debes creerme. Tengo que darte un consejo y tú debes seguirlo sin preguntar: debes dejar de leer esto y pasar directamente hasta el último párrafo. Hazlo sin leer cualquier otro párrafo, y hazlo ahora. Por favor… confía en mí.


Lo que ocurra ahora es completamente tu culpa. Fallaste la prueba y ahora estás en peligro. Yo no quería escribir esto, Ellos me hacen es escribirlo. Mis dedos están sobre el teclado, y tus ojos en estas palabras. Pase lo que pase, no mires hacia otro lado que no sean estas palabras. Continúa leyendo hasta que yo diga lo contrario. Y cuando te diga lo contrario, haz exactamente lo que diga. Porque si no lees esto exactamente como te estoy diciendo, morirás. Escucha cuidadosamente. Primero, debes saltarte el párrafo que le sigue a éste. Sin importar lo que hagas, nunca debes leer el párrafo continuo a éste. Debes ignorarlo completamente, evitando que tus ojos bajen hasta el párrafo que le sigue a éste. Prométemelo. Por el bien de los que te aprecian. Ésta es tu única oportunidad para redimirte por no haber confiado en mí hace un momento. Sáltate el párrafo continuo a éste, y haz lo que se te pida.

El Burdel de las Parafilias [Capítulo 1] (+18)


ADVERTENCIA: Lo Que Se Publica En Esta Pagina, Tiene El Fin De Entretenimiento.
La sigiente historia no se recomienda leer para personas moralistas o de mentes debiles.
Contiene descripciones graficas y sexuales, No nos hacemos responsables por daños mentales.
ATTE: Kevin Mendoza



Leonel había escuchado rumores acerca de un burdel clandestino en el centro de la ciudad. Decían que en ese lugar se llevaban a cabo toda clase de perversiones, desde BDSM hasta canibalismo, zoofilia, coprofilia e incluso necrofilia; claro que el costo variaba de acuerdo a la perversión deseada.

Él siempre había sido un pedófilo en secreto, se paseaba constantemente fuera de las primarias observando con lascivia a las pequeñas niñas en sus uniformes escolares, imaginando sus cuerpos poco desarrollados debajo de estos. Deseaba tanto poseerlas como matarlas a golpes, pero, por supuesto, aquello era ilegal. La Deep Web era un paraíso para él: miles de fotos de pequeñas niñas desnudas realizando actos sexuales y algunas incluso siendo maltratadas, todas clasificadas por edades; sus preferidas eran las de siete años porque consideraba que dejaban de parecer bebés para empezar a tener un poco de femineidad.

Así pasaba sus solitarias tardes, masturbándose con aquellas pequeñas sin nombre, deseando poder realizar su fantasía, pero controlándose al saber que terminaría en prisión. Por ello, en cuanto escuchó sobre aquel burdel, sus ojos se iluminaron. Ahorraría hasta el cansancio, no le importaba cuál fuera el precio: quería poseer una de esas lolitas.

Cuando por fin juntó una suma considerable de dinero, acudió a la dirección que le había sido indicada.
 Era un viejo edificio que lucía abandonado, en la entrada estaba una anciana pidiendo limosna con una niña de aproximadamente cuatro años, sucia y harapienta. «Espero que esa no sea la clase de niñas que hay dentro», pensó. Le habían dicho que le preguntara a la señora por «Liss», y así lo hizo.

—Le puedo decir dónde encontrarla, pero… ¿está seguro de querer verla?

Leonel respondió afirmativamente, y tras darle un par de billetes a la anciana, esta le señaló una puerta en el interior del edificio. Él percibió un extraño aroma que le recordó su visita a alguna mina, pero lo ignoró y siguió caminando hasta la puerta. Detrás de ella habían unas escaleras descendentes de las que provenían música y luces danzantes. Tal parecía que estaba en el lugar indicado.

Al final de las escaleras había una larga estancia en la que se estaba realizando una orgía. Eran al menos veinte personas teniendo sexo simultáneamente, todos poseían cuerpos hermosos y tentadores. Observó en particular a las mujeres de piel que parecía cincelada por Miguel Ángel, de largas cabelleras rubias, castañas, pelirrojas, delgadas y con curvas, pero todas de una excepcional belleza; sin embargo, dentro de toda la bacanal no había una sola niña, y esto lo decepcionó bastante.

—¿Quieres unirte? —le preguntó una mujer de largo cabello castaño y ropa formal pero provocativa. Leonel rechazó la propuesta y averiguó que aquella mujer era Liss. Le dijo lo que deseaba y ella le pidió que la siguiera hasta su oficina. Ahí rebuscó entre una larga biblioteca y extrajo una carpeta azul que le entregó.

—Este es nuestro catálogo de niñas de entre seis y nueve años, están ordenadas por fecha de nacimiento. Avíseme cuando encuentre alguna de su agrado.

Leonel pasó aquellas hojas, tenían varias fotografías de cuerpo completo y debajo de ellas un nombre y algunos datos: «le gusta morder», «buena para trabajos manuales», «muda», «sin dientes»… Ninguna le llamaba del todo la atención hasta que vio una fotografía que resaltaba entre las demás: una hermosa pelirroja de ojos color miel. «Haley R.: tímida, recién llegada, sin usar». Rozó ligeramente la fotografía con el dedo índice. Supo que era la correcta y así se lo dijo a la mujer.

—Perfecto, ¿y será desechable?

—¿Disculpe?

—Me refiero a que si no podremos ocuparla después. ¿Piensa cercenarla o comerla?

—Ah, claro, será desechable.

—En eso caso, ¿quiere algunas herramientas en la habitación?

—Sí, eso estaría bien.

—Perfecto, y ¿gusta de algún escenario en especial? ¿Un confesionario, un manicomio, un salón de clases?

—El salón de clases —dijo él inmediatamente.

—Entonces supongo que le gustaría que la niña llevara un uniforme escolar.

—Sería excelente.

—Es usted demasiado predecible, pero me parece bien. La habitación estará lista en una hora; mientras tanto, puede unirse a la orgía en la estancia.

Leonel regresó a contemplar la maraña de cuerpos; eran diferentes participantes, pero igual de bellos que los primeros. Se sentó en un sillón a observar aquella actividad, supuso que se le cobraría más si participaba, así que se contuvo, aunque en realidad aún no había preguntado cuál sería el precio. No que importara, tenía suficiente dinero como para pagar una casa.

Una hermosa joven desnuda se acercó a él con una charola repleta de rollos de sushi y unas cuantas copas de lo que parecía vino.

—Son… ¿humanos? —preguntó nervioso creyendo que aquella chica se reiría de él.

Primer Beso



Soy una chica tranquila, siempre lo he sido, nunca he tenido problemas con nadie -que yo recuerde-. Tengo algunas amigas, no me junto mucho con los hombres, tal vez esa es una de las causas por la cual nunca he tenido novio… ni tampoco he dado un beso.

En mis 15 años de vida no he salido a muchas fiestas… Se puede decir que nunca he hecho alguna locura, siempre que sentía esa especie de impulso para hacer alguna maldad, por muy pequeña que fuera, me la reprimía. “No, está mal, no debo hacerlo”, me decía a mí misma, así calmaba mi adrenalina, la que sentía que poco a poco se iba acumulando en mi interior, sabiendo que... SOY UNA PUTA. Siempre a principio de año me empezaba a gustar un niño, lo miraba de lejos, pero él nunca se fijaba en mí. Así pasaban todos los años y en todos me gustaba alguien diferente esperando a que este sí se fijara en mí.

Cierto año comencé a fijarme en un chico, lo conocí a principio de año, era el amigo de una amiga de otro curso. Con el tiempo comenzamos a hablar, nos volvimos amigos -mi primer amigo hombre cercano-, lo empecé a conocer mejor y me comenzó a gustar. Me tenía confianza, era muy simpático y muy tierno conmigo, incluso prefería pasar recreos conmigo que con sus amigos, lo que me hizo pensar que yo también le podía gustar.

-¡Por fin! ¡Por fin alguien que me gustaba se fijaba en mí!- pero no había nada confirmado.
Una vez me confesó que nunca había tenido novia y que tampoco había dado un beso, me conmovió porque él sentía lo mismo que yo.

A final de año pasábamos mucho tiempo juntos. Me gustaba mucho, pero aún no me atrevía a decírselo, aunque la mayoría ya se había dado cuenta…, menos él.

Una vez estábamos conversando por chat –era la última semana de colegio y yo estaba desesperada pensando cómo decírselo- y de la nada me escribió:

Candle Cove



NetNostalgia Forum – Televisión (local)

Skyshale033
Subject: Candle Cove, show infantil local?

¿Alguien recuerda este programa infantil? Se llamaba Candle Cove, y tenía 6 o 7 años cuando salía. No he podido encontrar ninguna referencia sobre este programa, pero creo que salía en los canales nacionales por ahí de 1971 o 1972. Vivía en Iroton en ese entonces. No me acuerdo del canal, pero me acuerdo que salía por ahí de las 16:00.

mike_painter65
Subject: Re: Candle Cove, show infantil local?

Me parece muy familiar… crecí en las afueras de Ashland y tenía 9 años en el 72. Candle cove… ¿era de piratas? Me acuerdo de una marioneta pirata en la entrada de una cueva, hablando con una niñita.

Skyshale033
Subject: Re: Candle Cove, show infantil local?

 
¡Sí, de pelos, no estoy loca! Me acuerdo del pirata Percy. Me daba como que miedo. Lucia como que estaba construido de partes de otros muñecos, como de muy bajo presupuesto. Su cabeza era una muñeca bebe de porcelana, que se veía muy antigua y no combinaba con el cuerpo. ¡No me acuerdo del canal! no creo que fuera en WTSF.

Jaren_2005
Subject: Re: Candle Cove, show infantil local??

Siento revivir este viejo tema, pero se exactamente de qué programa hablas, Skyshale. Creo que Candel Cove salió solo por un par de meses en el 71, no en el 72. Tenía 12, y lo vi algunas veces con mi hermano. Era en el canal 58. Mi mamá me dejaba ponerlo después de las noticias. Deja me ver lo que me acuerdo:

El lugar era en Candle Cove, y era de una niñita que se imaginaba a si misma siendo amiga de piratas. El barco pirata se llamaba Laughingstock, y el pirata Percy no era un muy buen pirata, porque se asustaba fácilmente. Y había música constantemente. No me acuerdo del nombre de la niña. Janice o jade o algo así. Creo que era Janice.

Skyshale033
Subject: Re: Candle Cove, show infantil local??

Gracias Jaren!!! Me llegaron memorias cuando mencionaste Laughinstock y el canal 58. Me acuerdo de la proa del barco, tenía una cara sonriente, con la quijada de abajo sumergida. Me acuerdo en especial de cómo era raro cuando cambiaban el modelo de plástico/madero, a la versión de marioneta para que la cara hablara.

Cinco minutos



-¡Sean todos bienvenidos a nuestro espectáculo! – Son las palabras del anunciador de la función al cual la gente no puede ver, el publico aplaude sin saber por que, pero cuando alguien se para en el escenario a saludar uno debe responder de alguna forma, así que todos aplauden… – Están a puno de presenciar el espectáculo más impresionante de todos los tiempos, sus ojos jamás han visto ni verán nada mas extraordinario de lo que presentaremos a continuación. – Vaya amenaza.

El telón esta cerrado y el publico no sabe que esperar a continuación, saben que algo extraño puede suceder, ya que fueron invitados a esta función de forma anónima, el teatro parece cerrado desde afuera, como si los organizadores no quisieran que el resto del mundo se enterara, ¿pero quien quiere hacer un espectáculo sin que el mundo se entere?, ¿o que tiene esta gente en especial para poder observar este espectáculo que prometieron tan fabuloso?

El telón se abre pero no se ve absolutamente nada dentro, de hecho nadie puede distinguir casi nada en ningún lado, con trabajos alcanzan a verse unos a otros, solo esa gran cortina roja se distinguía, pero ahora ya no esta. El publico esta nervioso, algunos piensan en la forma mas discreta de salir, pero es tal la oscuridad y el silencio del lugar que tratar de salir seria todo un escándalo, y además, ¿que tal si toda esta gente es realmente importante y yo solo recibí la invitación por error o por sorteo? se preguntan sin saber que nadie pago su estadía aquí, todos recibieron solo un boleto y de forma anónima.

El vacío y el silencio parecen eternos, hay quien esta realmente asustado, algunos tosen con la esperanza de que algo se escuche como respuesta, pero todos tienen miedo de hacer movimientos o sonidos drásticos. Un hombre en la segunda fila siente que no puede mas, es un hombre gordo y calvo, trae puesto un suéter de esos que tejen las abuelas para navidad, y usa unos gruesas lentes que le hacen ver unos diminutos ojos que no paran de moverse de manera nerviosa, comienza a sudar y su corazón late como nunca antes lo había sentido, parece que este quisiera salir de su cuerpo y echar a correr; la angustia y la incertidumbre están a punto de hacerlo enloquecer, cuando de pronto algo comienza a distinguirse en el escenario, es como si un ciego recuperara la vista, se ven apenas unos bosquejos de luz, que comienzan a tomar forma, para el asombro del publico, cuando logran distinguir lo que aparece es un reloj digital enorme que esta corriendo. El reloj marca: 00:00:57, el publico se da cuenta que solo llevan ahí 57 segundos, el reloj cambia 58, 59… y por fin al minuto.

La Chica Punk




Era un día como cualquiera, eran las 7 de la mañana en un día soleado, me preparaba para tomar el desayuno, el típico pan tostado con mantequilla y una buena taza de café, para luego dar mi caminata de la mañana como todos los días, tengo 23 años no tengo amigos y mis padres fallecieron hace tiempo. Tenía que despejar me, me gusta el aire libre. Al terminar mi desayuno recurrí a dar mi caminata de todos los días, recuerdo que estaba caminando, hasta que vi el viejo matadero abandonado y me propuse entrar para investigar, al entrar me topé con una hermosa chica punk de piel blanca, de cabello corto con unos hermosos ojos negros, la chica usaba una chaqueta negra, con unos jeans y una pollera a rayas que iba en 2 tonos negro y rojo, bueno la chica estaba sentada sonrió al mirarme alegremente y me pregunto "hola tú quién eres" y le conteste diciendo que me llamaba Bastián y ella sonriente me respondió "un gusto Bastián, yo me llamo Ángela Nicole, tengo 24 años mucho gusto". Yo le Sonreí y le dije el gusto es mío, le conté que vivía solo y que vivía a 6 cuadras de aquí. Ella me dijo que era de México y que había venido con unos amigos a pasar un tiempo en chile.

Nunca Más / Never Again



Tenía diecisiete cuando llegó. Diecisiete largos y dolorosos años de vivir con mi abusiva madre. Fue alrededor de la medianoche, y mi madre ya estaba dormida, así que cuando dieron los tres golpecitos en la entrada principal tuve que ser yo el que contestase. Una niñita de aspecto extraño esperaba del otro lado, con mejillas pálidas y sin color, cabello rubio arreglado en trencitas, un vestido de color rosa con los pliegues algo rotos, pies descalzos y ligeramente azules por el frío de invierno, y ojos negros. Profundos y penetrantes ojos negros. La hice pasar, pensando en lo muy mal vestida que estaba. No fue hasta después que me pregunté por qué no estaba temblado… ni siquiera me había preguntado por qué estaba aquí en primer lugar. La llevé a la sala de estar, envolviéndola en una manta gruesa que mi abuela tejió. La sostuvo, aunque no parecía afectarla, y sonreí.

—¿Cómo te llamas, cariño?

Dejó pasar un largo silencio, durante el cual estuvo mirándome fijamente. Empezaba a sentirme incómodo por su oscura mirada, cuando abrió los labios y habló en voz baja.

—Lacy Morgan.

Asentí con la cabeza, sonriendo de nuevo.

—Puedes quedarte aquí por hoy, Lacy —le dije, señalando el sofá. Se acurrucó, con sus ojos negros todavía en mí, y regresé a mi habitación. Esa noche dormí profundamente, sin preocuparme de los maltratos de mi madre o de la extraña niña en mi sofá.

Cuando llegó la mañana y caminaba hacia la cocina, fui recibido por una taza de café presionada contra mi hombro. Di un leve grito de dolor, mirando a mi madre.

—¿Qué diablos has hecho? ¡¿Por qué el sofá está así de sucio?! —gritó ella, confundiéndome sobremanera. Tras dar un vistazo a la sala de estar, me di cuenta de que Lacy se había ido, y la única prueba de que estuvo aquí era la mugre de probablemente sus pies o vestido. Me hice responsable, ganándome un fuerte golpe en la mejilla, y luego me fui a la escuela. Estando ahí escuché algo que me produjo escalofríos.

Detrás del armario.





 Historia Escrita por - Carlos J.



Las gotas cristalinas se escurrían lentamente por la ventana como lágrimas de anciana. La luna que debería estar en la cúspide del cielo, no se asomaba. Las nubes la ocultaban celosamente como hace un niño con una barra de chocolate en el salón de clases. 

Ya hacía una hora que la lluvia había terminado. El único sonido que perduraba en la habitación era el del viento frotándose con las viejas ramas despojadas de su antifaz de belleza que llegaba con la primavera. Por lo demás era puro silencio, sórdido y monótono como siempre lo es.

Por la ventana se podía observar, aunque ligeramente fragmentado por las gotas de lluvia, la montaña cubierta por aquellas nubes negras preñadas con la purificación.

Bill se encontraba solo en su habitación. Tapado con sus mantas escucha con atención el leve ronquido de sus padres, el crujir de la madera y al viento silbante.

            Observaba con indiscutible atención el armario, tan voluminoso que se alzaba sobre la habitación como un rey lo hace ante sus esclavos. Blanco y un poco desgatado parecía la entrada a un mundo totalmente desconocido, misterioso y sombrío. La puerta se encontraba entreabierta, y de la pequeña abertura se observaba nada más que oscuridad absoluta. Desde la mente de Bill de nueve años, parecía que de aquella abertura saldría algo espantoso. Era una tontería desde luego, después de todo como era posible que algo saliera de ahí. Pero para Bill la idea dejaba de ser una idea. Sea lo que fuere que habitara el armario lo observaba pacientemente, esperando el momento oportuno para salir y llevarse a Bill a su mundo inexplorado. Un mundo donde ni siquiera la más baja cordura, o mejor dicho, ni el más psicópata humano podría imaginar, ni mucho menos explicar.

            Primero aquella puerta entreabierta, empezaría abrirse  más y más hasta, que rechinante; cesaría. Luego de aquella oscuridad intangible ese algo empezaría a emerger, mostrando primero sus enormes y amarillentas garras. Deslizándose lentamente hacia fuera, como lo haría un ladrón al girar la chapa de una casa a la cual se dispone invadir, con delicadeza aquellas garras largas y amarillentas tomarían con violencia el borde la puerta y, con el mismo sonido rechinante la empezaría a volver abrir más y más… 

¿Quieres jugar?




Hola me llamo Luna, tengo 12 años y vivo en una mansión que era de mi abuelita, la mansión guarda muchos secretos, que solo mi familia conoce, al llegar la noche alrededor de las 2:00 de la madrugada por el pasillo que conecta mi cuarto con el baño se aparece un espectro, no se asusten el espectro es muy amigable, se trata de una niña de 9 años, de pelirrojos cabellos tan rojos como la sangre misma, ojos verde tan verdes como pasto fresco, que murió de pulmonía, su nombre es Jessica Dunne, cuando aparece, si estas despierto te pregunta: ¿Quieres jugar?

Kanye Quest 3030 y su mensaje oculto



Antes de nada...¿qué es Kanye Quest 3030?

Se trata de un videojuego no oficial hecho en 2013, al estilo JRPG. Básicamente, cuenta la historia de como el cantante-rapero Kanye West viaja alguna manera a través de un agujero de gusano en el futuro. En este futuro, Kanye se ve envuelta en una profecía que implica clones, Tupac, y todo tipo de otras figuras del rap como Snoop Dogg y Dr. Dre, también aparecen como enemigos.

Muchas personas jugaron el juego (que es una locura cómica), y lo terminaron. Pero aparentemente el juego esconde un pequeño secreto.


El 28 de enero de 2015, un usuario anónimo ha subido un Pastebin donde describe lo que ocurrió después de que encontrara un truco en el juego, al azar.
Después de llegar a una primera parte del juego, notaron que uno de los terminales con los que Kanye puede interactuar muestra este mensaje:

A primera vista, esto parece un galimatías. Pero no lo es. "Me di cuenta de que significa 'ASCEND and worship the based God'", escribió en Pastebin. "

Un poco más tarde en el juego, te encuentras con una señora que te hace una pregunta:


En este punto se puede responder cualquier cosa. El jugador anónimo decidió escribir "ascend" en este mensaje, ya que era una de las palabras posibles que aparecen en la pantalla del galimatías de antes. Para su sorpresa, la pantalla destelló, y fueron teletransportado aquí:

Supuestamente nadie había llegado a través de esta parte del juego antes. Nadie había visto esto. Nadie sabía que estaba allí; no hay referencias a esta parte del juego en cualquiera de videos de YouTube.

Es aquí donde el juego revela su verdadera naturaleza al jugador, sin embargo. Aquí, el jugador es recibido con el texto siguiente:

"¡Enhorabuena! Usted ha demostrado ser un pensador de mente abierta y curiosa. Debemos pedir disculpas por engañarle, pero podemos revelar que el juego que estaba jugando hasta este punto era una "tapadera" construidz para proteger lo que está actualmente accediendo. Debemos pedir que no revele esta área para el público. Si usted cree que puede ser propenso a revelar información, o no desea participar, por favor cierre este programa inmediatamente presionando ALT-F4 o seleccionando la opción NO cuando aparezca. Al seleccionar la opción SÍ, usted se compromete a participar y no revelar información."

Aquí está lo que el juego dice si selecciona 'SI':

Por qué los bebés nacen gritando






Recuerda tan atrás como puedas. ¿Cuántos años tienes en esa memoria? ¿Cuatro? ¿Cinco? La neurociencia del desarrollo nos dice no formamos recuerdos episódicos antes de la edad de tres años.

Supuestamente, los recuerdos de antes de ese tiempo son meramente "sombras" en proceso de formación de la memoria del cerebro. Sueños ordinarios y mal etiquetados como un hecho. Esto es lo que la investigación actual nos dice. Es importante que usted sepa esto. Tengan paciencia conmigo, lectores; No voy a perder el tiempo con juegos previos. Esta es mi historia:


Soy un estudiante de posgrado en el estudio de la lingüística. Mi trabajo a menudo se superpone con la del departamento de neurociencia, y he hecho muchos contactos allí. Uno de esos contactos es el tema de esta historia. Lo vamos a llamar DV.

DV es también un estudiante de posgrado. Estudia memoria. Él usa un procedimiento llamado estimulación magnética transcraneal. Este procedimiento utiliza radiación magnética para activar partes específicas del cerebro. Imagine una varita mágica que puede apuntar a un grupo de neuronas y decir, "bailad". Y bailan.

Hace dos meses, DV me pidió que me ayude en un proyecto personal que estaba desarrollando. Él me ha ayudado en el pasado cuando yo estaba aprendiendo a usar un EEG para mi investigación. Le debía mucho. No tuve más remedio que ayudarle en su trabajo. DV es lo que tengo en lugar de amigos.

Llegué a su laboratorio después de horas, según lo solicitado. Él estaba esperando en la puerta. Llevaba su bata de laboratorio. Era demasiado grande para su cuerpo, y se tragó sus hombros. Se veía tan infantil.

"¿Estás listo?", Preguntó.
"¿Listo para qué?", ​​Le pregunté. Él no me había dicho ningún detalle acerca de su proyecto.
"Sólo necesito que te centres en la máquina", dijo. "Me oriento a un área del cerebro que nadie se ha dirigido con este dispositivo antes".

Consentí, con poca vacilación. Él felizmente había servido como modelo sujeto cuando estaba aprendiendo el EEG. La academia se basa en el intercambio de favores.

Me acomodé en la silla de examen. Tenía restricciones de muñeca de cuero, pero nunca fueron utilizadas. Yo estaba frente a un ventanal. El laboratorio estaba en lo alto de la colina de la escuela. La noche se cernía pesada sobre las luces de color naranja de la ciudad. Unos coches flotaban a lo largo de la carretera.

"Sólo trate de relajarse", dijo DV. Su aliento era de menta, con corrientes subterráneas de ginebra.

Encendió la varita mágica, y sentí el zumbido familiar de la electricidad en mi cuero cabelludo. Las vibraciones se reunieron en puntos justo detrás de las orejas, en ambos lados de mi cabeza. Los puntos comenzaron a arder. Me pusieron los pelos de punta.

"¿Cómo te sientes?", Preguntó DV. Él estaba susurrando, pero su voz estaba llena de anticipación. Creo que él ya sabía la respuesta a su pregunta.

Antes de que pudiera responder, oí un grito desde el pasillo. Alguien estaba gritando en el hueco de la escalera. Alguien estaba aullando como un animal al que le pegan un tiro. Oí carne agrietándose. Oí tendones estallar. Oí una voz ahogada en palabras. Alguien estaba vomitando mi nombre en el hueco de la escalera.

"Creo que tengo que tomar un descanso", le dije. Intenté dar la vuelta para mirar hacía DV, pero sentí las manos sosteniendo la cabeza en su sitio. Traté de mover mis manos, pero encontré que las muñequeras se habían abrochado.

"¿Cuánto tiempo he estado aquí?", Le pregunté. Nadie respondió.

El Cristo





Hay cosas que no puedo soportar, una de ellas es ver las imágenes de cristo crucificado, lo detesto, me aterra de sobre manera y me hace cuestionarme sobre que mente desquiciada pretendía causar amor por ese hombre sufriente, en mi infancia desarrolle ese maldito miedo, un terror indescriptible contra el cual, por más que quisiese, no podía luchar. 

La imagen de cristo en la cruz era la más grande que estaba en el altar de mi madre, junto a otras de menor tamaño pero esa, tan realista, tan sórdida la que más resaltaba, su rostro era impresionante, horrible expresión de dolor, no llegaba a comprender como cada persona que lo veía decía que era hermoso, me parecía incoherente, pero así era, a la gente que nos visitaba les gustaba y a mi madre también, era ella la que lo limpiaba, lo rociaba siempre con agua bendita y le encendía velas a sus pies, jamás pude comprender tal admiración a la imagen de un moribundo, esa imagen que decían era gloriosa.

Paso un día, uno en el que por cosas del destino, no había podido evitar ver aquella imagen antes de irme a dormir, si bien mi cuarto quedaba cerca de la sala, pero mi casa era grande, siempre intentaba evitar la sala a toda costa, pero ese día no tuve tanta suerte, pase por la sala con mi vaso de leche en dirección a mi habitación, y allí estaba, entre la oscuridad, espectral a la luz de las velas, con su rostro, ese rostro que representaba un dolor indescriptible, me aterre como siempre, me entro pánico y mi mente dibujo en esa expresión una macabra sonrisa, unos ojos que se abrían de pronto y parecían infames, temí, temí muchísimo, corrí a mi habitación, me abalancé sobre mi cama y me arrope de pie a cabeza dejando mi vaso de leche lleno sobre la mesa de noche, cerré los ojos pero lo vi, estaba allí, los abrí y desapareció, mi vista se paseó por la habitación vacía reparando en cada esquina, sintiéndome aliviado de que aquello no fuera más que mi imaginación, me relajé y tome el vaso de leche, comencé a beberlo, aún caliente me reconfortó, sentía como calmaba mis nervios, mi mente intentó recordar todo lo entretenido que había pasado aquel día, desde el juego de futbol, hasta el acercamiento que tuve con Tamara, la niña que me gustaba <creo que por fin la conquistaría> pensé, súbitamente vino a mí la imagen del cristo y un escalofrío recorrió mi cuerpo, mis ojos no dieron crédito a lo que veían, por un momento había creído que era mi imaginación pero la leche que bebía se tornó roja y en mi mente no dejaban de repetirse la frase _Bebed mi sangre, alianza nueva y eterna- con un grito ahogado escupí la leche que se había vuelto viscosa y rojiza, tire el vaso al suelo que estallo en pedazos, el ruido atrajo a mi madre que asustada acudió deprisa a mi cuarto

Diario de mi muerte.


Día 13 de abril de 1895

Hoy ha llovido toda la tarde y mamá no me ha dejado salir a jugar, pero igual he salido; ahora me he enfermado. Me duele mucho la pancita y la cabeza... Papá trajo a una mujer para que sea mi enfermera. Es una mujer joven. Mamá no quiere que se quede aquí conmigo ni que me cuide, pues dice que es una bruja; le ha pedido al criado que traiga la cama de ella aquí junto a la mía. 
 

Día 17 de abril de 1895

 

Mamá parece que también ha enfermado; ahora ella debe cuidarnos a las dos. Mama está mal. Tiene fiebre y dice cosas que no entiendo qué significan. Me asusta que esté así.... 
 

Noche del 17 de abril de 1895 

 

Fui a buscar un vaso de agua para mamá y sin querer espié por el dormitorio de ella. Estaba con papá, y él la besaba y hacían cosas... Me fui corriendo, pero creo que ella igual me vio... 
 

Día 20 de abril de 1895

Ella le trajo a mamá una cosa rara para que comiera. Mamá no quería, pero ella le obligaba: le abría la boca, le ponía eso y le hacía tragar todo. Después le daba leche... Pobre mamá... Cada vez está peor, y yo no mejoré nada; aunque ya no me duele la cabeza. No le conté nada de lo que vi la otra vez, pues se pondría peor. Ella creyó que yo estaba dormido y no me hizo ni me dijo nada. Papá viene y nos saluda de vez en cuando. Mamá está casi todo el día inconsciente y de noche, cuando esta cuerda, me dice que no coma lo que ella me da...

Experiencia, paranormal.




Muchos habéis leído las típicas historias de que si en mi sótano tengo al monstruo toca pelotas que se me aparece debajo de la cama, que si me colé en el cementerio y el cadáver salió de su tumba y me intento comer el cerebro y convertirme en un zombie, que si el loco asesino quiso asesinarnos a mi y a mis amigos cuando estábamos en casa y ahora yo vivo y mi amigo esta en un psiquiátrico...

¿Sabéis que opino de todo eso?

Si me lo permiten los que revisen mi historia... payasadas.

Estamos hablando de las creencias más profundas y sagradas de la gente, no de historietas de fantasmas y monstruos de la tele. Es un insulto a nuestros fallecidos... yo lo que voy a compartir con ustedes es totalmente real y son varias experiencias paranormales que he sufrido a lo largo de mi vida... 

Para empezar quiero presentarme, me llamo Antonio, vivo en Madrid, en el centro, tengo 17 años y pronto cumpliré la mayoría de edad y soy católico muy creyente.

Por supuesto creo en Dios y en Jesús tal y como me ha enseñado mi religión y a pesar de que la Biblia nunca ha estado a favor de la magia negra todos hemos sido unos inconscientes al querer tener experiencias paranormales... contaré varias de las que vivo más a menudo
Ouija 2.jpg

Con apenas 11 años me atreví a hacer la Ouija con familiares míos para invocar a un pariente fallecido mío en la habitación donde años atrás murió en esa misma casa, ese mismo cuarto. Es la casa de mi abuela está habitada y a menudo sigo durmiendo allí.
Como ya dije anteriormente no voy a contar nada que sea mentira y puedo adelantar que pensé y sigo pensando que aquella experiencia de mi primera Ouija fue un auténtico camello ya que hicimos contacto con un ser, que no era mi fallecido bisabuelo sino un \'Espíritu Burlón\' (Maligno, para quienes no lo conozcan) ¿Por qué pienso que fue un camello? Tenía 11 años y aunque lo recuerdo con pelos y señales, creo que mis parientes me tomaron el pelo y movieron ellos la moneda en el tablero.